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Clima y naturaleza

Urbanismo regenerativo: no basta con contaminar menos

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Puntos clave

  1. La sostenibilidad clásica reduce el daño; la regeneración pretende reparar lo ya dañado.
  2. Una ciudad regenerativa aspira a mejorar el aire, el agua y el suelo de su entorno.
  3. El modelo exige cambiar la mentalidad de la planificación, no solo añadir tecnología verde.

El urbanismo regenerativo va un paso más allá de la sostenibilidad: no basta con que las ciudades minimicen su impacto ambiental, deben desempeñar un papel activo en la restauración de los ecosistemas dañados. La ciudad regenerativa fomenta la regeneración ecológica, social y económica, se alinea con los ciclos naturales y promueve la biodiversidad. Dos autores han desarrollado la idea, Herbert Girardet y Jason McLennan, y su argumento gana peso con cada año de crisis climática: contaminar menos ya no repara nada.

Girardet: reparar, no solo reducir

Herbert Girardet, en Cities, People, Planet (2004) y después en Creating Regenerative Cities (2014), señala que la sostenibilidad tradicional se ha centrado en reducir el consumo de recursos y las emisiones, pero no aborda el daño ya causado. Para revertirlo hace falta un enfoque regenerativo que repare y revitalice los sistemas naturales: rediseñar las ciudades para que se integren con los ecosistemas locales, con infraestructuras verdes que imiten los procesos naturales —humedales restaurados, cubiertas y muros vegetales que absorben carbono y alojan biodiversidad— y con ciclos de agua, nutrientes y energía cerrados.

McLennan y el Living Building Challenge

Jason McLennan, pionero del diseño regenerativo y autor de The Philosophy of Sustainable Design (2004), sostiene que las ciudades pueden ser agentes de cambio positivo para el medio ambiente. Creó el Living Building Challenge, un estándar para construir edificios e infraestructuras ambientalmente positivos: que produzcan más energía de la que consumen, que gestionen su propia agua y que mejoren el aire, el agua y el suelo de su entorno. Para llegar ahí propone una planificación integral que abarque desde el diseño arquitectónico hasta la gestión de los recursos.

La dimensión social de la regeneración

Ambos coinciden en que la regeneración no se limita a lo físico y lo ambiental: tiene una dimensión social. Girardet insiste en que las ciudades regenerativas deben crear comunidades resilientes en las que los ciudadanos participen en las decisiones sobre su entorno. Esa participación produce cohesión y sentido de pertenencia, y sin ella los esfuerzos regenerativos no duran. La regeneración debe aplicarse también a la estructura social y económica de la ciudad, no solo a sus ecosistemas.

McLennan añade que las ciudades regenerativas pueden ser motores de innovación y de creatividad económica. Al diseñar espacios que favorecen la economía circular y las prácticas regenerativas, atraen a emprendedores y empresas comprometidas con la sostenibilidad. Esa transformación económica necesita políticas públicas que incentiven las energías renovables, la reutilización de materiales y el empleo verde, para que el crecimiento económico quede alineado con los principios regenerativos y no compita con ellos.

Qué exige el cambio de modelo

Los dos advierten de que el modelo exige un cambio de mentalidad en la planificación. Girardet pide abandonar el paradigma del crecimiento ilimitado y adoptar el de la regeneración continua, con el bienestar del ecosistema urbano como principal indicador de éxito. McLennan subraya que hacen falta todos los actores —gobiernos, ciudadanos, empresas— para que el urbanismo regenerativo sea una realidad y no un eslogan. El objetivo no es solo minimizar el impacto sino restaurar ecosistemas y promover un desarrollo socialmente justo y ecológicamente positivo: ciudades que fortalezcan los entornos naturales y sociales en los que crecen.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre sostenibilidad y regeneración urbana?

La sostenibilidad tradicional se centra en reducir el consumo de recursos y las emisiones. El enfoque regenerativo va más allá: pretende que la ciudad repare y revitalice activamente los sistemas naturales dañados.

¿Qué es una ciudad regenerativa?

Una ciudad que no solo es autosuficiente en energía y recursos, sino que además mejora la calidad del aire, del agua y del suelo de su entorno, integrando economía circular y prácticas de restauración.

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