Puntos clave
- Rees muestra que Londres necesita un territorio cien veces mayor que su superficie: la ciudad importa energía y exporta desorden.
- Newman define la ciudad resiliente como la que produce renovables, distribuye en redes inteligentes y reduce la demanda.
- Sin rehabilitar primero los barrios vulnerables, la transición energética reproduce la desigualdad.
La energía urbana es el conjunto de fuentes, redes y usos que alimentan a una ciudad: la electricidad de edificios y alumbrado, el calor y el frío de viviendas y oficinas, el combustible del transporte y la energía incorporada en el agua, los alimentos y los materiales. Las ciudades consumen cerca de dos tercios de la energía mundial y generan en torno al 70 % de las emisiones asociadas, por lo que la transición energética se decide en gran medida en ellas. Dos autores han definido el marco para pensarla: Peter Newman, coautor de Resilient Cities (2009), y William Rees, creador con Mathis Wackernagel del concepto de huella ecológica.
William Rees y la huella ecológica de las ciudades
Rees, profesor de la Universidad de Columbia Británica, formuló en los años noventa la huella ecológica: la superficie de tierra y agua productivas que una población necesita para producir lo que consume y absorber lo que desecha. Aplicada a las ciudades, la cifra es reveladora: Londres necesita un territorio más de cien veces mayor que su superficie, y las ciudades ricas dependen de ecosistemas lejanos que no ven ni gobiernan. Rees sostiene que la ciudad moderna es un sistema termodinámicamente abierto que importa energía concentrada y exporta desorden, y que ninguna ciudad es sostenible si su huella supera la capacidad de la biosfera.
Peter Newman: ciudades resilientes sin combustibles fósiles
Newman, profesor en la Universidad Curtin de Perth, escribió con Timothy Beatley y Heather Boyer Resilient Cities: Responding to Peak Oil and Climate Change (2009), revisado en 2017 como Resilient Cities: Overcoming Fossil Fuel Dependence. Su argumento es que la dependencia del petróleo y del carbón es la mayor vulnerabilidad urbana, y que la ciudad resiliente es la que produce su energía con renovables, la distribuye en redes inteligentes descentralizadas y reduce la demanda con edificios eficientes y transporte que no dependa del coche. Newman describe siete modelos de ciudad, de la ciudad renovable a la ciudad sin coches, y muestra que ya existen fragmentos de cada uno.
Generación, redes y demanda: las tres palancas de la energía urbana
Las políticas de energía urbana actúan en tres niveles. En la generación, con solar en cubiertas, comunidades energéticas que comparten producción y redes de calor alimentadas por biomasa, geotermia o calor residual, como la de Copenhague, que cubre casi toda la ciudad. En la distribución, con redes inteligentes que gestionan la intermitencia de las renovables, almacenamiento en baterías y carga de vehículos eléctricos que estabiliza la red. En la demanda, con rehabilitación energética de edificios, que en Europa suponen el 40 % del consumo, normas de construcción de consumo casi nulo y una forma urbana compacta que acorte los desplazamientos.
Pobreza energética y transición justa
La resiliencia energética tiene también una dimensión social. La pobreza energética, hogares que no pueden calentar o refrigerar su vivienda, afecta a decenas de millones de europeos y crece con las olas de calor. Una transición justa exige que la rehabilitación llegue primero a los barrios más vulnerables, que las comunidades energéticas incluyan a quienes no tienen cubierta propia y que las tarifas protejan a los hogares de menor renta. Newman y Rees coinciden en que reducir la huella y las emisiones sin atender a quién paga la factura reproduce la desigualdad que la ciudad fósil ya producía.
Ciudades como Copenhague, que aspira a la neutralidad climática, Friburgo con sus barrios solares, Adelaida con su red alimentada por renovables o Medellín con su electrificación del transporte muestran que la transición es posible a escala urbana. La lección conjunta de Rees y Newman es que la energía no es un servicio más sino el metabolismo de la ciudad: decidir de dónde viene, cómo se distribuye y cuánto se consume es decidir qué huella deja la ciudad en el planeta y cuánto resiste a las crisis que vienen.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la huella ecológica de una ciudad?
Es la superficie de tierra y agua productivas que una ciudad necesita para producir lo que consume y absorber lo que desecha, concepto de William Rees y Mathis Wackernagel; en ciudades ricas supera en más de cien veces su superficie real.
¿Qué propone Peter Newman en Resilient Cities?
Que la dependencia de los combustibles fósiles es la mayor vulnerabilidad urbana y que la ciudad resiliente genera energía renovable, la distribuye en redes inteligentes descentralizadas y reduce la demanda con edificios eficientes y transporte sin coche.