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Adam Greenfield
Pensadores/as

Adam Greenfield

1968

Escritor y urbanista estadounidense que desmontó la ciudad inteligente corporativa y preguntó qué tecnologías merecen la ciudad.

Nacido en 1968, Greenfield trabajó en diseño de interacción y fue responsable de diseño de servicios en Nokia antes de dedicarse a escribir sobre tecnología y ciudad desde Londres, donde ha enseñado en el University College y en la London School of Economics. Everyware (2006) anticipó la computación ubicua, los sensores y las pantallas en cada objeto y cada esquina, y las preguntas éticas que traería, cuando el teléfono inteligente apenas existía.

Against the Smart City (2013) es el panfleto que abrió la crítica a la ciudad inteligente: a partir de los folletos de Songdo, Masdar y PlanIT Valley mostró que las empresas tecnológicas vendían una ciudad sin política, sin conflicto y sin habitantes, gobernada por un cuadro de mando, y que esa visión era a la vez ingenua y peligrosa. Su lema, la ciudad inteligente es la que ya existe, con su desorden y sus vecinos, ha guiado a Barcelona, Ámsterdam y otras ciudades que reformularon sus programas.

Radical Technologies (2017) examinó una a una las tecnologías que prometen transformar la vida cotidiana, del teléfono a la cadena de bloques y la automatización, y preguntó a quién sirven y qué alternativas caben, y Lifehouse (2024) propone infraestructuras de cuidado mutuo en los barrios para las crisis que vienen. Se le reprocha pesimismo; su aportación es haber devuelto la política a un debate que las empresas presentaban como técnico.

Su crítica se dirige sobre todo a la fantasía de control que acompaña a la ciudad inteligente: la sala de mando con pantallas que muestran el tráfico, la energía y los incidentes en tiempo real, como el centro de operaciones que Río de Janeiro abrió con IBM en 2010. Greenfield sostiene que esa imagen supone que la ciudad se puede conocer por completo desde un punto de vista neutral, cuando los datos siempre dependen de qué se decidió medir, y que lo que no entra en el sensor, el conflicto o el matiz, desaparece de la gestión.

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