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City of Walls de Teresa Caldeira: segregación y miedo en São Paulo

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Puntos clave

  1. La conversación del crimen ordena la ciudad en buenos y malos y justifica muros y violencia policial.
  2. Los enclaves fortificados crean segregación de proximidad: ricos y pobres a metros sin compartir nada.
  3. Caldeira describe una democracia disyuntiva: derechos políticos ampliados y derechos civiles negados.

City of Walls: Crime, Segregation, and Citizenship in São Paulo (2000) es el libro en que la antropóloga brasileña Teresa Caldeira, profesora en la Universidad de California en Berkeley, explica cómo el miedo al crimen rediseñó la mayor metrópolis de Sudamérica. Su tesis es que São Paulo pasó en dos décadas de un modelo de segregación centro-periferia a otro de enclaves fortificados: condominios cerrados, torres con seguridad privada y centros comerciales vigilados donde las clases medias y altas viven, trabajan y consumen sin pisar la calle. Los muros, sostiene, no son solo arquitectura: son la forma material de una ciudadanía que se retira de lo público.

La conversación del crimen y el miedo como relato

Caldeira parte de un dato: entre los años ochenta y noventa los homicidios en São Paulo se multiplicaron y la policía militar, heredera de la dictadura, respondió con violencia y abusos que la ciudadanía toleró. En ese contexto surge lo que llama la conversación del crimen, el relato cotidiano sobre robos, secuestros y asaltos que circula en cenas, taxis y periódicos. Ese relato ordena el mundo en buenos y malos, asocia el peligro a los pobres, los migrantes del nordeste y los habitantes de las favelas, y justifica cualquier medida de protección, incluida la privatización de la seguridad y el desprecio por los derechos de los sospechosos.

Enclaves fortificados: la nueva segregación de São Paulo

La respuesta espacial fue el enclave fortificado. Caldeira analiza los anuncios inmobiliarios de la época, que vendían los condominios como islas de seguridad, naturaleza y homogeneidad social, con muros altos, garitas, cámaras y servicios internos que hacían innecesario salir. A diferencia del suburbio clásico, estos enclaves se levantaron a menudo junto a favelas, de modo que ricos y pobres viven a pocos metros sin compartir ningún espacio. El resultado es una segregación de proximidad, más difícil de medir que la de distancia pero más corrosiva, porque convierte al vecino en amenaza y al muro en la única relación posible.

Democracia disyuntiva y ciudadanía amurallada

El libro dedica su tercera parte a la ciudadanía. Caldeira muestra la paradoja de que el fin de la dictadura y la Constitución de 1988, que ampliaron los derechos políticos, coincidieran con un rechazo popular a los derechos civiles de los acusados y una defensa abierta de la violencia policial y del castigo corporal. Habla de una democracia disyuntiva: elecciones libres y participación política conviven con la violación cotidiana de los derechos humanos y con un espacio público que ya no reúne a la ciudadanía. Los muros de los condominios y los cuerpos de los sospechosos son las dos caras de esa disyunción.

El modelo de la ciudad de muros en América Latina

El caso de São Paulo se ha replicado en toda América Latina y más allá: Buenos Aires, Ciudad de México, Bogotá o Johannesburgo han visto crecer barrios cerrados con la misma retórica de seguridad y estilo de vida. Caldeira anticipó también que la lógica del enclave no se detiene en la vivienda: colegios, hospitales, oficinas y ocio se privatizan y se amurallan, y la ciudad abierta queda para quien no puede pagar el muro. Investigaciones posteriores confirman que los condominios cerrados no reducen la delincuencia de la ciudad, solo la desplazan y la concentran.

City of Walls sigue siendo la referencia para entender la relación entre miedo, espacio y democracia. Su lección es que la seguridad privada de unos pocos se paga con la inseguridad pública de todos, y que una ciudad que renuncia a la calle como lugar compartido renuncia también a la ciudadanía que se construye en ella. Las alternativas que Caldeira apunta pasan por policía con control civil, justicia que funcione y espacio público de calidad en los barrios populares, porque los muros solo se derriban cuando dejan de parecer necesarios.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un enclave fortificado según Teresa Caldeira?

Es un espacio privado, cerrado y vigilado, como un condominio, una torre de oficinas o un centro comercial, que reúne vivienda, trabajo y consumo tras muros y garitas, de modo que sus usuarios evitan la calle y la mezcla con otros grupos sociales.

¿Qué significa democracia disyuntiva?

Es el concepto de Caldeira para describir la Brasil posterior a 1988: elecciones y derechos políticos plenos que conviven con la violación cotidiana de los derechos civiles, la violencia policial tolerada y un espacio público abandonado por la ciudadanía.

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