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Neil Brenner. La urbanización global trasciende las ciudades

  • 14 de septiembre de 2026
  • 3 min de lectura
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Puntos clave

  1. La urbanización no se limita a los límites administrativos de las ciudades, sino que abarca procesos territoriales más amplios.
  2. El neoliberalismo se manifiesta de manera desigual en distintos territorios, dependiendo de la escala y la regulación.
  3. Estudiar la urbanización requiere considerar cómo Estado, capital y territorio se reorganizan simultáneamente.

Un centro logístico puede estar lejos del centro urbano y seguir formando parte de su funcionamiento. Una autopista cruza municipios, una red conecta regiones y una inversión reorganiza territorios distantes. Neil Brenner utiliza relaciones como estas para plantear una pregunta central: ¿dónde termina realmente la ciudad? Su respuesta cuestiona una idea muy arraigada. La urbanización no cabe dentro de los límites administrativos que dibujamos sobre un mapa. Brenner reformula la teoría urbana desde el marxismo, la escala y la reestructuración del Estado. La ciudad deja de ser únicamente un objeto compacto. Aparece como parte de procesos territoriales mucho más extensos, conectados mediante redes, regiones y formas de acumulación.

La ciudad no es solo un objeto compacto

El mecanismo comienza cuando dejamos de tratar la escala municipal como contenedor natural de lo urbano. La escala indica el nivel territorial desde el que organizamos y gobernamos procesos. Puede ser local, regional o más amplia. Brenner estudia cómo esas escalas cambian junto con la reestructuración del Estado. El poder público no actúa siempre desde un único nivel fijo. Sus capacidades pueden reorganizarse entre ciudades, regiones y otras configuraciones territoriales. Al mismo tiempo, la acumulación conecta espacios que parecen separados. Redes de inversión y procesos regionales extienden la urbanización más allá del tejido construido continuo. Primero cambian las relaciones territoriales y las formas de regulación. Después aparecen efectos visibles en lugares concretos.

Imaginemos un primer caso. Una gran operación urbana depende de un corredor situado fuera del municipio principal. Por ese territorio circulan recursos, inversiones o conexiones necesarias para actividades concentradas en otros lugares. El ejemplo es hipotético, pero permite entender el argumento. Si observamos únicamente el límite administrativo, ese corredor parece exterior a la ciudad. Si seguimos el proceso urbano, forma parte de una red territorial mucho mayor. Esto puede leerse como urbanización extendida. La ciudad ya no coincide automáticamente con aquello que parece denso o construido. Su funcionamiento puede depender de territorios alejados conectados mediante procesos regionales. Brenner obliga así a cambiar la unidad de análisis. En vez de comenzar con la frontera, comenzamos siguiendo relaciones.

El neoliberalismo y la urbanización desigual

Un segundo caso muestra cómo entra el neoliberalismo. Pensemos en varios territorios de una misma región sometidos a transformaciones muy diferentes. Uno concentra inversión y nuevas oportunidades de acumulación. Otro recibe formas distintas de regulación o queda insertado de otra manera en esos procesos. Brenner analiza precisamente cómo el neoliberalismo se materializa desigualmente. No aparece como una plantilla idéntica aplicada sobre todas las ciudades. Se concreta mediante configuraciones territoriales particulares. Esto puede leerse como desarrollo geográfico desigual. La regulación y la acumulación producen resultados diferentes según el lugar y la escala. La ciudad adquiere importancia porque se convierte en espacio estratégico donde estas transformaciones pueden organizarse, negociarse y materializarse.

Un tercer caso comienza con una decisión pública que reorganiza desarrollo e inversión a escala regional. Si miramos solo cada municipio, podemos interpretar sus efectos como procesos independientes. Sin embargo, una misma reestructuración estatal puede conectar las transformaciones. Aquí aparece el interés de Brenner por las escalas. Cambiar quién regula, desde dónde se decide o cómo se coordinan territorios modifica el campo urbano. Nuestra interpretación es que la frontera municipal puede ocultar precisamente esas relaciones. Dos lugares administrativamente separados pueden formar parte del mismo proceso de acumulación o regulación. Por eso estudiar únicamente unidades territoriales ya dadas puede producir una imagen incompleta. La urbanización exige observar cómo Estado, capital y territorio se reorganizan simultáneamente.

Hay un contraargumento sólido. Los límites administrativos siguen siendo necesarios para gobernar, producir información y asignar responsabilidades. También permiten distinguir contextos y evitar que la idea de urbanización planetaria convierta todo el territorio en una sola ciudad indiferenciada. Esa objeción merece una presentación leal. El enfoque de Brenner no necesita afirmar que municipios y ciudades hayan dejado de existir. Su argumento cuestiona utilizarlos como fronteras suficientes para explicar la urbanización. Una jurisdicción puede seguir siendo políticamente importante mientras procesos económicos y territoriales atraviesan sus límites. La utilidad está en mantener ambas dimensiones visibles. Podemos estudiar una ciudad concreta y, al mismo tiempo, seguir las redes regionales y planetarias de las que depende.

Preguntas frecuentes

¿Por qué la ciudad no se limita a los límites administrativos?

Neil Brenner sostiene que la urbanización trasciende los límites de las ciudades y abarca procesos territoriales más amplios.

¿Cómo se manifiesta el neoliberalismo en la urbanización?

El neoliberalismo se materializa de manera desigual, dependiendo de la escala y la regulación en distintos territorios.

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