Puntos clave
- El Gran Canal del Desagüe de 1900 desecó el lago de Texcoco, arruinó a las comunidades ribereñas y produjo tolvaneras durante décadas.
- Tras la Revolución, los colonos exigieron agua, drenaje y calles invocando la Constitución de 1917.
- La ciudadanía urbana en México se construyó en torno al ambiente: agua, drenaje y legalización de colonias.
Una ciudad sobre un lago es la historia de Ciudad de México que el historiador estadounidense Matthew Vitz cuenta en A City on a Lake: Urban Political Ecology and the Growth of Mexico City (Duke, 2018), el libro que reconstruye cómo la capital mexicana creció entre 1890 y 1940 sobre el lecho desecado del lago de Texcoco y cómo esa transformación ambiental fue, a la vez, una lucha política por quién tenía derecho a la ciudad. Su tesis es que la modernización de la capital, desagües, presas, bosques, colonias, se decidió en conflictos entre élites urbanistas, campesinos de la cuenca y colonos pobres que reclamaban servicios como derecho ganado en la Revolución.
El Gran Canal de 1900 y la desecación del lago de Texcoco
El punto de partida es el agua. Durante el Porfiriato, los ingenieros completaron en 1900 el Gran Canal del Desagüe para vaciar la cuenca y acabar con las inundaciones, y esa obra, celebrada como triunfo de la modernidad, desecó el lago de Texcoco, arruinó a las comunidades ribereñas que vivían de la pesca y las chinampas, y produjo tolvaneras de polvo salino que asolaron la ciudad durante décadas. Vitz muestra que la ecología política de la capital se organizó desde entonces en torno a tres recursos, el agua, los bosques que la retenían y el suelo lacustre, y que cada intervención sobre ellos redistribuía beneficios y daños entre clases y territorios.
Revolución, ejidos y colonos: servicios como derecho ganado
La Revolución de 1910 cambió los términos. Los gobiernos posrevolucionarios heredaron el proyecto de sanear y embellecer la capital, pero tuvieron que responder a nuevos actores: los ejidos que reclamaban bosques y tierras de la cuenca, y los colonos que ocupaban los terrenos pantanosos del oriente de la ciudad, en lo que serían Ciudad Nezahualcóyotl y las colonias populares. Vitz documenta cómo esos habitantes, organizados en ligas de inquilinos y asociaciones de colonos, exigieron agua, drenaje, escuelas y calles invocando la Constitución de 1917, y cómo el Estado alternó concesiones y represión, con figuras como el jefe del Departamento del Distrito Federal decidiendo qué colonias se regularizaban.
Miguel Ángel de Quevedo y los bosques: conservación contra justicia agraria
La conservación fue también un campo de batalla. El forestal Miguel Ángel de Quevedo impulsó parques, viveros y la protección de los bosques de la cuenca para retener el agua y frenar el polvo, y su proyecto chocó con los campesinos que vivían de la leña y el carbón y con los urbanizadores que querían esas tierras. Vitz lee esa disputa como un conflicto entre una ciudad que necesitaba su entorno para sobrevivir y un campo que exigía justicia agraria, y muestra que la ecología urbana mexicana nació de esa tensión, no de un ideal de naturaleza.
Ecología política urbana y ciudadanía ambiental en la capital
El libro dialoga con la ecología política urbana de autores como Erik Swyngedouw y Maria Kaika, que estudian cómo la ciudad produce y transforma la naturaleza, y con la historia ambiental latinoamericana. Su aportación es demostrar que la ciudadanía urbana se construyó en México en torno al ambiente: el acceso al agua y al drenaje, la defensa frente a las inundaciones y el polvo y la legalización de las colonias fueron demandas que definieron quién era ciudadano de la capital. La identidad de la ciudad, del lago perdido a las tolvaneras, quedó marcada por esa relación con un territorio transformado.
La lección de Vitz para el urbanismo actual es que los problemas de Ciudad de México, hundimiento del suelo, escasez de agua, inundaciones, desigualdad entre el poniente arbolado y el oriente lacustre, tienen una historia política que empieza en la desecación del lago. La ciudad sobre un lago sigue pagando la decisión de negar el agua sobre la que se asienta, y las luchas de los colonos de los años treinta por servicios y reconocimiento son las mismas que hoy libran las periferias metropolitanas. Entender esa continuidad es la condición para una ecología urbana más justa.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata A City on a Lake de Matthew Vitz?
Reconstruye cómo Ciudad de México creció entre 1890 y 1940 sobre el lecho desecado del lago de Texcoco y cómo desagües, bosques y colonias se decidieron en conflictos entre élites urbanistas, campesinos de la cuenca y colonos pobres que reclamaban servicios como derecho ganado en la Revolución.
¿Qué relación hay entre el ambiente y la ciudadanía en Ciudad de México según Vitz?
El acceso al agua y al drenaje, la defensa frente a inundaciones y polvo y la legalización de las colonias fueron las demandas que definieron quién era ciudadano de la capital, de modo que la ciudadanía urbana mexicana se construyó en torno a la relación con un territorio transformado.