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Clima y naturaleza

Harriet Bulkeley: gobernanza climática urbana y sostenibilidad

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Puntos clave

  1. Las ciudades son actores climáticos por derecho propio gracias a su control sobre transporte, edificios, residuos y planificación.
  2. Bulkeley y Castán Broto analizaron más de 600 experimentos climáticos en 100 ciudades: innovan pero fragmentan y rara vez escalan.
  3. Los pilotos se concentran donde hay retorno; la gobernanza justa exige repartir beneficios y dar voz a los vulnerables.

La gobernanza climática urbana es el conjunto de actores, reglas y prácticas mediante los cuales las ciudades deciden y aplican respuestas al cambio climático, y la geógrafa británica Harriet Bulkeley, profesora en las universidades de Durham y Utrecht, es la investigadora que más ha hecho por convertirla en campo de estudio. Su tesis, desarrollada en Cities and Climate Change (2013) y en Accomplishing Climate Governance (2016), es que las ciudades no son simples ejecutoras de políticas nacionales sino actores climáticos por derecho propio, que gobiernan el carbono mediante experimentos, redes y alianzas con empresas y comunidades, y que esa forma de gobernar tiene tanto potencial como riesgos de desigualdad.

Redes de ciudades y gobernanza multinivel del clima

Bulkeley empezó estudiando las redes transnacionales de ciudades. Con Michele Betsill mostró en 2003 cómo organizaciones como ICLEI, el Pacto de los Alcaldes o después C40 permitían a los gobiernos locales comprometerse con objetivos de reducción de emisiones, compartir métodos y presionar a los Estados, creando una gobernanza multinivel en la que la escala urbana ganaba autonomía. Su conclusión fue que la política climática se hace en muchos lugares a la vez, y que las ciudades, por su control sobre transporte, edificios, residuos y planificación, tienen capacidad real de actuar aunque carezcan de competencias formales.

Experimentos climáticos urbanos: innovar y fragmentar

Su aportación más citada es la noción de experimentos climáticos urbanos. Con Vanesa Castán Broto analizó en 2013 más de seiscientas intervenciones en un centenar de ciudades del mundo, barrios de bajo carbono, programas de eficiencia, energía comunitaria, adaptación a inundaciones, y encontró que la mayoría no eran políticas formales sino proyectos piloto impulsados por coaliciones de gobiernos locales, empresas, universidades y organizaciones. Esa gobernanza experimental permite innovar y aprender, pero también fragmenta la acción, depende de financiación externa y rara vez se generaliza al conjunto de la ciudad.

Justicia climática: quién se beneficia de la transición

Bulkeley presta especial atención a la justicia. Los experimentos tienden a concentrarse donde hay capacidad técnica y retorno económico, distritos de negocios y barrios de renta media, y a dejar fuera a las periferias que más sufren el calor y las inundaciones. La transición baja en carbono puede además encarecer la vivienda y la energía para los hogares vulnerables si no se diseña con ellos. Su trabajo posterior sobre la pobreza energética y sobre las soluciones basadas en la naturaleza, en el proyecto europeo NATURVATION, insiste en que la gobernanza climática justa exige repartir beneficios y costes y dar voz a las comunidades afectadas.

Influencia política y la brecha entre promesas y emisiones

Su marco ha influido en la política. Las redes de ciudades que estudió gobiernan hoy compromisos de neutralidad climática en cientos de metrópolis; la Unión Europea ha adoptado el modelo de misiones y experimentos urbanos en su programa de ciudades climáticamente neutras; y ONU-Hábitat y el IPCC reconocen a las ciudades como actores centrales de la mitigación y la adaptación. Bulkeley ha advertido, sin embargo, de que la proliferación de compromisos y pilotos no equivale a reducción de emisiones, y de que la brecha entre lo que las ciudades prometen y lo que consiguen es el principal problema de la gobernanza climática actual.

La lección de Bulkeley es que gobernar el clima en la ciudad es una cuestión de política y de poder tanto como de tecnología: quién decide, quién financia, quién se beneficia y quién queda fuera. Las ciudades pueden liderar la transición, pero solo si convierten los experimentos en políticas para toda la población, integran el clima en vivienda, transporte y presupuesto, y miden el éxito por las emisiones evitadas y la justicia del reparto, no por el número de proyectos anunciados.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la gobernanza climática urbana según Harriet Bulkeley?

Es el conjunto de actores, reglas y prácticas con que las ciudades deciden y aplican respuestas al cambio climático, mediante redes transnacionales, experimentos y alianzas con empresas y comunidades, en una gobernanza multinivel en que la escala urbana actúa aunque carezca de competencias formales.

¿Qué son los experimentos climáticos urbanos?

Son proyectos piloto, barrios de bajo carbono, eficiencia energética, energía comunitaria, adaptación a inundaciones, impulsados por coaliciones locales; Bulkeley y Castán Broto analizaron más de seiscientos en 2013 y hallaron que innovan pero fragmentan la acción y rara vez se generalizan.

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