Puntos clave
- Blomley: el derecho produce espacio y presenta como neutral una distribución de poder.
- Vancouver se asienta en territorio indígena no cedido y el Downtown Eastside disputa la propiedad con ocupaciones y huertos.
- La acera gestionada como flujo excluye a quien vende, protesta o duerme sin necesidad de nombrarlo.
Nicholas Blomley es el geógrafo canadiense, profesor de la Universidad Simon Fraser en Vancouver, que ha dedicado su obra a mostrar que la propiedad no es un hecho natural sino una práctica espacial que decide quién puede estar en qué lugar, y que por eso la justicia espacial exige cuestionarla. En Unsettling the City: Urban Land and the Politics of Property (2004) analizó cómo la propiedad privada se impuso en Vancouver sobre tierras indígenas nunca cedidas y sobre los usos colectivos de los barrios pobres, y en Rights of Passage: Sidewalks and the Regulation of Public Flow (2011) mostró cómo la aparente neutralidad de la acera, gestionada como canal de circulación, expulsa a quien se detiene, vende, protesta o duerme en ella.
Geografía jurídica: el derecho produce espacio
Su punto de partida es la geografía jurídica. El derecho, sostiene Blomley, produce espacio: las líneas de propiedad, las ordenanzas y los desalojos dibujan la ciudad tanto como los arquitectos, y presentan como técnica y neutral una distribución de poder. La propiedad privada se narra como un derecho absoluto del dueño frente a todos, pero esa narrativa oculta que la propiedad urbana siempre está entrelazada con reclamaciones ajenas: los inquilinos, los vecinos que usan un solar como huerto, los indígenas cuyo territorio fue tomado, la gente sin hogar que vive en la calle. Desenmascarar esa narrativa es el primer paso para redistribuir el espacio.
Vancouver: tierras no cedidas, Woodward's y el Downtown Eastside
Vancouver es su laboratorio. La ciudad se asienta en territorio no cedido de las naciones Musqueam, Squamish y Tsleil-Waututh, y Blomley reconstruye cómo el trazado colonial convirtió ese suelo en lotes vendibles y cómo las reclamaciones indígenas han vuelto a poner en cuestión los títulos. En el Downtown Eastside, el barrio más pobre de Canadá, siguió la ocupación del edificio Woodward's en 2002, con la que activistas y personas sin hogar reclamaron vivienda social frente a la gentrificación, y los huertos comunitarios y hoteles de habitación única que sus vecinos defienden como propiedad colectiva de hecho. La ciudad, muestra, está llena de propiedades en disputa.
Rights of Passage: la acera como flujo y la exclusión por neutralidad
Rights of Passage lleva el análisis a la acera. Los ingenieros y las ordenanzas conciben el espacio peatonal como un flujo que debe mantenerse libre de obstáculos, una lógica que Blomley llama pedestrianismo, y en su nombre se regulan la mendicidad, la venta ambulante, las protestas y el dormir en la calle: la ley de calles seguras de Columbia Británica de 2004 o las ordenanzas contra sentarse y tumbarse en ciudades estadounidenses no prohíben ser pobre, sino ocupar el espacio de un modo que interrumpe la circulación. La aparente neutralidad técnica es la forma más eficaz de exclusión, porque no necesita nombrar a quien excluye.
Pluralizar la propiedad: comunes, fideicomisos y permanencia
Su trabajo dialoga con la justicia espacial de Edward Soja y David Harvey y con la geografía jurídica de David Delaney, y ha influido en los estudios sobre criminalización de la pobreza, comunes urbanos y derechos indígenas urbanos. Blomley no propone abolir la propiedad sino pluralizarla: reconocer que en cada lugar coexisten derechos de distintos titulares, formalizar los usos colectivos, fideicomisos comunitarios de suelo, cooperativas, huertos, y diseñar aceras y plazas para la permanencia y no solo para el paso. Su libro más reciente, Territory (2023), extiende esa mirada al modo en que el poder se ejerce delimitando espacios.
La lección de Blomley es que la justicia espacial empieza por preguntar de quién es cada metro de la ciudad y por qué. Los desalojos, la gentrificación y la limpieza del espacio público se justifican invocando derechos de propiedad que parecen incuestionables, y mostrarlos como decisiones históricas y reversibles abre la posibilidad de una ciudad donde el derecho a estar no dependa de tener título. La propiedad, en su lectura, es un verbo antes que un sustantivo: algo que se hace y se puede hacer de otra manera.
Preguntas frecuentes
¿Qué sostiene Nicholas Blomley sobre la propiedad?
Que no es un hecho natural sino una práctica espacial que decide quién puede estar en qué lugar, que se narra como derecho absoluto del dueño pero está siempre entrelazada con reclamaciones de inquilinos, vecinos, indígenas y personas sin hogar, y que cuestionarla es la condición de la justicia espacial.
¿Qué analiza Rights of Passage?
Cómo las ordenanzas y la ingeniería conciben la acera como un flujo que debe mantenerse libre, y cómo en nombre de esa neutralidad técnica se regulan la mendicidad, la venta ambulante, la protesta y el dormir en la calle, excluyendo a los pobres sin necesidad de nombrarlos.