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Clima y naturaleza

Extreme Cities de Ashley Dawson: ciudades, clima y desigualdad

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Puntos clave

  1. Dawson: la ciudad extrema es donde coinciden riesgo climático extremo y desigualdad extrema.
  2. Los grandes diques como el BIG U protegen los distritos de mayor valor y desplazan el agua hacia los vecinos.
  3. Occupy Sandy mostró que la autoorganización vecinal llega antes que el Estado: el comunismo del desastre.

Extreme Cities: The Peril and Promise of Urban Life in the Age of Climate Change (2017) es el libro en que Ashley Dawson, profesor de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, sostuvo que las ciudades son a la vez la principal causa del cambio climático y su primera víctima, y que la desigualdad decide quién sobrevive a él. Escrito tras el huracán Sandy, que en 2012 inundó el metro y los barrios bajos de Nueva York y dejó sin luz durante días a los bloques de vivienda pública mientras Manhattan financiero se recuperaba, el libro define la ciudad extrema como aquella donde coinciden riesgo climático extremo y desigualdad extrema, y donde las respuestas oficiales protegen el capital antes que a las personas.

La geografía del riesgo: ciudades costeras y mapa de clase

Dawson parte de la geografía del riesgo. La mayoría de las grandes ciudades del mundo son costeras, Nueva York, Miami, Shanghái, Yakarta, Lagos, Bombay, y el aumento del nivel del mar, las mareas de tormenta y las lluvias extremas amenazan a cientos de millones de personas y a los puertos, centrales y redes de que depende la economía global. Pero el riesgo no se reparte por igual: en Nueva York, los proyectos de vivienda pública se levantaron en las zonas inundables que nadie quería, y en Yakarta o Lagos los asentamientos informales ocupan las orillas que se hunden. La ciudad extrema es, para Dawson, un mapa de clase.

Apartheid climático: diques que protegen el capital

Su crítica se dirige a la adaptación tal como se practica. Los grandes proyectos de resiliencia, el BIG U de Manhattan surgido del concurso Rebuild by Design, los diques y las barreras, protegen los distritos de mayor valor y desplazan el agua y el riesgo hacia los vecinos; los seguros y la reconstrucción favorecen a los propietarios; y la retórica de la resiliencia pide a las comunidades absorber golpes que no causaron. Dawson llama a esa lógica apartheid climático y muestra cómo la ciudad del capital se blinda mientras convierte el desastre en oportunidad de negocio, del urbanismo de lujo en zonas reconstruidas a los desalojos de los barrios dañados.

Occupy Sandy y el comunismo del desastre: la promesa

La promesa del título está en lo que ocurrió durante Sandy. Cuando el Estado tardó, la red Occupy Sandy, nacida del movimiento de 2011, organizó en días la distribución de comida, medicinas y ayuda en los barrios abandonados, y Dawson ve en esa autoorganización, que llama comunismo del desastre, la prueba de que las ciudades contienen la solidaridad necesaria para afrontar el clima si se les da poder y recursos. Su propuesta es una adaptación justa y democrática: proteger primero a los más expuestos, planificar retiradas ordenadas de las zonas indefendibles con vivienda garantizada y financiar la transición con quienes más han emitido.

Retirada gestionada, gentrificación climática y críticas

El libro dialoga con Mike Davis, Naomi Klein y la ecología política urbana, y anticipó debates que se han hecho centrales: la retirada gestionada de la costa, la gentrificación climática en Miami, donde los barrios altos y pobres como Little Haiti se encarecen cuando los ricos huyen del mar, y el hundimiento de Yakarta, que llevó a Indonesia a proyectar una nueva capital. Sus críticos le reprochan un tono más de denuncia que de propuesta técnica; su defensa es que la técnica ya existe y lo que falta es decidir a quién protege.

La lección de Extreme Cities es que no hay adaptación al cambio climático sin política de igualdad. Una ciudad que se blinda por partes produce refugios para unos y zonas de sacrificio para otros; una que planifica para todos, con vivienda segura, retirada digna y poder para las comunidades, puede convertir la ciudad extrema en el lugar donde se ensaye la supervivencia colectiva. Dawson deja al urbanismo la pregunta que Sandy hizo visible: cuando llegue el agua, quién tendrá luz y quién no.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una ciudad extrema según Ashley Dawson?

Es la ciudad donde coinciden riesgo climático extremo, por su localización costera y su exposición a mareas de tormenta y lluvias, y desigualdad extrema, de modo que la vivienda pública y los asentamientos informales ocupan las zonas inundables y las respuestas oficiales protegen el capital antes que a las personas.

¿Qué propone Dawson frente al cambio climático en las ciudades?

Una adaptación justa y democrática que proteja primero a los más expuestos, planifique retiradas ordenadas de las zonas indefendibles con vivienda garantizada, dé poder y recursos a la autoorganización comunitaria y financie la transición con quienes más han emitido.

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