Puntos clave
- Gandy: la naturaleza no empieza donde termina el asfalto; circula por redes que deciden quién accede y quién sufre las consecuencias.
- En Nueva York el agua, Central Park, las autopistas de Moses y las incineradoras repartieron beneficios y daños de forma desigual.
- La ecología espontánea de los solares de Berlín desaparece cuando la especulación los llena: la naturaleza urbana es un campo de disputa.
La naturaleza urbana revela las dinámicas de poder en la ciudad porque abrir un grifo, sacar la basura o pasear por un parque son actos que dependen de redes, decisiones y desigualdades que la separación entre ciudad y naturaleza oculta, y Matthew Gandy, geógrafo de la Universidad de Cambridge, ha dedicado su obra a desmontar esa separación. En Concrete and Clay (2002), sobre Nueva York, y The Fabric of Space (2014), sobre el agua en seis ciudades del mundo, sostuvo que la naturaleza no empieza donde termina el asfalto sino que circula por redes que atraviesan edificios, calles y cuerpos, y que los problemas ambientales urbanos son también problemas de poder: hay que seguir los flujos, de dónde vienen, quién los controla, quién accede a ellos y qué territorios reciben sus consecuencias.
Metabolismo urbano: la infraestructura produce la naturaleza
El mecanismo es el metabolismo urbano, la ciudad entendida como conjunto de flujos materiales, agua, energía, alimentos, residuos, que entran, circulan, se transforman y salen mediante infraestructuras concretas. Gandy, con Erik Swyngedouw y Maria Kaika, insiste en que ese metabolismo no es un organismo natural separado de la sociedad: las redes técnicas deciden por dónde circula un recurso y conectan unos lugares con más intensidad que otros, de modo que la infraestructura produce socialmente la naturaleza urbana. Dos barrios de la misma ciudad necesitan agua cada día, y si uno recibe conexiones distintas la cuestión ambiental adquiere de inmediato una dimensión social; una tubería es una geografía de acceso.
Concrete and Clay: agua, parques, autopistas y justicia ambiental en Nueva York
Concrete and Clay lo mostró en Nueva York. Gandy reconstruyó cómo la ciudad construyó su sistema de agua con acueductos y embalses que expropiaron valles enteros del norte del estado, cómo Central Park fabricó un paisaje natural sobre asentamientos demolidos, cómo las autopistas de Robert Moses atravesaron el Bronx y cómo los movimientos de justicia ambiental de los años ochenta y noventa denunciaron que las plantas de residuos y los incineradores se concentraban en los barrios negros y latinos. La naturaleza neoyorquina, del agua del grifo a los parques, es el resultado de decisiones políticas que repartieron beneficios y daños de forma desigual.
The Fabric of Space: seis ciudades, seis modernidades del agua
The Fabric of Space extendió el análisis al agua en París, Berlín, Lagos, Bombay, Los Ángeles y Londres, y mostró seis modernidades hidráulicas distintas: el alcantarillado de Haussmann como orden burgués, la ecología urbana de Berlín entre ruinas, Lagos sin red universal donde el agua se compra a vendedores, Bombay con su hidrología monzónica y sus asentamientos, Los Ángeles y su río encajonado en hormigón, Londres y sus inundaciones. En cada caso, la infraestructura del agua encarna un proyecto de gobierno y una distribución de poder, y su fallo o su ausencia revela quién cuenta en la ciudad. Su concepto de urbanización cíborg, con la ciudad como híbrido de cuerpos, redes y naturaleza, resume esa mirada.
Natura Urbana: la ecología espontánea de los solares de Berlín
Su trabajo reciente cambia de escala. En Natura Urbana (2022), libro y película sobre Berlín, Gandy sigue la ecología espontánea de los solares, las vías abandonadas y los descampados, donde plantas y animales colonizan los vacíos de la ciudad, y muestra que esa naturaleza no diseñada, valorada por botánicos y vecinos, desaparece cuando la especulación llena los solares. La naturaleza urbana, en esa lectura, es también un campo de disputa entre la ecología que emerge sola y el verde diseñado que se vende, y entre quienes usan los vacíos y quienes los construyen.
La lección de Gandy es que mirar la naturaleza de una ciudad es mirar su poder: quién decidió dónde iría el agua, el parque, la incineradora y la autopista, y quién vive junto a cada una. Una ciudad que entiende su metabolismo como cuestión política puede repartir mejor sus flujos y sus riesgos; una que lo trata como cuestión técnica repite, con cada red, la desigualdad que sus tuberías ya dibujan.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el metabolismo urbano según Matthew Gandy?
Es la ciudad entendida como conjunto de flujos materiales, agua, energía, alimentos y residuos, que entran, circulan, se transforman y salen mediante infraestructuras concretas, y que no funciona como un organismo natural separado de la sociedad porque las redes técnicas deciden por dónde circula cada recurso y conectan unos lugares más que otros.
¿Cómo revela la naturaleza urbana las dinámicas de poder?
Porque cada decisión sobre dónde va el agua, el parque, la incineradora o la autopista distribuye beneficios y daños entre barrios, como mostró Gandy en Nueva York con los acueductos, Central Park, las autopistas de Robert Moses y las plantas de residuos concentradas en barrios negros y latinos.