Puntos clave
- El derecho a la ciudad es colectivo: controlar el excedente que la urbanización genera y decidir cómo se reinvierte.
- Las crisis del capitalismo, de París 1848 a 2008, se manifiestan en la ciudad; la propiedad es el corazón de la acumulación.
- La renta de monopolio captura el común urbano; la lucha anticapitalista debe organizarse en el territorio.
Ciudades rebeldes: del derecho a la ciudad a la revolución urbana (2012) es el libro en que David Harvey reunió su teoría de la urbanización del capital con las luchas que, de París en 1871 a las plazas de 2011, han intentado recuperar la ciudad para quienes la habitan. Su tesis es doble. La ciudad es el lugar donde el capitalismo absorbe sus excedentes construyendo y reconstruyendo, y por eso las crisis financieras, incluida la de 2008, tienen raíces urbanas. Y la ciudad es también donde ese proceso puede ser disputado, porque la vida urbana produce un común, riqueza colectiva, que las luchas por el derecho a la ciudad reclaman como propio.
El derecho a la ciudad como control del excedente urbano
El primer capítulo retoma el derecho a la ciudad de Henri Lefebvre y lo redefine: no un derecho individual de acceso a lo que la ciudad ofrece, sino un derecho colectivo a cambiar la ciudad cambiándonos a nosotros mismos, es decir, a controlar el excedente que la urbanización genera y decidir cómo se reinvierte. Harvey muestra que la clase que gobierna ese excedente ha cambiado, de Haussmann a los promotores y las finanzas de hoy, pero la lógica es la misma: la ciudad se construye para absorber capital, no para servir a sus habitantes, y quien quiera lo contrario tiene que disputar el control de ese excedente.
Las raíces urbanas de las crisis: de 1848 a 2008
El segundo capítulo, sobre las raíces urbanas de las crisis, es el más citado. Harvey rastrea cómo el boom inmobiliario de la década de 2000, financiado con hipotecas titulizadas, fue el mecanismo con que el capital sobrante encontró salida tras la burbuja tecnológica, y cómo su estallido arrastró al sistema financiero mundial. Sostiene que las crisis del capitalismo se manifiestan siempre en la ciudad, del crac de 1848 en París a 2008, y que ignorar esa dimensión urbana, como hizo la economía convencional, es no entender el capitalismo. La propiedad, la renta y la construcción no son un sector más: son el corazón de la acumulación.
Común urbano y arte de la renta
Los capítulos sobre el común urbano y el arte de la renta desarrollan la teoría. El común no es un recurso dado sino una relación social que se produce colectivamente, la vida de un barrio, su cultura, su reputación, y que el capital captura mediante la renta de monopolio: el barrio auténtico se vende por lo que sus vecinos crearon, y ese valor va al propietario. Harvey defiende que la gestión colectiva del común exige instituciones y política, no solo ocupaciones, y discute con Elinor Ostrom y con Hardt y Negri sobre cómo escalar los comunes de lo local a lo metropolitano sin que el Estado o el mercado los absorban.
El Alto, Londres, Occupy: la lucha anticapitalista es urbana
La segunda parte del libro es política. Harvey analiza las revueltas de El Alto en 2003, los disturbios de Londres en 2011, que lee como capitalismo salvaje respondido con saqueo, y Occupy Wall Street, y propone que la lucha anticapitalista tiene que ser urbana: organizarse en el territorio, en los barrios y las redes de vida cotidiana, y no solo en la fábrica, porque es ahí donde el capital extrae hoy su excedente y donde la gente vive su explotación. Reclama una alianza entre trabajadores y habitantes, y unas ciudades rebeldes que sean laboratorio de otra forma de urbanización.
Ciudades rebeldes es la síntesis más accesible de medio siglo de trabajo de Harvey y la referencia con que los movimientos de vivienda, los comunes urbanos y las plataformas de inquilinos han pensado sus luchas en la última década. Su lección es que el derecho a la ciudad no es un catálogo de servicios sino la disputa por el excedente urbano, y que esa disputa, ganada o perdida, decide para quién se construye la ciudad.
Preguntas frecuentes
¿Qué sostiene David Harvey en Ciudades rebeldes?
Que la ciudad es donde el capitalismo absorbe sus excedentes construyendo y reconstruyendo, que por eso las crisis tienen raíces urbanas, y que el derecho a la ciudad es el derecho colectivo a controlar ese excedente y decidir cómo se reinvierte, disputado en luchas de París 1871 a Occupy.
¿Qué es el arte de la renta según Harvey?
Es el mecanismo por el que el capital captura el común urbano mediante la renta de monopolio: la vida, la cultura y la reputación que los vecinos crean colectivamente se venden como autenticidad y su valor va al propietario del suelo, como ocurre en la gentrificación.