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El Cairo según Nezar AlSayyad: historias de una ciudad superpuesta

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Puntos clave

  1. AlSayyad: El Cairo no tiene una historia sino muchas; cada poder construyó una ciudad nueva junto a la anterior.
  2. El París junto al Nilo del jedive Ismail (1869) originó la ciudad dual, moderna para las élites y antigua abandonada.
  3. Cerca del 60 % de los cairotas vive en las ashwa'iyat, los barrios informales que son la mayor obra urbana del Egipto actual.

Cairo: Histories of a City (2011) es el libro con que Nezar AlSayyad, arquitecto e historiador urbano egipcio-estadounidense, profesor en la Universidad de California en Berkeley, reconstruyó más de mil años de la capital egipcia como una sucesión de ciudades superpuestas, cada una construida por un poder que quiso dejar su marca y cada una habitada por una población que la transformó a su manera. Su tesis es que El Cairo no tiene una historia sino muchas, la fatimí, la mameluca, la otomana, la jedival, la colonial, la nasserista y la informal, y que la ciudad actual, con más de veinte millones de habitantes en su área metropolitana, se explica por la acumulación de esas capas y por las tensiones entre el poder que construye y la gente que habita.

De Fustat a la ciudad mameluca: mil años de capas superpuestas

El libro empieza antes de El Cairo. Fustat, fundada en 641 tras la conquista árabe junto a la fortaleza romana de Babilonia, fue la primera capital islámica de Egipto, y al-Qahira, la Victoriosa, fue fundada en 969 por los fatimíes como ciudad palaciega amurallada al norte de ella, reservada al califa y su corte. AlSayyad muestra cómo Saladino, en el siglo XII, unió ambas con la Ciudadela y abrió la ciudad real a la población, y cómo los mamelucos convirtieron El Cairo en la mayor ciudad del mundo islámico, con mezquitas, madrasas y mercados que aún definen su casco histórico, declarado patrimonio mundial en 1979.

El París junto al Nilo del jedive Ismail y la ciudad dual

La modernidad llegó con el jedive Ismail. Tras visitar la exposición de París de 1867, Ismail encargó un París junto al Nilo: bulevares, plazas, ópera y palacios al oeste de la ciudad antigua, inaugurados para la apertura del canal de Suez en 1869 y financiados con una deuda que llevó a la ocupación británica en 1882. AlSayyad lee ese Cairo jedival como el origen de la ciudad dual que persiste: una ciudad moderna, planificada y para las élites, junto a una ciudad antigua abandonada a su suerte, un patrón que la colonia reforzó y que los suburbios de Heliópolis y Maadi, construidos por compañías extranjeras, extendieron.

Nasser, Sadat y las ashwa'iyat: la ciudad informal como obra mayor

La revolución de 1952 cambió al constructor pero no la lógica. Nasser levantó Ciudad Nasr y bloques de vivienda pública, nacionalizó y expropió, y convirtió la plaza Tahrir en escenario del Estado; Sadat abrió la economía y lanzó las ciudades nuevas del desierto, 6 de Octubre y 10 de Ramadán, que apenas atrajeron población. Mientras tanto, el crecimiento real ocurrió en las ashwa'iyat, los barrios informales construidos sobre tierra agrícola en los bordes de la ciudad, donde vive hoy alrededor del 60 % de los cairotas sin plan, sin servicios suficientes y sin reconocimiento. AlSayyad presenta esa ciudad informal como la mayor obra urbana del Egipto contemporáneo.

Tahrir 2011 y la Nueva Capital: el palimpsesto continúa

El libro se cerró meses antes de la revolución de 2011, y AlSayyad añadió en ediciones posteriores una lectura de Tahrir como prueba de que las plazas construidas por el poder pueden ser tomadas por la gente. Desde entonces, el gobierno de al-Sisi ha respondido con la Nueva Capital Administrativa en el desierto, iniciada en 2015 para alojar ministerios y élites lejos de la ciudad rebelde, y con demoliciones en la Ciudad de los Muertos y en barrios históricos para abrir autopistas. La historia de las ciudades superpuestas, sugiere su lectura, continúa: un nuevo poder construye su Cairo mientras el antiguo se llena de gente.

La lección de AlSayyad es que El Cairo se entiende como palimpsesto y como conflicto. Cada régimen ha construido una ciudad nueva junto a la anterior en lugar de transformarla, y cada una ha sido reapropiada por una población que la desbordó, y esa dinámica explica tanto la riqueza patrimonial como la desigualdad y la informalidad actuales. Para el urbanismo de las metrópolis del Sur, El Cairo muestra que planificar en el desierto no resuelve la ciudad existente y que la historia urbana es el primer instrumento para gobernarla.

Preguntas frecuentes

¿Qué sostiene Nezar AlSayyad en Cairo: Histories of a City?

Que El Cairo es una sucesión de ciudades superpuestas, fatimí, mameluca, otomana, jedival, colonial, nasserista e informal, construidas por poderes que quisieron dejar su marca y reapropiadas por una población que las transformó, y que esa acumulación explica su patrimonio, su desigualdad y su informalidad actuales.

¿Qué son las ashwa'iyat de El Cairo?

Son los barrios informales construidos desde los años sesenta sobre tierra agrícola en los bordes de la ciudad, sin plan ni servicios suficientes, donde vive hoy alrededor del 60 % de la población cairota, mientras las ciudades nuevas del desierto planificadas por el Estado apenas atrajeron habitantes.

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