Puntos clave
- Mbembe y Nuttall rechazan leer Johannesburgo solo como crisis o apartheid: es una metrópolis moderna africana.
- El libro recorre superficie, centros comerciales y suburbios, subsuelo minero y bordes como Soweto o Hillbrow.
- Sus críticos reprochan que el énfasis cultural deje en segundo plano la segregación y la pobreza extrema.
Johannesburg: The Elusive Metropolis (2008) es el volumen con que el filósofo camerunés Achille Mbembe y la crítica literaria sudafricana Sarah Nuttall, entonces en el Instituto de Investigación Social y Económica de la Universidad del Witwatersrand, propusieron leer Johannesburgo no como un caso de subdesarrollo o de apartheid superviviente sino como una metrópolis moderna africana con derecho a producir teoría sobre sí misma. Su tesis es que la ciudad más grande de Sudáfrica, nacida en 1886 de la fiebre del oro y marcada por décadas de segregación, es tan moderna, cosmopolita y contradictoria como cualquier otra, y que entenderla exige abandonar las categorías que la reducen a excepción.
Escribir el mundo desde una metrópolis africana
El libro nació de un número especial de la revista Public Culture en 2004 y reúne ensayos de historiadores, urbanistas, escritores y artistas. Su punto de partida polémico es la crítica a los estudios urbanos africanos que solo ven crisis, informalidad y carencia, y a la teoría urbana que extrae sus conceptos de París, Nueva York o Los Ángeles y los aplica a África como medida de lo que falta. Mbembe y Nuttall reclaman escribir el mundo desde una metrópolis africana, en línea con la propuesta de ciudades ordinarias de Jennifer Robinson, y mostrar que Johannesburgo ha sido desde su origen un laboratorio de modernidad: minería industrial, migración masiva, consumo, arquitectura, cultura popular.
Superficie, subsuelo y bordes: las capas de Johannesburgo
Los ensayos recorren las capas de la ciudad. La superficie de los centros comerciales, los suburbios cerrados del norte y la cultura del coche, donde se escenifica una modernidad de consumo que cruza razas y clases. El subsuelo de las minas, con sus túneles y sus montañas de residuos, que explica la forma y la riqueza de la ciudad y la explotación del trabajo migrante negro que la sostuvo. Y los bordes: Soweto, Alexandra, Hillbrow, los barrios donde el apartheid confinó a la mayoría y donde la ciudad posterior a 1994 produce a la vez violencia, xenofobia hacia los migrantes africanos y una vida cultural intensa, del kwaito a la literatura.
Afropolitanismo y la ciudad imaginada por sus habitantes
Mbembe aporta el concepto de afropolitanismo, una forma de pertenencia africana abierta al mundo, hecha de circulación, mezcla y apropiación, que Johannesburgo encarna con sus migrantes de todo el continente, sus lenguas y sus estilos. Nuttall, por su parte, lee la ciudad a través de sus textos y sus imágenes, de la publicidad a la novela, para mostrar cómo los propios habitantes imaginan y rehacen su metrópolis. Ambos insisten en que Johannesburgo es elusiva porque escapa a las narrativas fijas, la del apartheid, la de la transición, la de la crisis, y exige una lectura atenta a lo que cambia y a lo que se repite.
Críticas y lugar del libro en la teoría urbana del Sur
El libro fue discutido desde el principio. Críticos como Ananya Roy o los estudiosos de la desigualdad sudafricana reprocharon a Mbembe y Nuttall un énfasis en la superficie cultural y el consumo que dejaba en segundo plano la pobreza extrema, el desempleo y la persistencia de la geografía del apartheid, que en Johannesburgo sigue siendo una de las más segregadas del mundo. Los editores respondieron que su objetivo no era negar esa desigualdad sino rechazar que sea lo único que puede decirse de una ciudad africana.
Para los estudios urbanos, Johannesburg: The Elusive Metropolis marcó un giro. Junto a AbdouMaliq Simone y Jennifer Robinson, forma parte del esfuerzo por producir teoría urbana desde el Sur y por tratar las ciudades africanas como fuentes de conocimiento y no como problemas. Su lección es que una metrópolis se entiende leyendo a la vez su superficie y su subsuelo, su centro y sus bordes, y escuchando cómo la imaginan quienes la habitan, porque ninguna ciudad se deja capturar del todo por quienes la miran desde fuera.
Preguntas frecuentes
¿Qué propone Johannesburg: The Elusive Metropolis?
Leer Johannesburgo como una metrópolis moderna, cosmopolita y contradictoria con derecho a producir teoría sobre sí misma, frente a los estudios que solo ven en las ciudades africanas crisis, informalidad y carencia, y frente a la teoría urbana que mide África con conceptos del Norte.
¿Qué es el afropolitanismo de Achille Mbembe?
Es una forma de pertenencia africana abierta al mundo, hecha de circulación, mezcla y apropiación de lo ajeno, que Johannesburgo encarna con sus migrantes de todo el continente, sus lenguas y sus estilos culturales.