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El triunfo de las ciudades de Edward Glaeser: por qué la densidad

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Puntos clave

  1. La proximidad multiplica el intercambio de ideas: los salarios crecen con el tamaño de la ciudad.
  2. Un habitante de Manhattan emite mucho menos que uno de Houston: bloquear la densidad es contraproducente.
  3. Las ciudades atraen pobres porque ofrecen oportunidades; los críticos añaden que la aglomeración también desiguala.

El triunfo de las ciudades (Triumph of the City, 2011) es el libro en que el economista Edward Glaeser, profesor en Harvard, sostiene que la ciudad es el mayor invento de la humanidad porque nos hace más ricos, más inteligentes, más verdes, más sanos y más felices. Su argumento central es que la proximidad física multiplica el intercambio de ideas, y que ese intercambio es la fuente del crecimiento económico y de la innovación desde la Atenas clásica hasta Silicon Valley. Frente a la imagen de la ciudad como problema, contaminación, pobreza, crimen, Glaeser la presenta como la mejor esperanza para resolver esos mismos problemas, con una condición: que se la deje crecer y densificarse.

Economía de la aglomeración: por qué la proximidad nos hace más ricos

La tesis económica se apoya en la economía de la aglomeración. Las personas cualificadas son más productivas cuando trabajan cerca de otras personas cualificadas, porque aprenden unas de otras, cambian de empleo con facilidad y encuentran clientes y proveedores especializados. Glaeser muestra que los salarios crecen con el tamaño de la ciudad incluso descontando la formación, y que las ciudades que perdieron su base industrial, como Detroit, no cayeron por ser ciudades sino por apostar durante décadas por una sola industria y por edificios en lugar de personas. Su receta para las ciudades en declive es invertir en educación y no en estadios ni rascacielos vacíos.

La ciudad densa es la ciudad verde

El capítulo más citado es el ambiental. Glaeser calcula que un habitante de Manhattan emite mucho menos carbono que uno de los suburbios de Houston o de Atlanta, porque vive en menos metros cuadrados, se mueve en transporte público o a pie y comparte paredes que ahorran calefacción. De ahí su conclusión provocadora: quien quiera proteger la naturaleza debería vivir lejos de ella, en una ciudad densa, y las políticas que impiden construir en altura en San Francisco o Nueva York empujan el crecimiento hacia lugares dispersos y calurosos donde las emisiones por persona son mucho mayores. El ecologismo que bloquea la densidad, dice, es contraproducente.

Pobreza urbana: las ciudades atraen pobres, no los crean

Glaeser dedica también atención a la pobreza urbana, que interpreta al revés que el sentido común: las ciudades no crean pobres, los atraen, porque ofrecen más oportunidades que el campo o el pueblo del que proceden. Las favelas de Río o los barrios de Bombay son, en su lectura, escalones de movilidad social y no fracasos, siempre que la ciudad ofrezca escuelas, transporte y seguridad. Critica en cambio las políticas que subvencionan la vivienda en propiedad y el suburbio, y las regulaciones de altura que, como en Bombay, condenan a la densidad informal por prohibir la formal.

Críticas: desigualdad, asequibilidad e informalidad

Las críticas al libro han sido abundantes. Se le reprocha un optimismo que minimiza la desigualdad que la propia aglomeración produce, tema que Glaeser trató poco y que Richard Florida reconoció después en The New Urban Crisis. Su confianza en que construir más resolverá la asequibilidad choca con la evidencia de que la oferta nueva se dirige a rentas altas si no hay política pública. Y su lectura de la informalidad como trampolín ignora a quienes se quedan atrapados en ella. Aun así, su defensa de la densidad, del transporte público y de la educación como política urbana ha influido en el movimiento por más vivienda en las ciudades más caras del mundo.

La vigencia de El triunfo de las ciudades está en su pregunta: por qué las ciudades, que concentran los problemas, son también donde se resuelven. Glaeser responde que la proximidad entre personas es el recurso más valioso de una sociedad, y que la política urbana debería dedicarse a hacerla posible, permitiendo construir, moviendo a la gente sin coche y educando a los niños de los barrios pobres. Sus críticos añaden la condición que él dejó en segundo plano: que los beneficios de la aglomeración se repartan, porque una ciudad que triunfa solo para algunos acaba expulsando a los demás.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostiene Edward Glaeser en El triunfo de las ciudades?

Que la ciudad es el mayor invento humano porque la proximidad multiplica el intercambio de ideas y nos hace más ricos, inteligentes, verdes, sanos y felices, y que la política urbana debe permitir la densidad, invertir en educación y transporte público en lugar de subvencionar el suburbio.

¿Por qué dice Glaeser que la ciudad densa es más ecológica?

Porque sus habitantes viven en menos metros cuadrados, comparten paredes que ahorran energía y se mueven a pie o en transporte público; un residente de Manhattan emite mucho menos carbono que uno de los suburbios de Houston o Atlanta.

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