Puntos clave
- Davis describe la ecología del miedo de Los Ángeles: arquitectura de bunker, policía con helicópteros y seguridad por clase y raza.
- Graham documenta el bucle entre guerra y policía: drones, reconocimiento facial y muros vuelven de Irak a las ciudades.
- Desmilitarizar exige control democrático de la policía, moratorias al reconocimiento facial y espacio público abierto.
La militarización urbana es la transferencia de tácticas, tecnologías y formas de pensar propias de la guerra a la vigilancia y el control de las ciudades: policías equipadas como ejércitos, cámaras y drones heredados de campos de batalla, arquitectura defensiva y un discurso que trata a barrios enteros como territorio enemigo. El geógrafo británico Stephen Graham la describió en Cities Under Siege: The New Military Urbanism (2010), y el historiador Mike Davis la había anticipado en Ciudad de cuarzo (1990) con su retrato de Los Ángeles como ciudad fortaleza. Ambos muestran que la seguridad urbana se ha convertido en un mercado y en una forma de gobierno que redefine quién puede estar en la ciudad y bajo qué mirada.
Mike Davis: la ecología del miedo en Los Ángeles
Davis abrió el camino. En Ciudad de cuarzo describe cómo Los Ángeles respondió a los disturbios de Watts en 1965 y a la desigualdad creciente con una ecología del miedo: centros comerciales fortificados, bancos con pinchos para impedir dormir, urbanizaciones cerradas, un departamento de policía que usaba helicópteros y tácticas de contrainsurgencia en los barrios negros y latinos, y una arquitectura que Davis llama de bunker, con edificios públicos diseñados para ser inexpugnables. Su tesis es que la ciudad neoliberal sustituye la política social por la seguridad, y que esa seguridad se distribuye según la clase y la raza.
Stephen Graham: el bucle entre guerra y policía urbana
Graham amplía el análisis a escala global. Cities Under Siege documenta el bucle de Foucault, como él lo llama: las tecnologías y doctrinas probadas en las guerras de Irak, Afganistán o los territorios palestinos, drones, reconocimiento facial, muros inteligentes, puestos de control, vuelven a las ciudades occidentales como herramientas de policía y de gestión de fronteras, protestas y barrios pobres. Los ejércitos, sostiene, han redefinido la ciudad como campo de batalla del siglo XXI, y las empresas de seguridad venden a los ayuntamientos lo que antes vendían a los ministerios de defensa. El programa estadounidense que cede equipo militar excedente a policías locales, visible en Ferguson en 2014, es su ejemplo más citado.
Vigilancia total, segregación y fin de la protesta
Las consecuencias para la vida urbana son tres. La primera es la vigilancia total: ciudades como Londres o Shenzhen acumulan cámaras con reconocimiento facial que rastrean a millones de personas, y los datos de movilidad y redes convierten cada desplazamiento en información policial. La segunda es la segregación: la seguridad militarizada se concentra en los bordes entre zonas ricas y pobres, y trata a los barrios estigmatizados como espacios a controlar y no a servir. La tercera es la erosión de la protesta: el equipamiento antidisturbios, las zonas de exclusión y la criminalización de la ocupación del espacio público reducen la calle como lugar de política.
Desmilitarizar la ciudad: propuestas y debates
Graham y Davis coinciden en que la militarización no responde a un aumento real de la amenaza sino a una economía política: industrias que necesitan mercado tras las guerras, gobiernos que prefieren la seguridad a la redistribución y un imaginario del miedo alimentado por medios y campañas. Sus críticos les reprochan un tono catastrofista y la falta de atención a los casos en que la tecnología de seguridad protege a poblaciones vulnerables. Pero la evidencia posterior, de las ciudades inteligentes con vigilancia integrada a la exportación global de tecnología de control de fronteras, ha confirmado buena parte del diagnóstico.
Frente a la ciudad militarizada, ambos autores y los movimientos que los han leído proponen desmilitarizar: control democrático de la policía y de sus compras, moratorias al reconocimiento facial como las aprobadas en San Francisco en 2019 y en varias ciudades europeas, diseño de espacio público abierto en lugar de defensivo, y políticas sociales que reduzcan la desigualdad que la seguridad militarizada solo contiene. La pregunta que dejan es la que debería hacerse toda ciudad antes de comprar una cámara o un dron: seguridad para quién y contra quién.
Preguntas frecuentes
¿Qué es el nuevo urbanismo militar de Stephen Graham?
Es la tesis de Cities Under Siege (2010) según la cual las tecnologías y doctrinas probadas en guerras como Irak o Afganistán vuelven a las ciudades occidentales como herramientas de policía, control de fronteras y gestión de protestas y barrios pobres.
¿Qué describe Mike Davis en Ciudad de cuarzo?
Cómo Los Ángeles respondió a los disturbios y la desigualdad con una ecología del miedo: centros comerciales fortificados, arquitectura defensiva, urbanizaciones cerradas y una policía con tácticas de contrainsurgencia en los barrios negros y latinos.