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Calle y movilidad

Espacio urbano y poder: Foucault, Massey y Soja explicados

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Puntos clave

  1. Foucault muestra que la visibilidad disciplina: quien se sabe observado se vigila a sí mismo, del panóptico a las cámaras.
  2. Massey define el espacio como producto de relaciones desiguales siempre abiertas a disputa.
  3. Soja reclama buscar la justicia en el espacio: la Bus Riders Union de Los Ángeles como ejemplo.

El espacio urbano y el poder están unidos porque la forma de la ciudad, sus calles, muros, plazas y fronteras invisibles, es a la vez resultado y herramienta de las relaciones de dominación de una sociedad. Quien decide dónde va una autopista, qué barrio se vigila o qué plaza se cierra por la noche ejerce poder sobre los cuerpos y las vidas de quienes habitan ese espacio. Tres autores han explicado esa relación desde ángulos distintos: Michel Foucault, que mostró cómo la arquitectura disciplina; Doreen Massey, que definió el espacio como producto de relaciones siempre en disputa; y Edward Soja, que reclamó la justicia espacial como objetivo político.

Michel Foucault: el panóptico y la ciudad disciplinaria

Foucault, en Vigilar y castigar (1975), analiza el panóptico de Jeremy Bentham, la prisión circular donde un vigilante invisible puede observar a todos los presos, como modelo del poder moderno. Lo decisivo no es el castigo sino la visibilidad: quien se sabe observado se vigila a sí mismo. Foucault muestra que hospitales, escuelas, cuarteles y fábricas adoptaron la misma lógica, y que la ciudad del siglo XIX, con sus bulevares abiertos y sus barrios numerados, extendió la disciplina al conjunto del territorio. Hoy las cámaras, los sensores y los datos de movilidad prolongan ese panóptico sin necesidad de torre.

Doreen Massey: geometría del poder y espacio en disputa

Massey, geógrafa británica, propone en For Space (2005) entender el espacio no como un contenedor fijo sino como el producto de relaciones sociales que llegan hasta lo global y que nunca están cerradas. Su concepto de geometría del poder describe cómo la movilidad y la conectividad se distribuyen de forma desigual: el ejecutivo que vuela entre ciudades y la trabajadora que espera el autobús viven la misma globalización desde posiciones de poder opuestas. Para Massey, cada lugar es un punto de encuentro de trayectorias distintas, y por eso la identidad de un barrio o una ciudad es siempre política, siempre abierta a ser negociada y disputada.

Edward Soja: tercer espacio y justicia espacial

Soja, en Thirdspace (1996), recoge de Lefebvre la idea de que el espacio es a la vez físico, mental y vivido, y propone el tercer espacio como el ámbito donde lo real y lo imaginado se combinan y donde es posible resistir. En Seeking Spatial Justice (2010) da el paso político: si la desigualdad se produce espacialmente, con guetos, periferias sin transporte y centros privatizados, la justicia también debe buscarse en el espacio. Su ejemplo es la Bus Riders Union de Los Ángeles, que en 1996 obligó por vía judicial a desviar fondos del tren suburbano hacia los autobuses que usan los barrios pobres.

Control y resistencia: el espacio nunca es neutral

Las tres lecturas convergen en una idea: el espacio no es neutral. La segregación residencial, la vigilancia diferenciada de barrios, los muros de las urbanizaciones cerradas, los diseños hostiles que impiden dormir en un banco o el precio del transporte son formas de ejercer poder sobre quién puede estar dónde. Pero el espacio es también donde el poder se contesta: las plazas ocupadas, los barrios autoconstruidos, los huertos en solares y las marchas que reclaman la calle muestran que la geografía del control produce su propia geografía de la resistencia.

Para el urbanismo, esta tradición deja una exigencia: analizar cada plan y cada diseño por lo que hace con el poder. Foucault enseña a ver la vigilancia en la forma, Massey a reconocer que todo lugar es un cruce de relaciones desiguales, y Soja a medir la justicia por la distribución espacial de oportunidades. Juntos ofrecen las herramientas para preguntar, ante cualquier transformación urbana, quién gana control, quién lo pierde y quién puede resistir.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la geometría del poder de Doreen Massey?

Es el concepto que describe cómo la movilidad y la conectividad se distribuyen de forma desigual entre grupos sociales, de modo que la misma globalización se vive desde posiciones de poder opuestas según quién controla los flujos y quién los sufre.

¿Cómo aplica Foucault el panóptico a la ciudad?

Muestra que la lógica de la prisión de Bentham, ser visible ante un vigilante invisible, se extendió a hospitales, escuelas y a la propia ciudad del siglo XIX, y que hoy cámaras, sensores y datos de movilidad prolongan esa vigilancia sin necesidad de torre.

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