Una grúa aparece sobre un barrio y el proyecto se anuncia como una victoria para toda la ciudad. Habrá crecimiento, nuevas inversiones y transformación. El mensaje parece sencillo. Harvey Molotch pregunta algo menos cómodo: ¿quién gana realmente cuando crecer se convierte en el objetivo urbano compartido? Su concepto de máquina de crecimiento dirige la mirada hacia las coaliciones que impulsan desarrollo. Empresarios inmobiliarios, políticos, medios y élites locales pueden coincidir en aumentar el valor del suelo. Molotch llama empresarios del lugar a quienes tienen intereses particulares vinculados con ese crecimiento. El mecanismo importa porque modifica nuestra lectura de la forma urbana. Un nuevo proyecto no surge únicamente porque la ciudad necesite cambiar. También puede responder a actores que esperan que determinados lugares aumenten su valor de cambio.
La máquina de crecimiento y sus actores
La máquina empieza cuando diferentes actores descubren un interés común alrededor del suelo. Un empresario inmobiliario busca aumentar el valor de determinadas propiedades. Un político puede apoyar proyectos que presentan crecimiento como objetivo colectivo. Los medios pueden contribuir a construir una imagen favorable del desarrollo. Las élites locales también participan en esas coaliciones. Ningún actor necesita tener exactamente el mismo interés. Basta con que todos puedan beneficiarse de una ciudad cuyo suelo aumente de valor. Según Molotch, esa coincidencia crea una máquina de crecimiento. Su fuerza está en transformar intereses particulares en una narrativa de interés general. El desarrollo aparece entonces como algo que toda la ciudad debería desear. La pregunta política consiste en observar quién impulsa esa narrativa y qué relación mantiene con la propiedad.
El valor de uso versus el valor de cambio
Imaginemos un primer caso. Una parcela tiene un uso cotidiano que satisface necesidades concretas de quienes la utilizan. Después aparece una propuesta capaz de elevar su valor económico. Aquí entran dos conceptos del material: valor de uso y valor de cambio. El valor de uso describe lo que un lugar representa para quienes lo utilizan. El valor de cambio señala su capacidad para adquirir mayor valor como propiedad. El ejemplo es hipotético, pero muestra la tensión central. Una coalición favorable al crecimiento puede mirar la parcela principalmente desde su potencial de valorización. Quienes la usan pueden observar otra cosa: actividades, relaciones y funciones existentes. Esto puede leerse como un conflicto entre maneras distintas de valorar exactamente el mismo espacio urbano.
Un segundo caso empieza con un proyecto inmobiliario que necesita apoyo político y legitimidad pública. Los actores interesados pueden presentarlo como una oportunidad para la ciudad completa. Los medios también forman parte de las coaliciones mencionadas por Molotch. Esto importa porque el crecimiento necesita una historia además de suelo. El desarrollo debe aparecer como deseable, lógico o beneficioso para el conjunto urbano. El material muestra que los empresarios del lugar presentan crecimiento como interés general aunque obtengan beneficios particulares. Nuestra interpretación es que la disputa urbana también ocurre mediante lenguaje. Llamar progreso a una transformación orienta la manera de evaluarla. La máquina de crecimiento funciona entonces mediante propiedad y poder local, pero también mediante capacidad para definir qué significa una ciudad exitosa.
Un tercer caso permite observar la forma urbana. Imaginemos varias zonas compitiendo por inversión y desarrollo. Una coalición dirige atención hacia ciertos lugares porque allí espera aumentar el valor del suelo. Con el tiempo, nuevas construcciones y usos modifican el paisaje. El material aportado conecta explícitamente forma urbana, propiedad y poder local. Esto puede leerse como una explicación política de por qué la ciudad adopta determinadas formas. Los edificios no aparecen simplemente como respuesta automática a necesidades abstractas. Detrás pueden existir intereses territoriales organizados. La cuestión no es afirmar que cada edificio provenga de una única coalición. El argumento es más preciso. Molotch invita a estudiar quién posee intereses sobre el lugar, quién promueve crecimiento y cómo esas relaciones pueden influir en el desarrollo urbano.
Existe un contraargumento sólido. Quienes promueven crecimiento pueden sostener sinceramente que el desarrollo beneficia a la ciudad en conjunto. Esa posición merece atención porque interés particular e interés colectivo no tienen que excluirse siempre. Un proyecto puede ser presentado como conveniente para muchos habitantes aunque algunos actores obtengan beneficios específicos. El enfoque de Molotch obliga a preguntar cómo se construye esa coincidencia. ¿Quién define qué cuenta como crecimiento deseable? ¿Quién posee suelo cuyo valor puede aumentar? ¿Quién tiene capacidad para impulsar esa visión? El cont
Preguntas frecuentes
¿Quiénes son los verdaderos ganadores del crecimiento urbano?
Los actores como empresarios, políticos y medios que coinciden en aumentar el valor del suelo son los verdaderos ganadores.
¿Cómo se construye la narrativa del desarrollo urbano?
La narrativa se construye mediante lenguaje que define el crecimiento como interés general, aunque algunos actores obtengan beneficios particulares.











