Saskia Sassen, socióloga nacida en los Países Bajos y residente en Estados Unidos, es una de las voces más influyentes en los estudios urbanos y globales contemporáneos. Su obra “The Global City” (1991) fue pionera en el análisis del impacto de la globalización en las ciudades, introduciendo el concepto de "ciudades globales". Sassen argumenta que algunas ciudades, como Nueva York, Londres y Tokio, se han convertido en nodos estratégicos en la economía global, actuando como centros de control para la gestión y distribución del capital, la información y los servicios avanzados. Estas ciudades no solo albergan instituciones financieras y corporativas de alcance mundial, sino que también desempeñan un papel clave en la estructuración de la economía global.
Una de las principales ideas que Sassen desarrolla en su obra es cómo la globalización ha reconfigurado la estructura de las ciudades. A través de la concentración de actividades financieras, empresariales y tecnológicas, las ciudades globales han emergido como puntos neurálgicos que dirigen los flujos de capital y mercancías a nivel mundial. En este proceso, estas ciudades se convierten en centros de poder, pero también enfrentan nuevas tensiones y desigualdades. Sassen destaca que, aunque las ciudades globales atraen grandes inversiones y talentos internacionales, también generan una polarización económica y social más pronunciada, donde el capital global se acumula en pocas manos, mientras que muchas personas, especialmente los trabajadores menos calificados, son empujadas a los márgenes.
El concepto de migración es otro pilar en el análisis de Sassen. Las ciudades globales son, según ella, destinos clave para la migración internacional, tanto de profesionales altamente calificados como de trabajadores informales y migrantes económicos. Este fenómeno de migración responde en gran medida a la demanda de trabajo que generan estas economías globales, pero también exacerba las desigualdades dentro de las ciudades. Sassen señala que, si bien las ciudades globales ofrecen oportunidades para algunos, también son lugares de exclusión para otros, especialmente para los migrantes que terminan en trabajos mal remunerados y en condiciones precarias. Esta migración, en muchos casos, está vinculada a procesos globales de desindustrialización y reorganización económica en los países de origen de los migrantes.
La desigualdad urbana es otro tema central en el trabajo de Sassen. A medida que las ciudades globales se han convertido en nodos cruciales de la economía mundial, también han visto crecer la brecha entre los sectores más ricos y los más pobres. La concentración de riqueza en ciertas áreas urbanas ha impulsado procesos de gentrificación, donde los habitantes tradicionales de los barrios son desplazados por el aumento de los precios de la vivienda. Sassen critica cómo las políticas urbanas, muchas veces diseñadas para atraer capital global, descuidan las necesidades de los sectores más vulnerables, profundizando la exclusión social.
Sassen también pone un énfasis particular en cómo la tecnología y la digitalización han cambiado la naturaleza de las ciudades globales. Aunque las nuevas tecnologías permiten la conexión global de manera instantánea, no eliminan la importancia de las ciudades físicas. De hecho, según Sassen, las ciudades globales se han vuelto aún más importantes como centros de poder debido a su capacidad para gestionar y controlar estas redes digitales. La infraestructura tecnológica de estas ciudades no solo apoya el flujo de información, sino que también refuerza su rol en la economía mundial.
En conclusión, los aportes de Saskia Sassen han sido fundamentales para comprender el papel de las ciudades en la era de la globalización. A través de su análisis de las "ciudades globales", Sassen ha demostrado cómo estas urbes se han transformado en nodos críticos para la economía global, al mismo tiempo que generan profundas desigualdades y exclusiones. Su trabajo destaca la necesidad de analizar las ciudades desde una perspectiva global, prestando especial atención a cómo los flujos de capital, migración y tecnología reconfiguran no solo las economías urbanas, sino también las vidas de las personas que habitan en ellas.











