Puntos clave
- Manhattanismo: la cuadrícula de 1811 organizó el suelo sin determinar la congestión que creció dentro de cada volumen.
- Bigness: a partir de cierta escala el edificio deja de dialogar con la calle y se convierte en ciudad.
- La ciudad genérica, sin centro ni historia, es lo que producen la globalización y la velocidad; Koolhaas se niega a lamentarlo.
El desarraigo de la ciudad respecto al control del planificador es el tema que atraviesa la obra teórica de Rem Koolhaas, el arquitecto neerlandés fundador de OMA, desde Delirio de Nueva York (1978) hasta La ciudad genérica (1995) y Espacio basura (2001): una retícula perfectamente ordenada acaba cubierta por torres, tráfico, multitudes y programas que nadie controla del todo, y el plan sigue visible pero la ciudad lo ha superado. Su pregunta es qué ocurre cuando la ciudad crece más deprisa que la capacidad tradicional de dirigirla, y su respuesta no es un modelo ideal sino un realismo urbano que acepta que densidad, congestión, gran escala y globalización son a la vez productivas y problemáticas.
Manhattanismo: la retícula que admite la congestión
Delirio de Nueva York formuló el primer concepto, el manhattanismo. La cuadrícula de 1811 impuso a Manhattan una regla simple, manzanas iguales y calles numeradas, y dentro de esa regla creció una complejidad extraordinaria: rascacielos que apilan usos sin relación, hoteles con piscinas en el piso veinte, el Rockefeller Center como ciudad dentro de la ciudad. Koolhaas llamó a ese fenómeno cultura de la congestión y lo presentó como un manifiesto retroactivo: Manhattan había demostrado, sin teoría, que orden y descontrol coexisten, y que una retícula puede organizar el suelo sin determinar lo que pasa en cada volumen.
Bigness: cuando el edificio se convierte en ciudad
El segundo concepto es la grandeza, Bigness, formulado en S,M,L,XL (1995). A partir de cierta escala, sostiene Koolhaas, un edificio deja de obedecer a las reglas de la arquitectura: su interior ya no se lee desde la fachada, los ascensores sustituyen a la composición, el programa se vuelve autónomo del contexto y el edificio se convierte en ciudad. La grandeza es a la vez el fin del urbanismo tradicional, porque esos contenedores no dialogan con la calle, y la única forma de operar en una ciudad que ya no puede controlarse manzana a manzana. Sus edificios, de la biblioteca de Seattle a la sede de la televisión china en Pekín, aplican esa idea.
La ciudad genérica y el espacio basura
El tercer concepto es la ciudad genérica. En su ensayo de 1995, Koolhaas describió las ciudades del sudeste asiático, de Oriente Medio y de las periferias de todo el mundo como ciudades sin identidad, sin centro, sin historia, hechas de aeropuertos, autopistas, torres y centros comerciales intercambiables, y se negó a lamentarlo: la ciudad genérica es lo que producen la globalización y la velocidad, y la nostalgia del centro histórico europeo no ayuda a entenderla. Espacio basura llevó el diagnóstico al interior: el continuo de aire acondicionado, escaleras mecánicas y falsos techos que es hoy el espacio dominante del planeta.
Delta del río de las Perlas y Lagos: el proyecto sobre la ciudad y sus críticas
Su investigación en Harvard, con el Proyecto sobre la Ciudad, aplicó esa mirada al delta del río de las Perlas en China y a Lagos. En el delta, documentó una urbanización sin planificación reconocible, hecha de zonas económicas especiales, fábricas y torres a una velocidad sin precedentes; en Lagos, leyó el caos aparente como un sistema autoorganizado de enorme eficiencia. Esa segunda lectura le valió críticas duras por estetizar la pobreza y omitir el poder y la desigualdad que producen esas ciudades, una objeción que él ha aceptado en parte.
La lección de Koolhaas para el urbanismo es incómoda y útil a la vez. Incómoda porque renuncia a la promesa del control: la ciudad contemporánea es una construcción continua donde economía, movilidad, arquitectura y usos se combinan de maneras imprevistas, y el plan opera dentro de fuerzas que lo exceden. Útil porque obliga a mirar la ciudad real, la de los contenedores, las periferias y la congestión, en lugar de la ideal, y a preguntar qué puede hacer el diseño cuando ya no puede dominar. Su respuesta, la grandeza, es discutible; su diagnóstico del desarraigo sigue siendo el punto de partida.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el manhattanismo según Rem Koolhaas?
Es la cultura de la congestión que Delirio de Nueva York (1978) descubrió en Manhattan: una retícula simple de manzanas iguales dentro de la cual crecieron rascacielos que apilan usos sin relación, demostrando que orden y descontrol coexisten y que el plan organiza el suelo sin determinar lo que ocurre en cada volumen.
¿Qué es la ciudad genérica?
Es el concepto con que Koolhaas describió en 1995 las ciudades sin identidad, centro ni historia, hechas de aeropuertos, autopistas, torres y centros comerciales intercambiables, que la globalización y la velocidad producen en Asia, Oriente Medio y las periferias del mundo, y que la nostalgia del centro histórico europeo no permite entender.