Puntos clave
- La logística fue arte militar de abastecer ejércitos y tras 1945 se convirtió en la ciencia del comercio global.
- La seguridad de la cadena de suministro traslada la frontera al interior del flujo y limita huelga y protesta.
- Las ciudades logísticas se diseñan para el flujo y no para la vida, gobernadas por puertos y empresas.
La logística global es el sistema que mueve mercancías, datos y personas por puertos, autopistas, aeropuertos, almacenes y cables submarinos con la precisión del justo a tiempo, y la geógrafa canadiense Deborah Cowen, profesora en la Universidad de Toronto, ha mostrado en The Deadly Life of Logistics: Mapping Violence in Global Trade (2014) que ese sistema, presentado como técnica neutral de eficiencia, es una forma de poder con raíces militares que está reorganizando las ciudades y los territorios que atraviesa. Su tesis es que la logística nació en la guerra, se convirtió en la ciencia del comercio global y hoy gobierna espacios enteros con la lógica de la seguridad de la cadena de suministro.
De la guerra al comercio: la genealogía militar de la logística
Cowen reconstruye primero la genealogía. La logística fue durante siglos el arte militar de abastecer a los ejércitos, y solo tras la Segunda Guerra Mundial pasó a las empresas, donde la revolución logística de los años sesenta, con el contenedor, la informática y la gestión de inventarios, convirtió la distribución en el centro de la producción. La fábrica se dispersó por el mundo y la cadena de suministro se volvió el objeto a proteger. Cowen muestra que ese cambio no borró el origen bélico sino que lo extendió: la interrupción del flujo, una huelga portuaria, un bloqueo, un atentado, pasó a tratarse como amenaza a la seguridad, y los cuerpos que interrumpen, trabajadores, piratas, migrantes, como enemigos.
Seguridad de la cadena de suministro: la frontera dentro del flujo
El concepto de seguridad de la cadena de suministro es el centro del libro. Tras 2001, Estados Unidos y sus socios crearon regímenes que trasladan la frontera al interior de las cadenas: puertos con zonas de seguridad, contenedores escaneados en origen, trabajadores portuarios con tarjetas biométricas, corredores vigilados que atraviesan países. Cowen documenta cómo esos regímenes limitan el derecho a la huelga y a la protesta en los espacios logísticos, y cómo la protección del flujo de mercancías se impone sobre los derechos de quienes lo hacen posible. La logística produce así una geografía de excepción dentro de los Estados de derecho.
Ciudades logísticas: espacios para el flujo, no para la vida
Las ciudades logísticas son su consecuencia urbana. Dubai Logistics City, los corredores de Basora, los distritos de almacenes en torno a los aeropuertos de Toronto o Memphis, las zonas francas de Panamá o Tánger son espacios diseñados para el flujo y no para la vida: sin espacio público, con reglas laborales y aduaneras propias, gobernados por autoridades portuarias y empresas más que por ayuntamientos. Cowen muestra cómo esas piezas reorganizan las regiones metropolitanas, desplazan a comunidades, en su trabajo posterior sobre Canadá las indígenas, y convierten la infraestructura en el nuevo terreno de la política urbana.
Vulnerabilidad, huelgas y la política de la infraestructura
El libro dialoga con Stephen Graham sobre la militarización urbana y con Keller Easterling sobre la infraestructura como forma de gobierno, y anticipa debates que la pandemia y las crisis de suministro de 2021 hicieron visibles: cuando los contenedores se atascaron en Los Ángeles y Long Beach, el mundo descubrió que las ciudades dependen de cadenas que nadie gobierna democráticamente. Cowen advierte además de que la vulnerabilidad de esas cadenas es también la fuente de poder de quienes trabajan en ellas: los bloqueos de puertos y almacenes son la huelga del siglo XXI.
Para los estudios urbanos, la aportación de Cowen es haber puesto la logística en el mapa como objeto político. Los puertos, los almacenes y los corredores no son el patio trasero de la ciudad sino su motor y su frontera, y decidir dónde se construyen, con qué derechos laborales y bajo qué autoridad es una cuestión urbana de primer orden. Su libro invita a mirar el contenedor como se mira una torre: como una decisión sobre quién gana, quién trabaja y quién queda fuera del flujo.
Preguntas frecuentes
¿Qué sostiene Deborah Cowen en The Deadly Life of Logistics?
Que la logística global, presentada como técnica neutral de eficiencia, es una forma de poder con raíces militares que protege el flujo de mercancías por encima de los derechos de quienes lo hacen posible y reorganiza ciudades y territorios con lógica de seguridad.
¿Qué es una ciudad logística?
Es un espacio como Dubai Logistics City o los distritos de almacenes junto a grandes aeropuertos, diseñado para el flujo de mercancías, sin espacio público, con reglas laborales y aduaneras propias y gobernado por autoridades portuarias y empresas más que por ayuntamientos.