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Forma urbana

Harris y Smith: por qué los estudios urbanos necesitan la historia

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Puntos clave

  1. Harris y Smith: los estudios urbanos citan casi solo trabajos recientes y tratan la segregación o la gentrificación como novedades.
  2. La arqueología muestra regularidades de densidad, barrios y desigualdad en ciudades de todas las épocas.
  3. Los suburbios y su segregación se construyeron con cláusulas restrictivas y líneas rojas desde los años veinte; la historia es método.

La historia en los estudios urbanos es el argumento de que las ciudades actuales no pueden entenderse sin el pasado que las produjo, y que la investigación urbana ha olvidado esa dimensión, tesis que el geógrafo Richard Harris, de la Universidad McMaster, y el arqueólogo Michael E. Smith, de la Universidad Estatal de Arizona, defendieron en su comentario The History in Urban Studies, publicado en el Journal of Urban Affairs en 2011. Su punto de partida es una constatación bibliométrica: los estudios urbanos citan casi exclusivamente trabajos de las dos décadas anteriores y tratan procesos como la segregación, la expansión suburbana o la gentrificación como si fueran nuevos, cuando tienen raíces profundas y equivalentes en otras épocas y civilizaciones.

Presentismo, amnesia teórica y provincialismo temporal

Harris y Smith identifican tres formas de ignorar la historia. La primera es el presentismo: explicar la ciudad actual solo por causas actuales, el neoliberalismo, la globalización, la tecnología, sin ver que las estructuras físicas, las líneas de propiedad y las divisiones sociales heredadas condicionan lo que puede cambiar. La segunda es la amnesia teórica: reinventar conceptos que los estudios urbanos de los años veinte, cincuenta o setenta ya habían formulado. La tercera es el provincialismo temporal: creer que la ciudad moderna occidental es el único objeto de estudio, cuando las ciudades mesopotámicas, mayas o medievales muestran dinámicas de densidad, desigualdad y planificación comparables.

Arqueología y historia de la vivienda: miles de años de datos

Smith aporta la perspectiva arqueológica. Sus estudios sobre Teotihuacán, las ciudades aztecas y la comparación de asentamientos antiguos han mostrado que regularidades como la relación entre tamaño y densidad, la segregación por barrios o la formación de vecindarios aparecen en ciudades de todas las épocas, lo que permite poner a prueba teorías urbanas con miles de años de datos en lugar de con unas décadas. Harris aporta la historia de la vivienda y los suburbios norteamericanos: sus trabajos sobre la autoconstrucción suburbana de principios del siglo XX y sobre la segregación residencial muestran que la periferia informal y la exclusión racial no son fenómenos recientes ni exclusivos del Sur global.

Suburbios, segregación y gentrificación: continuidades olvidadas

El ejemplo central es la expansión suburbana. Explicarla por el coche y las políticas de posguerra, sostienen, olvida que los suburbios existían desde el siglo XIX, que la segregación que los caracteriza se construyó con cláusulas restrictivas, líneas rojas hipotecarias y zonificación desde los años veinte, y que esas herramientas heredadas siguen produciendo desigualdad. La gentrificación, del mismo modo, tiene antecedentes en las reformas de los centros europeos del siglo XIX, y la vivienda informal fue la norma en las ciudades industriales antes de ser vista como problema del Sur. Sin historia, la planificación repite errores y confunde novedad con continuidad.

La historia como método de planificación

Su propuesta no es convertir a los urbanistas en historiadores sino integrar la perspectiva histórica como método: preguntar por el origen de cada estructura, comparar con épocas y lugares distintos, usar archivos y datos de largo plazo y dialogar con la historia urbana y la arqueología, disciplinas que producen conocimiento sobre ciudades pero que los estudios urbanos rara vez leen. El comentario provocó respuestas en la misma revista y alimentó el debate sobre la teoría urbana comparada que Jennifer Robinson y otros desarrollaban en paralelo, así como el proyecto de una ciencia urbana de larga duración.

La lección de Harris y Smith es que la historia es una herramienta de planificación. Las ciudades cambian sobre estructuras que duran siglos, calles, parcelas, divisiones sociales, instituciones, y anticipar tendencias exige saber de dónde vienen. Un urbanista que conoce cómo se produjo la segregación de su ciudad sabe qué instrumentos la mantienen y cuáles pueden deshacerla, y uno que compara su ciudad con otras épocas distingue lo que es realmente nuevo de lo que solo parece serlo. La historia, concluyen, no es el pasado de los estudios urbanos sino parte de su método.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostienen Harris y Smith en The History in Urban Studies?

Que la investigación urbana ha olvidado la historia, cita casi exclusivamente trabajos recientes y explica la ciudad actual solo por causas actuales, cuando la segregación, la expansión suburbana o la gentrificación tienen raíces profundas y equivalentes en otras épocas y civilizaciones que la historia y la arqueología permiten estudiar.

¿Por qué la historia sirve a la planificación urbana?

Porque las ciudades cambian sobre estructuras que duran siglos, calles, parcelas, divisiones sociales e instituciones, y un urbanista que sabe cómo se produjo la segregación de su ciudad conoce qué instrumentos la mantienen y cuáles pueden deshacerla, distinguiendo lo realmente nuevo de lo que solo parece serlo.

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