Puntos clave
- Las primeras ciudades surgieron donde el río y la agricultura permitieron especializar el trabajo.
- Mumford ve en la polis griega un ideal de participación cívica, no solo un modelo formal.
- La ciudad industrial trajo avance económico y, con él, la deshumanización del entorno urbano.
La ciudad en la historia (The City in History, 1961), de Lewis Mumford, recorre cinco mil años de ciudades para responder a una pregunta: qué han hecho las ciudades por la civilización y qué le han hecho. Mumford (1895–1990), historiador y crítico estadounidense, no traza solo el desarrollo físico de las ciudades sino su papel en la cultura, la política y la técnica, y sostiene que han sido a la vez el motor del progreso y el origen de muchos de los problemas sociales que las sociedades han arrastrado. El libro ganó el National Book Award en 1962 y sigue siendo la gran síntesis de la historia urbana.
Mumford empieza en la Antigüedad, con las primeras ciudades de Mesopotamia y Egipto. Surgieron junto a ríos y recursos agrícolas, y permitieron la vida comunitaria y la especialización del trabajo. Pero desde el principio, observa, estuvieron marcadas por la tensión entre el control centralizado del poder —el templo, el palacio— y las necesidades de la comunidad. Ese patrón se repite a lo largo de la historia: allí donde el poder político y económico se concentra, la desigualdad social crece con él.
De la polis a la ciudad medieval
En Grecia y Roma encuentra dos ejemplos opuestos de lo que una ciudad puede ser. La polis griega representa para Mumford el ideal de participación cívica: los ciudadanos no solo vivían en la ciudad, formaban parte activa de su vida política y cultural. Ese equilibrio entre individuo y comunidad se fue perdiendo, sobre todo en las ciudades romanas, donde el poder del Imperio terminó por someter las iniciativas cívicas locales y la ciudad se convirtió en espectáculo y control.
La Edad Media le merece una lectura más favorable de lo habitual. Las ciudades europeas renacieron con el comercio y con la construcción de catedrales, que eran centros religiosos pero también ejes económicos y culturales. Pequeñas en comparación con las metrópolis actuales, fueron esenciales para formar nuevas redes de conocimiento e intercambio, y Mumford ve en ellas un urbanismo más humano: una escala que permitía la interacción cercana entre sus habitantes y una relación directa con el campo que las rodeaba.
La ruptura industrial
Con la Revolución industrial llega la ruptura. Las ciudades industriales generaron enormes avances económicos y, a la vez, alienación social, explotación laboral y deterioro del entorno natural. Mumford las ve diseñadas para servir a los intereses del capital, no a las necesidades humanas: fábricas, viviendas insalubres, humo. Es la ciudad deshumanizada, lo más lejos que se ha estado del modelo que integra naturaleza y vida comunitaria, y la que dio origen a todas las reformas urbanas posteriores.
El siglo XX y la crítica del suburbio
En sus últimas secciones, Mumford analiza las ciudades de mediados del siglo XX y la influencia creciente de la técnica y el urbanismo masivo. Critica la expansión sin control, el desarrollo suburbano y la pérdida de cohesión comunitaria: el crecimiento desmedido desconecta a los habitantes de su entorno. Frente a eso defiende un urbanismo sostenible y humano, con la naturaleza y la comunidad en el centro, en la línea de la planificación regional de Patrick Geddes, su maestro.
La ciudad en la historia muestra cómo las ciudades han moldeado la civilización y han sido moldeadas por ella. Su lección es que el desarrollo urbano no es solo crecimiento físico: tiene implicaciones sociales, políticas y culturales, y el futuro de las ciudades depende de aprender del pasado para construir entornos que favorezcan el bienestar humano y el equilibrio con la naturaleza.
Preguntas frecuentes
¿De qué trata La ciudad en la historia de Mumford?
De la evolución de las ciudades desde Mesopotamia y Egipto hasta mediados del siglo XX, mostrando cómo cada forma urbana refleja la civilización que la produjo y cómo, a su vez, la moldea.
¿Qué critica Mumford de la ciudad industrial?
Que junto a enormes avances económicos generó ciudades deshumanizadas, llenas de fábricas y vivienda insalubre, alejándose del modelo de ciudad que integra la naturaleza y la vida cívica.