Puntos clave
- Las redes universales se fragmentaron por renta desde los años ochenta: una ciudad con dos infraestructuras tiene dos vulnerabilidades.
- Puerto Rico 2017, Texas 2021, Flint y el apagón ibérico de 2025 muestran fallos encadenados con geografía social.
- Redundancia, mantenimiento, prioridad a los vulnerables y regulación pública reducen la vulnerabilidad más que la tecnología.
La infraestructura crítica es el conjunto de sistemas sin los cuales una ciudad deja de funcionar en horas: agua potable y saneamiento, electricidad, gas, telecomunicaciones, transporte, hospitales, cadenas de suministro de alimentos y combustible. Su vulnerabilidad se ha vuelto una cuestión urbana central porque los fallos son cada vez más frecuentes y más encadenados, por el cambio climático, la dependencia digital y décadas de mantenimiento aplazado. El geógrafo británico Stephen Graham ha dedicado su carrera a estudiar qué ocurre cuando la infraestructura falla y a quién afecta: en Splintering Urbanism (2001), con Simon Marvin, mostró cómo las redes se fragmentan según la renta, y en Disrupted Cities (2010) reunió los casos en que la ciudad se detuvo.
Splintering Urbanism: redes de dos velocidades, dos vulnerabilidades
Splintering Urbanism describe la transformación de las infraestructuras desde los años ochenta. Las redes universales del siglo XX, construidas por el Estado con la promesa de servir a todos al mismo precio, se privatizaron, se desagregaron y se rediseñaron para clientes rentables: autopistas de peaje, redes de fibra en los distritos financieros, urbanizaciones con suministro propio y seguridad privada, mientras los barrios pobres quedaban con redes envejecidas o sin ellas. Graham y Marvin llamaron a eso urbanismo fragmentado, y advirtieron que una ciudad con infraestructuras de dos velocidades es también una ciudad con dos vulnerabilidades: cuando algo falla, unos tienen alternativas y otros no.
Disrupted Cities: la infraestructura solo se ve cuando falla
Disrupted Cities parte de una idea sencilla: la infraestructura solo se ve cuando deja de funcionar. Los apagones, las roturas de tuberías, los cortes de internet o el colapso del transporte revelan la dependencia total de la vida urbana respecto de sistemas que se dan por supuestos, y revelan también su geografía: quién recupera el servicio primero, quién tiene generador y quién muere en una ola de calor sin aire acondicionado. Graham muestra además que la infraestructura es objetivo militar y terrorista precisamente por esa dependencia, desde los bombardeos de redes eléctricas en Irak hasta los ciberataques a oleoductos y hospitales.
Puerto Rico, Texas, Colonial Pipeline, Flint y el apagón ibérico
Los casos recientes confirman el diagnóstico. El huracán María dejó a Puerto Rico sin electricidad durante meses en 2017, con miles de muertes atribuidas al apagón más que al viento. La ola de frío de febrero de 2021 colapsó la red eléctrica de Texas, desregulada y sin reservas, y dejó a millones sin luz ni agua. El ciberataque a Colonial Pipeline en 2021 paralizó el suministro de combustible en la costa este de Estados Unidos. La crisis del plomo en el agua de Flint desde 2014 mostró que el fallo puede ser una decisión de ahorro. Y el apagón de la península ibérica en abril de 2025 demostró que una red interconectada puede caer entera en segundos.
Causas de la vulnerabilidad y cómo reducirla
La vulnerabilidad tiene causas comunes. Interdependencia: la electricidad mueve el agua, las telecomunicaciones y el transporte, y su caída arrastra a los demás en cascada. Envejecimiento: redes construidas hace medio siglo con mantenimiento recortado. Concentración: pocos nodos, centrales, depuradoras, centros de datos, de cuyo fallo depende todo. Privatización: operadores que optimizan beneficio y reducen redundancia. Y clima: calor, inundaciones y tormentas para los que las redes no se diseñaron. Graham añade la vulnerabilidad social: los mismos barrios que tienen peor infraestructura tienen menos capacidad de resistir su fallo.
Reducir la vulnerabilidad exige, en su lectura, más que tecnología. Redundancia y descentralización, con microrredes, almacenamiento y sistemas que puedan funcionar aislados. Mantenimiento como prioridad presupuestaria frente a la obra nueva. Planes de emergencia que atiendan primero a los más vulnerables. Y propiedad o regulación pública que garantice la universalidad y la resiliencia por encima del beneficio. La infraestructura crítica es, en definitiva, la condición de la vida urbana, y una ciudad que la fragmenta por renta o la abandona al mercado ha decidido de antemano quién sobrevivirá al próximo fallo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la infraestructura crítica?
Es el conjunto de sistemas sin los cuales una ciudad deja de funcionar en horas: agua y saneamiento, electricidad, gas, telecomunicaciones, transporte, hospitales y cadenas de suministro; su interdependencia hace que el fallo de uno arrastre a los demás en cascada.
¿Qué sostiene Stephen Graham sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras?
Que la infraestructura solo se ve cuando falla, que sus fallos tienen geografía social porque los barrios con peor red tienen menos capacidad de resistir, y que la privatización y fragmentación de las redes desde los años ochenta han creado ciudades de dos velocidades y dos vulnerabilidades.