Puntos clave
- La tragedia de los comunes no es inevitable: hay comunidades que llevan siglos desmintiéndola.
- Ostrom identificó ocho condiciones concretas que hacen que la autogestión de un recurso funcione.
- El espacio público, el agua y la infraestructura verde son bienes comunes urbanos gobernables así.
“Governing the Commons" (1990) de Elinor Ostrom es una obra seminal que desafía las teorías convencionales sobre la gestión de los recursos compartidos, o "commons". Tradicionalmente, el enfoque dominante, basado en la teoría de la "Tragedia de los Comunes" de Garrett Hardin, sugería que los recursos compartidos tienden a ser sobreexplotados debido a los intereses individuales de los usuarios, lo que lleva a su inevitable degradación. Según este enfoque, la única manera de gestionar estos recursos sería a través de la privatización o la regulación gubernamental estricta. Ostrom, sin embargo, propone un enfoque alternativo, argumentando que las comunidades pueden gestionar eficazmente sus recursos compartidos a través de instituciones de autogobierno.
En lugar de depender exclusivamente de la intervención estatal o el mercado, Ostrom demuestra que las comunidades, en ciertos contextos, pueden desarrollar sus propias reglas y sistemas de monitoreo para gestionar recursos como el agua, los bosques y las pesquerías, de manera sostenible. Estas instituciones locales permiten a los usuarios adaptar las reglas de gestión a sus necesidades específicas y al entorno particular, lo que a menudo conduce a una administración más eficiente y sostenible que los enfoques centralizados. Uno de los conceptos clave de la obra de Ostrom es el desarrollo de principios de diseño que describen las características necesarias para que las comunidades gestionen con éxito los recursos compartidos. Estos principios incluyen la claridad en los límites del recurso, la participación de los usuarios en la creación de reglas, la existencia de mecanismos de monitoreo y sanciones, y la resolución de conflictos a nivel local.
De los recursos naturales a la ciudad
Estos principios han sido ampliamente utilizados no solo en el ámbito de los recursos naturales, sino también en otros contextos, como la gestión de recursos urbanos. En el contexto de la planificación urbana y la sostenibilidad, las ideas de Ostrom son cada vez más relevantes. Las ciudades modernas enfrentan desafíos relacionados con la gestión de bienes comunes urbanos como el espacio público, la infraestructura verde, y los recursos hídricos. Las comunidades urbanas pueden, siguiendo los principios de Ostrom, desarrollar mecanismos colectivos para gestionar estos recursos, evitando tanto la privatización como la regulación excesiva por parte del gobierno, lo que podría llevar a una gestión menos eficiente y equitativa.
En el estudio de los comunes urbanos, el enfoque de Ostrom ha inspirado a investigadores a explorar cómo los ciudadanos pueden participar en la gestión de los recursos compartidos en las ciudades. Desde huertos comunitarios hasta espacios públicos y redes de movilidad compartida, muchos de estos bienes comunes urbanos requieren la colaboración de diversas partes interesadas. El enfoque basado en la gobernanza policéntrica, en el que múltiples centros de toma de decisiones colaboran para gestionar recursos de manera adaptativa y flexible, es especialmente útil en contextos urbanos donde las dinámicas son complejas y los intereses de los usuarios varían considerablemente. Además, la creciente importancia de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha ampliado las posibilidades de aplicar los principios de Ostrom en la gobernanza de los recursos compartidos urbanos.
Las TIC permiten el monitoreo en tiempo real de los recursos urbanos y facilitan la participación ciudadana en la toma de decisiones, lo que refuerza las capacidades de las comunidades para gestionar estos bienes de manera eficiente. En resumen, "Governing the Commons" ofrece un enfoque revolucionario para la gestión de los recursos compartidos, basado en la idea de que las comunidades pueden auto-organizarse para crear reglas efectivas y sostenibles. Sus principios han trascendido el ámbito de los recursos naturales para aplicarse también a los bienes comunes urbanos, mostrando cómo las ciudades pueden gestionar de manera más equitativa y sostenible sus espacios compartidos. Este libro sigue siendo una fuente clave para el estudio de la sostenibilidad y la planificación urbana, especialmente en un mundo que enfrenta una creciente presión sobre los recursos comunes.
Preguntas frecuentes
¿Qué son los bienes comunes urbanos?
Recursos compartidos de una ciudad —espacio público, infraestructura verde, agua, huertos comunitarios, redes de movilidad compartida— que las comunidades pueden gestionar colectivamente sin recurrir ni a la privatización ni a la regulación estatal estricta.
¿Qué principios propuso Ostrom para gestionar recursos compartidos?
Límites claros del recurso, participación de los usuarios en la creación de las reglas, mecanismos de monitoreo y sanciones, y resolución de conflictos a nivel local.











