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Tecnología y poder

Clarence Stone y los regímenes urbanos: quién gobierna la ciudad

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Puntos clave

  1. Stone: el poder urbano no es mandar sino la capacidad de hacer, que exige coaliciones entre gobiernos con autoridad y empresas con recursos.
  2. El régimen de Atlanta sobrevivió a los alcaldes negros desde 1973 integrando a nuevos actores sin cambiar su agenda de crecimiento.
  3. Los regímenes de expansión de oportunidades para las clases bajas son los más raros porque los recursos están en manos de quien no los cede.

Los regímenes urbanos son las coaliciones informales entre gobiernos locales y actores privados, sobre todo empresariales, que gobiernan de hecho las ciudades porque ningún actor tiene por sí solo los recursos para decidir y ejecutar, y el politólogo Clarence N. Stone formuló el concepto en Regime Politics: Governing Atlanta, 1946-1988 (1989), tras estudiar cuatro décadas de la capital de Georgia. Su tesis es que el poder urbano no es el poder de mandar sino la capacidad de hacer, el poder social de producción, y que esa capacidad se obtiene reuniendo en una coalición estable a quienes tienen legitimidad electoral, los gobiernos, y a quienes tienen inversión, suelo y empleo, las élites económicas, con las consecuencias que esa alianza tiene para quién decide y para quién se gobierna.

Entre pluralistas y elitistas: el poder como capacidad de hacer

Stone parte de una crítica a los debates anteriores. Los pluralistas, como Robert Dahl en New Haven, sostenían que el poder urbano estaba disperso entre muchos grupos; los elitistas, como Floyd Hunter, que había estudiado precisamente Atlanta en los años cincuenta, que una élite empresarial lo controlaba. Stone propuso una tercera vía: los gobiernos locales tienen autoridad pero pocos recursos, las empresas tienen recursos pero no autoridad, y ambos necesitan cooperar para que ocurra cualquier cosa, un centro de convenciones, un aeropuerto, un plan de renovación. El régimen es ese acuerdo duradero, con sus reglas no escritas, sus beneficios selectivos y su capacidad de excluir a quien no aporta recursos.

Atlanta 1946-1988: un régimen que sobrevivió al cambio de alcaldes

Atlanta es el caso. Entre 1946 y 1988 la ciudad pasó de un gobierno blanco segregacionista a alcaldes negros, Maynard Jackson desde 1973 y Andrew Young desde 1982, y Stone muestra que el régimen sobrevivió al cambio: la coalición entre la élite empresarial del centro y la clase media negra que gobernaba mantuvo la prioridad del crecimiento, el aeropuerto, los rascacielos, los Juegos Olímpicos de 1996, e incorporó a los empresarios negros mediante contratos y acción afirmativa, mientras los barrios pobres y las demandas de vivienda y transporte quedaban fuera. El régimen, concluye, es capaz de integrar a nuevos actores sin cambiar su agenda, y esa es a la vez su fuerza y su límite.

Tipos de régimen: mantenimiento, desarrollo, progresista y de oportunidades

Stone distinguió tipos de régimen según su agenda: los de mantenimiento, que administran sin grandes proyectos; los de desarrollo, orientados al crecimiento y a la transformación del centro, como el de Atlanta; los progresistas de clase media, centrados en calidad de vida, medio ambiente y control del crecimiento, como los de algunas ciudades universitarias; y los de expansión de oportunidades para las clases bajas, que exigen movilización popular sostenida y son los más raros, porque los recursos que necesitan están en manos de quienes no los ceden. Esa tipología explica por qué las agendas redistributivas son tan difíciles en la política local.

Influencia, críticas y coaliciones cívicas

La teoría del régimen ha sido uno de los marcos más usados en los estudios urbanos, aplicada a ciudades europeas por Karen Mossberger y Gerry Stoker y comparada con la máquina de crecimiento de Logan y Molotch y con los límites de la ciudad de Peterson. Sus críticos señalan que describe mejor Estados Unidos, con gobiernos locales débiles y dependientes del capital privado, que países con Estados fuertes y financiación central, y que puede subestimar los movimientos sociales. Stone respondió en trabajos posteriores estudiando cómo las coaliciones cívicas, escuelas, iglesias, vecinos, pueden construir capacidad para agendas distintas del crecimiento.

La lección de Clarence Stone es que gobernar una ciudad es construir capacidad de hacer, y que esa capacidad la tienen las coaliciones, no los cargos. Entender quién forma el régimen de una ciudad, qué recursos aporta y qué agenda sostiene explica por qué ciertas decisiones parecen inevitables y otras imposibles, y muestra que cambiar la ciudad exige cambiar la coalición: reunir recursos, organización y legitimidad en torno a una agenda que hoy queda fuera, y sostenerla el tiempo suficiente para que se convierta en la nueva forma de gobernar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un régimen urbano según Clarence Stone?

Es la coalición informal y duradera entre el gobierno local, que tiene autoridad electoral pero pocos recursos, y actores privados, sobre todo empresariales, que tienen inversión, suelo y empleo pero no autoridad, mediante la cual se obtiene la capacidad de hacer que ninguno tiene por separado, con reglas no escritas y beneficios selectivos.

¿Qué mostró el caso de Atlanta?

Que entre 1946 y 1988 el régimen entre la élite empresarial del centro y la clase media negra que gobernaba desde 1973 mantuvo la prioridad del crecimiento e incorporó a empresarios negros mediante contratos, mientras los barrios pobres y las demandas de vivienda y transporte quedaban fuera de la agenda.

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