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Tecnología y poder

Por qué las ciudades son los nodos de la globalización según Sassen

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Puntos clave

  1. Sassen: cuanto más se dispersa la economía, más necesarios son los lugares que la coordinan; la globalización produce lugares estratégicos.
  2. La ciudad global genera empleos de altísimos ingresos y demanda masiva de trabajo mal pagado: polarización estructural.
  3. En los nodos globales los sin poder se hacen visibles: las plazas de 2011 fueron para Sassen prueba de contrapoder.

Las ciudades son los nodos clave de la globalización porque una economía dispersa por todo el planeta necesita lugares concretos desde donde coordinarla, y esa es la paradoja que Saskia Sassen resolvió con el concepto de ciudad global en La ciudad global: Nueva York, Londres, Tokio (1991). Una orden financiera cruza continentes en segundos, pero alguien tiene que producirla, interpretarla y gestionarla en una oficina con abogados, contables, analistas y técnicos, y esas funciones de mando se concentran en unas pocas metrópolis. La globalización, sostiene Sassen, no hace irrelevante la geografía: produce nuevos lugares estratégicos, y cuanto más extensas son las redes, más necesarios son los puntos capaces de coordinarlas.

División territorial del trabajo: mando concentrado, producción dispersa

El mecanismo es una división territorial del trabajo. Las fábricas pueden estar en China, los centros de datos en Irlanda y los clientes en cualquier parte, pero la gestión de esa dispersión, finanzas, derecho, consultoría, publicidad, seguros, exige servicios especializados que se benefician de la proximidad entre sí y de la densidad de talento, y por eso se agrupan en Nueva York, Londres, Tokio y después en París, Fráncfort, Hong Kong, Singapur o São Paulo. La ciudad global no es la más grande ni la más rica sino la que cumple funciones de mando dentro de redes que exceden sus fronteras; su importancia depende de su conexión con las demás.

Polarización y mercado inmobiliario global: las consecuencias sociales

Sassen aportó además la descripción de sus consecuencias sociales. La concentración de servicios avanzados genera empleos de altísimos ingresos y, a la vez, una demanda enorme de trabajo mal pagado, limpieza, restauración, cuidado, seguridad, reparto, ocupado con frecuencia por migrantes, y el resultado es una polarización que la clase media industrial anterior no conocía. La ciudad global es también un mercado inmobiliario global, donde el capital internacional compra oficinas y viviendas y expulsa a los residentes, y un lugar donde las periferias y los barrios de servicio quedan desconectados del centro que sirven. La desigualdad, en su lectura, es estructural al modelo.

GaWC, Robinson y los Estados: refinamientos y críticas

El concepto ha sido refinado y discutido. El grupo de investigación GaWC de la Universidad de Loughborough clasifica desde finales de los noventa a cientos de ciudades por sus conexiones de servicios avanzados, y ha mostrado que la red es más amplia y jerarquizada de lo que sugería la tríada original. Jennifer Robinson criticó que la teoría dividiera el mundo entre ciudades globales y el resto, y reclamó estudiar todas como ciudades ordinarias; otros señalaron que Sassen subestimaba a los Estados, que siguen decidiendo regulación, moneda y fronteras. Ella misma amplió el marco en Territorio, autoridad y derechos (2006) y en Expulsiones (2014).

Nodos políticos: los sin poder se hacen visibles

Las ciudades globales son también nodos políticos. Sassen ha subrayado que en ellas se hacen visibles los sin poder, los migrantes, los trabajadores informales, los movimientos, que adquieren presencia y capacidad de reclamar precisamente porque están en el centro de las redes; las plazas ocupadas de 2011, de Nueva York a Madrid y El Cairo, fueron para ella la prueba de que la ciudad global produce tanto élites como contrapoder. Y las redes de ciudades, de C40 al diálogo entre alcaldes, muestran que los nodos económicos aspiran a ser actores en cuestiones que los Estados no resuelven, del clima a la migración.

La lección de Sassen es que la globalización tiene dirección, y esa dirección son ciudades concretas. Entender cuáles son y cómo funcionan permite explicar por qué los precios de la vivienda en Londres o Nueva York obedecen a flujos que no tienen que ver con sus vecinos, por qué la desigualdad crece en las metrópolis más prósperas y por qué las decisiones que afectan a territorios enteros se toman en unas pocas calles. La ciudad global es a la vez el lugar del poder económico mundial y el lugar donde ese poder puede ser disputado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las ciudades son los nodos clave de la globalización?

Porque una economía dispersa por el planeta necesita lugares concretos desde donde coordinarla, con finanzas, derecho, consultoría y otros servicios especializados que se benefician de la proximidad y se concentran en unas pocas metrópolis; según Saskia Sassen, la globalización produce nuevos lugares estratégicos en vez de hacer irrelevante la geografía.

¿Qué críticas ha recibido el concepto de ciudad global?

Que divide el mundo entre ciudades globales y el resto, como señaló Jennifer Robinson al reclamar estudiar todas como ciudades ordinarias; que subestima a los Estados, que siguen decidiendo regulación, moneda y fronteras; y que la red, según GaWC, es más amplia y jerarquizada que la tríada Nueva York, Londres, Tokio.

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