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Calle y movilidad

Enrique Peñalosa y la transformación de Bogotá (1998-2000)

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Puntos clave

  1. Una ciudad avanzada no es donde los pobres tienen coche sino donde los ricos usan el transporte público.
  2. TransMilenio dio a Bogotá la capacidad de un metro en superficie por una fracción del coste y en tres años.
  3. Aceras, ciclorrutas y bibliotecas en barrios pobres convirtieron el espacio público en instrumento de igualdad.

Enrique Peñalosa es el alcalde que convirtió Bogotá en referencia mundial de transformación urbana durante su primer mandato, entre 1998 y 2000, con una idea que repite desde entonces: una ciudad avanzada no es aquella donde los pobres tienen coche, sino aquella donde los ricos usan el transporte público. En tres años, en una ciudad de más de seis millones de habitantes con graves problemas de violencia y pobreza, Peñalosa puso en marcha el sistema de autobuses rápidos TransMilenio, construyó cientos de kilómetros de ciclorrutas, recuperó aceras invadidas por coches y levantó bibliotecas y parques en los barrios más pobres. Su experiencia, recogida en Equality and the City (2022), es un manual de urbanismo como política de igualdad.

TransMilenio: un metro en superficie a una fracción del coste

TransMilenio, inaugurado en diciembre de 2000, es su obra más conocida. Inspirado en Curitiba, consiste en autobuses articulados que circulan por carriles exclusivos en el centro de las avenidas, con estaciones cerradas, pago anticipado y embarque a nivel, lo que le da la capacidad y la velocidad de un metro a una fracción del coste y del tiempo de construcción. Peñalosa lo defendió frente al proyecto de metro por una razón económica y otra política: el dinero de un metro alcanzaba para cubrir toda la ciudad con autobuses, y un sistema rápido en superficie mostraba a diario que el transporte colectivo tenía prioridad sobre el coche. Hoy mueve a millones de pasajeros al día y ha sido copiado en decenas de ciudades.

Aceras, ciclorrutas, parques y bibliotecas: el espacio público como igualdad

El segundo pilar fue el espacio público. Peñalosa retiró los coches de las aceras, que en Bogotá se usaban como aparcamiento, colocando miles de bolardos, y amplió y pavimentó andenes en toda la ciudad, con el argumento de que la acera es el espacio de igualdad por excelencia: el ciudadano de a pie y el que baja de un coche valen lo mismo en ella. Construyó más de 300 kilómetros de ciclorrutas, cuando la bicicleta se consideraba transporte de pobres, amplió la Ciclovía dominical y creó parques como el Tercer Milenio sobre un antiguo foco de delincuencia, y las bibliotecas El Tintal, Virgilio Barco y El Tunal en barrios periféricos.

La filosofía de Peñalosa: dignidad en el uso de la ciudad

La filosofía que une esas obras es la igualdad en el uso del espacio. Peñalosa sostiene que en una ciudad desigual la calidad de vida no puede depender de la renta, y que el espacio público, el transporte y los equipamientos son la forma en que el Estado da a todos lo que solo unos pocos pueden comprar: movilidad, seguridad, acceso a la cultura y al ocio. Sus discursos convirtieron la bicicleta, la acera y el autobús en símbolos de dignidad, y su influencia se nota en alcaldes de todo el mundo, de Nueva York a Yakarta, que han citado a Bogotá como prueba de que una ciudad pobre puede transformarse con decisiones políticas.

Críticas: saturación, segundo mandato y comercio callejero

El balance no está exento de críticas. TransMilenio sufre saturación y deterioro del servicio desde hace años, y el metro que Peñalosa aplazó sigue siendo una demanda ciudadana. Su segundo mandato, entre 2016 y 2019, fue mucho más discutido: la ampliación de TransMilenio, los proyectos sobre la reserva Van der Hammen y la gestión del transporte informal generaron protestas y un intento de revocatoria. Sus detractores le reprochan un estilo autoritario y una visión del espacio público que privilegia el orden sobre los usos populares, como el comercio callejero, que fue desalojado de varias zonas.

Aun así, el legado de su primer mandato permanece como uno de los experimentos urbanos más influyentes del cambio de siglo. Peñalosa demostró que el transporte público de calidad, las aceras y las bicicletas no son lujos de ciudades ricas sino instrumentos de igualdad al alcance de cualquier gobierno con voluntad política, y que la disputa por el espacio de la calle es una disputa sobre quién cuenta en la ciudad. Esa lección, más que cualquier obra concreta, es lo que Bogotá exportó al mundo.

Preguntas frecuentes

¿Qué hizo Enrique Peñalosa en Bogotá?

En su primer mandato, entre 1998 y 2000, puso en marcha el sistema de autobuses rápidos TransMilenio, construyó más de 300 kilómetros de ciclorrutas, recuperó las aceras invadidas por coches y levantó parques y bibliotecas en los barrios más pobres.

¿Qué críticas ha recibido Peñalosa?

La saturación de TransMilenio y el aplazamiento del metro, un segundo mandato entre 2016 y 2019 marcado por protestas y un intento de revocatoria, y una visión del espacio público que privilegia el orden sobre usos populares como el comercio callejero.

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