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Tecnología y poder

Stephen Graham: militarización y vigilancia en la ciudad

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Puntos clave

  1. Graham: técnicas y tecnologías de guerra regresan a las ciudades como perímetros, cámaras, drones y policía blindada.
  2. Splintering Urbanism: las infraestructuras privatizadas producen enclaves premium y zonas desconectadas; la seguridad sigue la misma lógica.
  3. La vigilancia clasifica a los ciudadanos por riesgo y reproduce la desigualdad en barrios pobres y racializados.

El nuevo urbanismo militar es el concepto con que el geógrafo británico Stephen Graham, profesor de la Universidad de Newcastle, describió en Ciudades bajo asedio (2010) la transferencia de técnicas, tecnologías y doctrinas de la guerra a la vida cotidiana de las ciudades: cámaras y reconocimiento facial, barreras y perímetros, policía equipada como ejército, drones, simulaciones y una mirada que trata a la ciudad y a sus habitantes como campo de batalla y como amenaza. Su tesis es que desde los años noventa, y de forma acelerada tras 2001, la seguridad se ha convertido en el eje de la planificación urbana, y que esa securitización reorganiza el espacio, refuerza la desigualdad y convierte a determinados barrios y grupos en objetivos permanentes de vigilancia.

Splintering Urbanism: infraestructuras fragmentadas y enclaves protegidos

Graham llegó a esa idea desde las infraestructuras. En Splintering Urbanism (2001), con Simon Marvin, mostró cómo las redes de agua, energía, transporte y telecomunicaciones, que en el siglo XX unificaban la ciudad, se fragmentan con la privatización en servicios premium para quien paga y servicios degradados para el resto, produciendo enclaves conectados y zonas desconectadas. La seguridad sigue la misma lógica: burbujas protegidas con acceso controlado, urbanizaciones cerradas, distritos financieros y centros comerciales vigilados, junto a barrios donde la presencia del Estado es sobre todo policial. La militarización, en su lectura, es la fragmentación llevada al control.

Ciudades bajo asedio: de Bagdad y Gaza a Londres y Nueva York

Ciudades bajo asedio documenta la circulación entre guerra y ciudad. Las doctrinas militares de las guerras de Irak y de los territorios palestinos, con la ciudad como espacio de combate, checkpoints, muros y vigilancia aérea, regresan a Londres, Nueva York o París en forma de anillos de seguridad, zonas de exclusión para cumbres y grandes eventos, misiles en azoteas durante los Juegos de 2012, y policías con vehículos blindados. Las empresas que venden esas tecnologías a los ejércitos las venden después a los ayuntamientos, y las fronteras se desplazan al interior de la ciudad, en aeropuertos, estaciones y controles de identidad que afectan sobre todo a migrantes y minorías.

Vigilancia y clasificación por riesgo: la desigualdad calculada

La vigilancia es su segunda dimensión. Graham muestra que las cámaras, los sensores, el reconocimiento facial y el análisis de datos permiten clasificar a los ciudadanos por riesgo y anticipar comportamientos, y que esa clasificación reproduce las desigualdades existentes: los barrios pobres y racializados reciben más vigilancia, más detenciones y más datos que confirman su peligrosidad. Su libro Vertical (2016) añadió la dimensión de la altura, de los drones y satélites a los rascacielos y sótanos, para mostrar que el control y la desigualdad se organizan también en el eje vertical de la ciudad.

Influencia, críticas y qué significa desmilitarizar la ciudad

Su trabajo dialoga con Mike Davis y su Los Ángeles fortaleza, con Eyal Weizman y la arquitectura de la ocupación, y con los estudios de vigilancia de David Lyon, y ha influido en los debates sobre policía militarizada tras Ferguson en 2014, sobre las ciudades inteligentes como infraestructuras de control y sobre las moratorias al reconocimiento facial. Sus críticos señalan que el término militarización puede diluir diferencias entre contextos democráticos y autoritarios; Graham responde que la circulación de técnicas y empresas es precisamente lo que borra esa diferencia si no se vigila.

La lección de Stephen Graham es que la seguridad urbana no es neutral: cada cámara, barrera y perímetro decide quién es protegido y quién es sospechoso, y una ciudad que se planifica desde el miedo produce enclaves para unos y vigilancia para otros. Desmilitarizar la ciudad significa recuperar el espacio público como lugar de encuentro y no de control, someter las tecnologías de vigilancia a límites democráticos y tratar la seguridad como resultado de la igualdad y no como sustituto de ella.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el nuevo urbanismo militar según Stephen Graham?

Es la transferencia de técnicas, tecnologías y doctrinas de la guerra a la vida cotidiana de las ciudades, cámaras, reconocimiento facial, barreras, policía equipada como ejército y drones, que desde los años noventa y sobre todo tras 2001 convierte la seguridad en el eje de la planificación y a determinados barrios y grupos en objetivos permanentes de vigilancia.

¿Cómo refuerza la securitización la desigualdad urbana?

Produciendo burbujas protegidas con acceso controlado para quien paga, urbanizaciones cerradas, distritos financieros y centros comerciales vigilados, junto a barrios pobres y racializados donde la presencia del Estado es sobre todo policial y donde la vigilancia genera los datos que confirman su supuesta peligrosidad.

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