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Forma urbana

Vertical de Stephen Graham: de los satélites a los búnkeres

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Puntos clave

  1. Graham: el urbanismo pensó la ciudad como plano y olvidó el eje vertical donde se organizan poder y vulnerabilidad.
  2. Helipuertos de São Paulo y áticos de Manhattan: las élites se elevan sobre la ciudad real.
  3. Bajo Pekín viven miles de migrantes en antiguos refugios; la profundidad es infraestructura y espacio de los pobres.

La ciudad vertical es la que se organiza en altura y en profundidad, de los satélites a los búnkeres, y Stephen Graham, geógrafo de la Universidad de Newcastle, la convirtió en objeto de estudio en Vertical: The City from Satellites to Bunkers (2016), con la tesis de que el urbanismo ha pensado la ciudad como un plano horizontal y ha ignorado el eje vertical donde hoy se organizan el poder, la riqueza y la vulnerabilidad. Los rascacielos, los áticos, los helicópteros y los drones arriba; los túneles, los sótanos, las minas y las cloacas abajo: cada capa distribuye ventajas y riesgos, y quien está más alto ve, controla y respira mejor que quien está más bajo.

Arriba: satélites, drones, helipuertos y áticos como refugio

Graham empieza por arriba. Los satélites y los drones han convertido la mirada desde el cielo en instrumento de gobierno y de guerra, de Google Earth a la vigilancia de las fronteras, y las élites urbanas se han elevado literalmente: los helipuertos de São Paulo, donde los ricos sobrevuelan el atasco y la violencia, los áticos de Manhattan comprados como refugio financiero por inversores que nunca los habitan y las torres residenciales de Londres o Bombay que venden altura como distancia respecto de la ciudad real. El rascacielos, muestra, dejó de ser un edificio de oficinas para convertirse en un instrumento de segregación vertical y de competencia entre ciudades por el récord de altura.

En medio: ascensores, pasarelas y autopistas elevadas

La capa intermedia es la del ascensor y los pasos elevados. Graham recuerda que sin el ascensor no hay ciudad vertical, y que la velocidad y el destino de los ascensores dividen a quienes viven arriba y abajo en la misma torre; las pasarelas y los pasos elevados de Hong Kong, Minneapolis o Bombay crean ciudades peatonales de segundo nivel para quien puede acceder a ellas, mientras la calle queda para el tráfico y para los pobres. Los pasos elevados y las autopistas sobre pilares que atraviesan barrios populares son otra forma de verticalidad: el tráfico rico pasa por encima de la ciudad que no ve.

Abajo: cloacas, minas, búnkeres y sótanos de lujo

Abajo está la ciudad oculta. Graham recorre las cloacas, el metro, los túneles de servicio, las minas que suministran los materiales de los rascacielos y los búnkeres: los refugios antinucleares de la Guerra Fría, los sótanos de lujo excavados bajo las mansiones de Londres, los centros de datos subterráneos y las ciudades subterráneas de Pekín, donde miles de migrantes viven en antiguos refugios civiles. La profundidad es a la vez infraestructura invisible que sostiene la vida urbana y espacio de los más pobres y de la guerra, del túnel de Gaza al sótano bombardeado. La ciudad, sostiene, es un volumen, y su desigualdad se mide también en metros de altura.

Influencia y críticas: la geografía volumétrica

El libro dialoga con Eyal Weizman, que describió la ocupación de Palestina como control vertical del aire, el suelo y el subsuelo, con la geografía de la vigilancia y con los estudios de infraestructura. Ha influido en la geografía volumétrica, en los debates sobre torres residenciales inseguras, que el incendio de Grenfell en Londres en 2017 hizo trágicamente visibles, y en la crítica de las ciudades verticales de lujo. Sus críticos señalan que el catálogo de capas es más descriptivo que explicativo; su defensa es que nombrar el eje vertical es el primer paso para gobernarlo.

La lección de Vertical es que la justicia urbana también se juega en altura. Una ciudad que reserva el cielo para las élites y el subsuelo para los migrantes, que eleva el tráfico sobre los barrios pobres y vigila desde arriba a quien vive abajo, reproduce en tres dimensiones la desigualdad que el plano solo mostraba en dos. Mirar la ciudad como volumen permite preguntar quién sube, quién baja y quién decide, y esa pregunta es la que el urbanismo horizontal nunca supo formular.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostiene Stephen Graham en Vertical?

Que la ciudad es un volumen organizado en capas, de los satélites y drones a los rascacielos, los ascensores, las pasarelas, las cloacas, las minas y los búnkeres, y que cada capa distribuye ventajas y riesgos, de modo que la desigualdad urbana se mide también en altura y profundidad.

¿Cómo produce segregación la ciudad vertical?

Reservando el cielo para las élites, con áticos, helipuertos y torres que venden altura como distancia de la ciudad real, elevando el tráfico sobre los barrios pobres y dejando el subsuelo a migrantes e infraestructuras invisibles, como en las ciudades subterráneas de Pekín.

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