Puntos clave
- Sutton: el espacio urbano reproduce la desigualdad pero puede ser el lugar donde se transforma mediante el diseño participativo.
- Los entornos escolares y de barrio deteriorados enseñan a los niños pobres su falta de valor; rediseñarlos con ellos cambia el lugar y su capacidad.
- La paradoja del espacio urbano: el mismo lugar que segrega sostiene identidad, redes y poder de las comunidades.
Sharon Sutton es la arquitecta y urbanista estadounidense, profesora emérita de la Universidad de Washington y una de las primeras mujeres afroamericanas con licencia de arquitecta en Estados Unidos, que ha dedicado su carrera a defender que las ciudades se diseñan de forma equitativa solo cuando las comunidades marginadas, y en especial sus jóvenes, participan en las decisiones sobre su entorno. Su tesis, desarrollada en libros como Weaving a Tapestry of Resistance (1996) y The Paradox of Urban Space (2011), coeditado con Susan Kemp, es que el espacio urbano reproduce la desigualdad racial y de clase pero puede convertirse, mediante el diseño participativo, en el lugar donde esa desigualdad se transforma; y que la participación no es un trámite sino una forma de educación cívica que fortalece el tejido social.
Columbia 1965-1976: cuando las torres de marfil fueron negras
Sutton llegó a la arquitectura desde la música y la pintura, y vivió como estudiante la transformación de la Escuela de Arquitectura de Columbia tras las protestas de 1968, que reconstruyó en When Ivory Towers Were Black (2017): entre 1965 y 1976, la escuela reclutó a estudiantes negros y puertorriqueños, orientó el plan de estudios hacia los barrios de Harlem y produjo una generación de arquitectos comprometidos con la comunidad, antes de que el retroceso conservador cerrara el experimento. Ese episodio, que ella califica como una historia de éxito olvidada, marca su convicción de que la formación de los profesionales decide qué ciudades son capaces de imaginar.
Diseñar con niños y jóvenes: el entorno enseña quién vale
Su primera aportación es el diseño con niños y jóvenes. En Weaving a Tapestry of Resistance estudió cómo los entornos escolares y de barrio enseñan a los niños de comunidades pobres su lugar en la sociedad, con escuelas deterioradas, patios sin uso y calles peligrosas que transmiten falta de valor, y mostró que involucrar a los jóvenes en el rediseño de esos espacios cambia a la vez el lugar y su sentido de capacidad. Sus talleres de diseño comunitario en Detroit, Nueva York y Seattle han seguido ese método: los jóvenes investigan su barrio, proponen y negocian, y aprenden que el entorno se puede cambiar.
La paradoja del espacio urbano: segrega y a la vez sostiene
La segunda es la paradoja del espacio urbano. Con Kemp, Sutton sostiene que el mismo espacio que segrega, excluye y estigmatiza a las comunidades pobres y racializadas es el recurso con que esas comunidades construyen identidad, redes y poder, y que la planificación debe partir de esa doble condición: reconocer las capacidades que el lugar ya sostiene antes de intervenir, y garantizar que la intervención no las destruya. Su crítica se dirige a las políticas urbanas que favorecen a los grupos con más poder económico y político y tratan a los barrios marginados como problemas, y a los procesos de participación que consultan sin ceder decisiones.
Influencia, críticas y qué significa incluir de verdad
Su obra dialoga con la planificación abogada de Paul Davidoff, con la escalera de participación de Sherry Arnstein y con el diseño comunitario de los centros de diseño de barrio de los años sesenta, y ha influido en la formación de arquitectos y planificadores mediante su docencia y su papel en asociaciones profesionales, donde ha impulsado la diversidad racial y de género en una profesión que sigue siendo mayoritariamente blanca y masculina. Sus críticos señalan que el diseño participativo a pequeña escala no altera las estructuras que producen la desigualdad; Sutton responde que la participación construye la capacidad colectiva sin la cual ninguna estructura se cambia.
La lección de Sharon Sutton es que la inclusión social en la planificación no consiste en diseñar para los excluidos sino con ellos, y que los jóvenes de los barrios marginados son los mejores expertos en lo que sus lugares necesitan. Una ciudad que les da voz produce espacios mejores y ciudadanos capaces; una que los trata como beneficiarios pasivos reproduce, con cada proyecto, la lección de que su entorno no les pertenece. Cambiar esa lección, sostiene, es la tarea más urgente del urbanismo.
Preguntas frecuentes
¿Qué defiende Sharon Sutton en la planificación urbana?
Que las ciudades solo se diseñan de forma equitativa cuando las comunidades marginadas, y en especial sus jóvenes, participan en las decisiones sobre su entorno, y que la participación no es un trámite sino una forma de educación cívica que fortalece el tejido social y construye la capacidad colectiva necesaria para cambiar las estructuras de desigualdad.
¿Qué es la paradoja del espacio urbano según Sutton y Kemp?
Es la doble condición por la que el mismo espacio que segrega, excluye y estigmatiza a las comunidades pobres y racializadas es el recurso con que esas comunidades construyen identidad, redes y poder, lo que obliga a la planificación a reconocer las capacidades que el lugar ya sostiene antes de intervenir y a no destruirlas.