Saltar al contenido
Ciudades del Futuro Buscar
ES EN
Tecnología y poder

Ciudades globales según Saskia Sassen: poder y desigualdad

  • Por
  • Actualizado el
  • 3 min de lectura
  • 73 visualizaciones

Puntos clave

  1. Cuanto más se dispersa la producción, más se concentra su gestión en pocas ciudades con servicios especializados.
  2. La ciudad global genera empleos muy bien pagados y una enorme demanda de trabajo precario, cubierta por migrantes.
  3. Solo en la ciudad global los trabajadores precarios se concentran lo bastante para hacerse visibles y reclamar derechos.

Las ciudades globales son, según la socióloga Saskia Sassen, los centros desde los que se gestiona la economía mundial: no las mayores ni las más pobladas, sino aquellas donde se concentran las sedes, los mercados financieros y los servicios especializados que hacen posible coordinar la producción dispersa por todo el planeta. Sassen formuló la idea en La ciudad global (1991) y la resumió para un público amplio en Cities in a World Economy, publicado en 1994 y actualizado hasta su quinta edición en 2018. Su aportación es haber mostrado que la globalización, lejos de hacer irrelevante el lugar, necesita lugares muy concretos, y que esos lugares pagan un precio en desigualdad.

La paradoja de la dispersión: por qué la globalización necesita lugares

El punto de partida es una paradoja. Cuanto más se dispersa la producción por fábricas de Asia, centros de datos y oficinas deslocalizadas, más compleja se vuelve su gestión, y esa gestión exige concentración: abogados, auditores, consultores, bancos, publicistas y programadores que trabajan cara a cara y necesitan estar cerca unos de otros. Nueva York, Londres y Tokio se convirtieron en los años ochenta en los nodos donde se reúne esa capacidad de mando, y detrás de ellas una red jerarquizada de ciudades, de Fráncfort a Hong Kong y de São Paulo a Sídney, ocupa los niveles siguientes. La ciudad global es un lugar de producción, dice Sassen: produce el servicio de gobernar la economía.

Polarización social y ciudad dual

La segunda tesis es la polarización. Los servicios avanzados generan empleos muy bien pagados y, a la vez, una demanda enorme de trabajo de bajo salario: limpieza, restauración, cuidado, mensajería, seguridad, cubierta en gran medida por migrantes, muchos sin papeles. Entre ambos extremos, el empleo industrial de clase media que sostenía a las ciudades del siglo XX desaparece. El resultado es una estructura social en forma de reloj de arena y una geografía urbana dual: centros y barrios rehabilitados para los profesionales globales, periferias y enclaves donde se concentra la fuerza de trabajo precaria. Sassen insiste en que ambos mundos dependen uno del otro.

Transformación del espacio y nueva política urbana

Cities in a World Economy añade dos dimensiones que el libro de 1991 trataba menos. La primera es la transformación física: torres de oficinas, distritos financieros, aeropuertos y redes de telecomunicaciones que reorganizan el espacio de la ciudad al servicio del capital, y una vivienda de lujo que expulsa a los usos anteriores. La segunda es la política: la ciudad global es también el lugar donde los trabajadores precarios y los migrantes se hacen visibles, se organizan y reclaman derechos, porque solo allí se concentran lo bastante para ser vistos. Sassen ve en esa presencia la posibilidad de una nueva política urbana.

Críticas y revisiones de la tesis de la ciudad global

La tesis ha sido discutida. Investigadores como Peter Taylor y la red GaWC han medido las conexiones entre ciudades y confirmado la jerarquía, pero también su cambio: Shanghái, Dubái o Singapur han escalado posiciones, y la digitalización ha permitido dispersar parte de las funciones de mando. Otros critican que la polarización no es uniforme y que en ciudades europeas con Estado de bienestar la estructura social se ha profesionalizado más que polarizado. Sassen ha respondido incorporando esas variaciones en las ediciones sucesivas, sin abandonar la idea central de que el lugar importa.

Para el urbanismo, el libro deja una pregunta que sigue abierta: qué hacer con una ciudad cuyo éxito económico produce su propia crisis de vivienda, segregación y precariedad. Sassen no ofrece una receta, pero sí una advertencia: las políticas que solo atienden a la competitividad global refuerzan la polarización, y las que ignoran la economía global se quedan sin recursos. La ciudad global necesita, en su lectura, una política que reconozca a todos los que la hacen funcionar, desde el banquero hasta la limpiadora que vacía su papelera de madrugada.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una ciudad global según Saskia Sassen?

Es una ciudad donde se concentran las sedes, mercados financieros y servicios especializados desde los que se coordina la producción dispersa por el mundo, como Nueva York, Londres o Tokio; no la más grande sino la que gestiona la economía global.

¿Qué diferencia hay entre La ciudad global y Cities in a World Economy?

La ciudad global (1991) es el estudio académico sobre Nueva York, Londres y Tokio; Cities in a World Economy (1994), actualizado hasta 2018, resume la tesis para un público amplio y añade la transformación física de las ciudades y la política de los nuevos actores urbanos.

Shorts

Más del canal ↗

Ver el canal