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Clima y naturaleza

Liquid Power de Erik Swyngedouw: agua, poder y modernización en España

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Puntos clave

  1. El regeneracionismo de Costa propuso corregir la geografía con embalses: escuela y despensa como proyecto nacional.
  2. El franquismo construyó cientos de presas como propaganda y expulsó a miles de familias de los valles inundados.
  3. El agua llega al grifo por un ciclo hidrosocial que produce ganadores y perdedores tras un discurso técnico neutral.

Liquid Power: Contested Hydro-Modernities in Twentieth-Century Spain (2015) es el libro en que el geógrafo belga Erik Swyngedouw, profesor en la Universidad de Mánchester, explica cómo el agua se convirtió en España en el instrumento central de un proyecto de modernización que atravesó regímenes políticos opuestos. Su tesis es que las presas, los canales y los trasvases no son solo obras de ingeniería sino relaciones de poder materializadas: deciden quién recibe agua, quién la paga, qué territorios prosperan y cuáles se inundan o se secan. Entender el agua como poder líquido es entender cómo se construyó la España moderna y por qué sus conflictos hídricos siguen abiertos.

Regeneracionismo: Joaquín Costa y la política hidráulica

Swyngedouw sitúa el origen en el regeneracionismo de finales del siglo XIX. Tras el desastre de 1898, intelectuales como Joaquín Costa propusieron regenerar el país mediante la política hidráulica: si España era pobre porque era seca, había que corregir la geografía con embalses y regadíos. Esa idea, resumida en el lema de escuela y despensa, unió a liberales, conservadores y republicanos en un proyecto técnico que prometía superar la política mediante la ingeniería. El Plan Nacional de Obras Hidráulicas de 1933, ya en la Segunda República, fue su primera formulación completa.

El franquismo y el espectáculo de las presas

El franquismo heredó ese programa y lo convirtió en propaganda. Entre 1939 y 1975 el régimen construyó cientos de presas y multiplicó la superficie regada, y Franco inauguró personalmente tantos embalses que el humor popular lo apodó Paco Rana. Swyngedouw muestra cómo la hidráulica sirvió a la vez para producir energía y alimentos, para asentar a colonos en pueblos de nueva planta y para escenificar un poder que dominaba la naturaleza. Detrás del espectáculo, miles de familias fueron expulsadas de valles inundados sin apenas compensación, y el agua se distribuyó según jerarquías que favorecieron a los grandes propietarios y a la industria.

Del trasvase del Ebro a la Nueva Cultura del Agua

La democracia no rompió con el paradigma hidráulico sino que lo reformuló. Swyngedouw analiza el Plan Hidrológico Nacional de 2001, que proyectaba trasvasar agua del Ebro al litoral mediterráneo, y la movilización que lo derrotó: Aragón y Cataluña contra Valencia y Murcia, ecologistas contra regantes, la Nueva Cultura del Agua contra la ingeniería tradicional. El plan fue derogado en 2004 y sustituido por desaladoras, pero el conflicto mostró que el agua sigue siendo el terreno donde se disputan modelos de desarrollo, identidades regionales y la relación entre el Estado y los territorios.

Ciclo hidrosocial y despolitización del agua

El marco teórico del libro es la ecología política urbana que Swyngedouw ha desarrollado desde los años noventa. El agua que llega al grifo de una ciudad es el resultado de un ciclo hidrosocial en el que la naturaleza y la sociedad no se pueden separar: la lluvia, el embalse, la tubería, la tarifa y la ley forman un único proceso. Ese proceso produce ganadores y perdedores, y el discurso técnico que lo presenta como neutral, la gestión racional, la eficiencia, oculta las decisiones políticas que contiene. Swyngedouw llama a esto la despolitización del agua, y su libro es un esfuerzo por volver a politizarla.

Liquid Power importa más allá de España porque el modelo que describe se ha repetido en todo el mundo: las grandes presas del siglo XX, de Estados Unidos a China y de Egipto a Brasil, siguieron la misma lógica de modernización mediante el dominio del agua. En la era del cambio climático, con sequías más largas y lluvias más violentas, la pregunta de Swyngedouw es más urgente: quién decide sobre el agua, con qué intereses y para quién. Las ciudades que hoy renaturalizan ríos o discuten sus tarifas están, sin saberlo, reabriendo el debate que el libro reconstruye.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostiene Erik Swyngedouw en Liquid Power?

Que las presas, canales y trasvases de la España del siglo XX fueron relaciones de poder materializadas, un proyecto de modernización mediante el dominio del agua que unió al regeneracionismo, la República y el franquismo y que la democracia reformuló sin abandonar.

¿Qué es el ciclo hidrosocial?

Es el concepto de la ecología política urbana según el cual el agua que llega a la ciudad resulta de un proceso único donde lluvia, embalses, tuberías, tarifas y leyes son inseparables, de modo que toda gestión del agua es una decisión política que produce ganadores y perdedores.

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