Puntos clave
- El común no es público ni privado: es lo que la ciudad produce y comparte sin pertenecer al Estado ni al mercado.
- La metrópolis es para la multitud lo que la fábrica para la clase obrera: donde se produce y donde se resiste.
- La gentrificación es la corrupción del común: el valor creado por los vecinos lo capturan quienes los expulsan.
El común urbano es el concepto con que el filósofo estadounidense Michael Hardt, profesor en la Universidad de Duke, y el italiano Antonio Negri describen la riqueza que las ciudades producen de forma colectiva, conocimiento, cultura, redes, lenguajes, espacios, y que el capitalismo contemporáneo captura para convertirla en renta. Lo desarrollaron en Commonwealth (2009), tercera parte de la trilogía iniciada con Imperio (2000) y Multitud (2004), con una tesis que ha marcado los estudios urbanos críticos: la metrópolis es para la multitud lo que la fábrica fue para la clase obrera, el lugar donde se produce y donde se puede resistir.
Común, público y privado: la distinción de Hardt y Negri
Hardt y Negri distinguen el común de lo público y de lo privado. Lo público es lo que gestiona el Estado; lo privado, lo que posee el mercado; el común es lo que se produce y se comparte sin pertenecer a ninguno de los dos. Tradicionalmente eran los bienes naturales, agua, bosques, pastos, y hoy son sobre todo los bienes producidos socialmente: el saber acumulado en una ciudad, sus formas de cooperación, su vida de barrio, su espacio público. En la economía del conocimiento, sostienen, la producción es cada vez más cooperativa y menos dependiente del capital, y ese común es la base material de una política nueva.
La metrópolis como fábrica del común y la renta que lo captura
La ciudad es el centro del argumento. Si la fábrica reunía a los obreros y organizaba su trabajo, la metrópolis reúne a la multitud y organiza su cooperación: encuentros, intercambios, afectos, ideas que circulan por calles, plazas y redes. El capital extrae valor de esa cooperación mediante la renta, alquileres, precios del suelo, propiedad intelectual, plataformas, sin producirla. La gentrificación es el ejemplo perfecto: el barrio se vuelve deseable por lo que sus habitantes crearon juntos, y ese valor se lo apropian promotores y propietarios expulsando a quienes lo produjeron. Hardt llama a esto la corrupción del común.
De Tahrir a Sol: las plazas como asambleas del común
La resistencia colectiva nace del mismo lugar. Hardt y Negri leyeron las plazas ocupadas de 2011, Tahrir, Puerta del Sol, Zuccotti Park, como asambleas de la multitud que reclamaban el común urbano en el espacio mismo donde se produce: acampadas autoorganizadas con cocinas, bibliotecas y comisiones que anticipaban otra forma de vida en común. En Asamblea (2017) extendieron el análisis a los movimientos posteriores y a la pregunta de cómo esas insurgencias pueden durar e institucionalizarse sin perder su carácter horizontal.
Críticas de Harvey y vigencia del común urbano
La propuesta ha sido tan influyente como criticada. David Harvey, en Ciudades rebeldes (2012), adoptó la idea del común urbano pero advirtió que sin instituciones y sin Estado el común es frágil, y que la multitud de Hardt y Negri es demasiado abstracta para explicar quién lucha y por qué. Otros señalan el optimismo sobre la cooperación en la economía del conocimiento, que convive con la precariedad de las plataformas, y la distancia entre las plazas de 2011 y los resultados políticos que dejaron. Hardt ha respondido que el común no es una utopía sino un hecho que ya existe y que la cuestión es quién lo gobierna.
Para los estudios urbanos, el común urbano ofrece un vocabulario para nombrar lo que los movimientos ya hacen: huertos y centros sociales autogestionados, cooperativas de vivienda en cesión de uso, redes de cuidado, plataformas de inquilinos, reglamentos como el de Bolonia que permiten gestionar espacios en común. Hardt y Negri invitan a ver la ciudad no como propiedad de nadie sino como obra de todos, y a preguntar ante cada renovación, cada plataforma y cada cierre de una plaza quién produjo el valor que se está capturando.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el común urbano según Hardt y Negri?
Es la riqueza que las ciudades producen colectivamente, conocimiento, redes, cultura, vida de barrio, espacio público, que no pertenece al Estado ni al mercado y que el capitalismo captura mediante la renta, como ocurre con la gentrificación.
¿Qué critica David Harvey a Hardt y Negri?
Que sin instituciones ni Estado el común es frágil y que su noción de multitud es demasiado abstracta para explicar quién lucha y por qué; Harvey adopta la idea del común urbano en Ciudades rebeldes pero exige organización y poder para sostenerlo.