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Tecnología y poder

Ciudades globales periféricas: integración subordinada y exclusión

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Puntos clave

  1. Grant y Nijman: la globalización produce en Acra o Bombay un enclave corporativo extranjero separado de la ciudad nacional y la informal.
  2. Los rankings GaWC miden lo que Londres tiene, y las ciudades africanas y andinas caen a los escalones inferiores por definición.
  3. Robinson: la categoría de ciudad global condena a la mayoría de las ciudades a la irrelevancia; cada una debe entenderse en sus propios términos.

Las ciudades globales periféricas son las metrópolis del Sur global que participan en la economía mundial de forma subordinada, como nodos de extracción, ensamblaje y servicios de bajo coste conectados a las redes de capital pero sin controlarlas. Saskia Sassen definió en La ciudad global (1991) a Nueva York, Londres y Tokio como los centros de mando desde los que se coordina la producción dispersa, y esa definición dejó una pregunta abierta: qué ocurre con Lagos, Lima, Manila o Nairobi, que aparecen en los rankings mundiales en las categorías más bajas o no aparecen, aunque sus puertos, sus zonas francas y sus centros de llamadas sostengan las cadenas que las ciudades hegemónicas dirigen.

Grant y Nijman: la geografía corporativa de tres ciudades superpuestas

El mecanismo de la integración subordinada tiene forma espacial. Richard Grant y Jan Nijman mostraron en 2002, en Acra y Bombay, que la globalización produce en las ciudades del mundo menos desarrollado una geografía corporativa nueva: un distrito de empresas extranjeras con torres, hoteles y servicios internacionales, separado de la ciudad de las empresas nacionales y de la ciudad tradicional e informal, tres economías superpuestas que apenas se tocan. Las zonas económicas especiales, los puertos privatizados y los corredores logísticos conectan ese enclave con el exterior mejor que con su propio hinterland, y la exclusión no es un efecto lateral sino la condición de la inserción: la ciudad entra en la red global por una puerta que la mayoría de sus habitantes no puede cruzar.

GaWC, Worlding Cities y Eko Atlantic: la jerarquía que los rankings refuerzan

Los rankings hacen visible la jerarquía y la refuerzan. La red GaWC de la Universidad de Loughborough clasifica las ciudades por la presencia de servicios avanzados, bancos, consultoras y bufetes globales, en categorías alfa, beta y gamma, y las ciudades africanas y andinas aparecen en los escalones inferiores por definición, porque la vara mide lo que Londres tiene. Ananya Roy y Aihwa Ong describieron en Worlding Cities (2011) la respuesta de las élites asiáticas: proyectos para convertirse en ciudades de clase mundial, Dubái, Shanghái, Bangalore, con torres icónicas, distritos financieros y desalojos de asentamientos que copian la imagen de la ciudad global a costa de quienes la habitan, y Eko Atlantic, en Lagos, es la versión africana del mismo experimento.

Jennifer Robinson: ciudades fuera del mapa y ciudades ordinarias

Jennifer Robinson planteó la objeción decisiva. En su artículo de 2002 sobre las ciudades fuera del mapa y en Ciudades ordinarias (2006), sostuvo que la categoría de ciudad global condena a la mayoría de las ciudades del mundo a la irrelevancia o al atraso, y que cada ciudad debería entenderse en sus propios términos, con sus propias formas de modernidad y creatividad, sin que Nueva York sea la medida. Su crítica no niega la desigualdad de la economía mundial sino la teoría que la naturaliza, y Sassen misma reconoció después, en Expulsiones (2014), que la globalización avanzada expulsa a personas y territorios enteros hacia afuera del sistema al tiempo que extrae de ellos.

El contraargumento: Sandton, Bangalore y quién captura el valor

El contraargumento es que la integración subordinada sigue siendo integración: Sandton, en Johannesburgo, se convirtió en el nodo financiero de África, Bangalore creó una industria de software con empleos que antes no existían, y los puertos y zonas francas atraen inversión que los gobiernos locales no podían generar. Cabe responder que el balance depende de quién captura el valor y de si el enclave se conecta con la ciudad o solo con el exterior; donde Sandton crece junto a Alexandra sin puentes entre ambas, la integración global y la exclusión local son la misma operación.

La lección es que la economía mundial no tiene solo centros de mando sino una periferia urbana que la sostiene y que los rankings vuelven invisible, y que las políticas que persiguen la etiqueta de ciudad global suelen producir enclaves conectados al mundo y desconectados del barrio. Entender esas ciudades en sus propios términos, como propone Robinson, no es un gesto académico: es la condición para que su inserción en la red global sirva a quienes viven en ellas y no solo a quienes las miran desde fuera.

Preguntas frecuentes

¿Qué es una ciudad global periférica?

Una metrópoli del Sur global que participa en la economía mundial de forma subordinada, como nodo de extracción, ensamblaje o servicios de bajo coste conectado a las redes de capital sin controlarlas, con un enclave corporativo unido al exterior y separado de la ciudad nacional e informal que lo rodea.

¿Qué critica Jennifer Robinson de la teoría de la ciudad global?

Que condena a la mayoría de las ciudades del mundo a la irrelevancia o al atraso al tomar Nueva York y Londres como medida; propone entender cada ciudad en sus propios términos, como ciudad ordinaria con sus formas de modernidad, sin negar la desigualdad de la economía mundial.

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