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Shanghái como ciudad global: de las concesiones a Pudong

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Puntos clave

  1. Shanghái fue global antes que China: en los años treinta era la quinta ciudad del planeta gracias a las concesiones extranjeras.
  2. Pudong surgió desde cero a partir de 1990 con suelo público arrendado, zonas francas e infraestructuras a escala estatal.
  3. Los shikumen demolidos, los migrantes sin registro y la vigilancia son el precio de la ciudad global dirigida.

Shanghái como ciudad global es la historia de cómo un puerto fluvial abierto al comercio extranjero en 1843 se convirtió, en dos etapas separadas por medio siglo de repliegue, en uno de los centros financieros, logísticos y culturales del mundo. La primera etapa fue la de las concesiones extranjeras, entre 1843 y 1943, cuando el Bund y el Asentamiento Internacional hicieron de Shanghái la metrópolis más cosmopolita de Asia; la segunda empezó en 1990 con la apertura de Pudong y ha producido en tres décadas la ciudad de rascacielos, metro y puertos de contenedores que hoy rivaliza con Nueva York y Londres. Historiadores como Jeffrey Wasserstrom, en Global Shanghai, 1850-2010 (2009), y Marie-Claire Bergère, en Shanghai: China's Gateway to Modernity (2009), han mostrado que ambas etapas son una sola historia.

Las concesiones: global antes que China, 1843-1943

La Shanghái de las concesiones fue global antes que China. Tras la Primera Guerra del Opio, británicos, franceses y estadounidenses obtuvieron territorios con leyes propias donde se instalaron bancos, compañías navieras, periódicos y fábricas, y a los que llegaron migrantes chinos huyendo de guerras y hambrunas, refugiados rusos y judíos, y aventureros de todo el mundo. En los años treinta era la quinta ciudad del planeta, capital del cine y la moda asiáticos y también de la explotación industrial, la prostitución y el crimen organizado. Esa dualidad, modernidad y desigualdad extrema, es el hilo que Bergère sigue hasta hoy.

Cierre socialista y apertura de Pudong desde 1990

La revolución de 1949 cerró la ciudad al mundo. Shanghái siguió siendo el mayor centro industrial de China, pero el Estado extrajo sus beneficios para financiar el desarrollo del interior y apenas invirtió en ella durante cuarenta años; su población vivía hacinada en los edificios de la época colonial. El giro llegó con las reformas de Deng Xiaoping: en 1990 el gobierno central declaró Pudong, la orilla oriental del río Huangpu, zona de desarrollo, y en una década surgió un distrito financiero desde cero, con la Torre de la Perla Oriental, el aeropuerto internacional, el puerto de aguas profundas de Yangshan y una red de metro que hoy es de las más extensas del mundo.

Estado y mercado: el modelo de urbanismo dirigido

El modelo de Pudong combina Estado y mercado de una forma propia. El gobierno municipal controla el suelo, lo arrienda a promotores y usa los ingresos para financiar infraestructuras a una escala que ninguna ciudad occidental podría permitirse; atrae sedes de empresas extranjeras con zonas francas y ventajas fiscales; y planifica con horizontes de décadas. El resultado es una ciudad global bajo dirección estatal, que Wasserstrom describe como la síntesis de las dos Shanghái: la cosmopolita de las concesiones y la socialista del control central. Investigadores como Fulong Wu han estudiado cómo ese urbanismo de Estado produce a la vez torres icónicas y demoliciones masivas de barrios tradicionales.

Costes: shikumen demolidos, migrantes sin registro y vigilancia

Los costes son visibles. Los shikumen, las casas con patio de la ciudad antigua, han sido demolidos en su mayoría, y los que quedan, como los de Xintiandi, se han convertido en decorados comerciales. Millones de trabajadores migrantes sin registro de residencia urbano construyen y sirven a la ciudad sin acceso pleno a escuelas y sanidad. La desigualdad entre el centro de rascacielos y las periferias de bloques es una de las más altas de China, y la vigilancia digital hace de Shanghái un laboratorio de la ciudad controlada. La ciudad global china es próspera y ordenada a un precio que sus habitantes más pobres pagan en silencio.

Shanghái enseña que la globalidad urbana no tiene una sola receta. Frente a la ciudad global de mercado que describió Saskia Sassen, Shanghái muestra una versión dirigida por el Estado, capaz de construir en treinta años lo que otras ciudades tardaron un siglo, y sujeta a las mismas tensiones de desigualdad, desplazamiento y control. Para el urbanismo, es el caso que obliga a preguntar qué se gana y qué se pierde cuando la capacidad de planificar no tiene límites democráticos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se convirtió Shanghái en ciudad global?

En dos etapas: como puerto de concesiones extranjeras entre 1843 y 1943, cuando fue la metrópolis más cosmopolita de Asia, y desde 1990, cuando el gobierno central abrió Pudong y construyó en tres décadas un centro financiero, portuario y de transporte que rivaliza con Nueva York y Londres.

¿Qué es el modelo de Pudong?

Es un urbanismo dirigido por el Estado en que el gobierno municipal controla el suelo, lo arrienda a promotores, financia infraestructuras con esos ingresos, atrae empresas con zonas francas y planifica a décadas, produciendo torres icónicas y también demoliciones masivas de barrios tradicionales.

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