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Tecnología y poder

Jerusalén: política espacial y conflicto en una ciudad dividida

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Puntos clave

  1. Desde 1967 Israel amplió los límites municipales para incluir el máximo de territorio con el mínimo de población palestina.
  2. Zonificación, licencias casi inalcanzables y demoliciones hacen de la planificación un instrumento de control: la etnocracia de Yiftachel.
  3. El muro dejó barrios palestinos fuera de la barrera pero dentro del municipio, sin servicios ni salida.

La política espacial del conflicto en Jerusalén es el modo en que el urbanismo, la vivienda, las carreteras y los muros se han convertido en instrumentos de la disputa entre israelíes y palestinos por la ciudad, y la han documentado tanto Ir Amim, la organización israelí que dirige Yudith Oppenheimer y que sigue la situación de la Jerusalén Este ocupada, como la investigación académica sobre la geografía política de la ciudad de Scott Bollens, Wendy Pullan, Oren Yiftachel y Haim Yacobi. Su diagnóstico común es que desde la ocupación de 1967 la planificación urbana israelí ha servido para consolidar el control territorial sobre una ciudad que ambos pueblos reclaman como capital.

1967: anexión, límites municipales y residencia sin ciudadanía

El punto de partida es 1967. Tras la guerra de los Seis Días, Israel anexionó Jerusalén Este y amplió los límites municipales para incluir el máximo de territorio con el mínimo de población palestina, y desde entonces ha construido en ese suelo anexionado barrios para más de doscientos mil israelíes, que el derecho internacional considera asentamientos, mientras concedía a los residentes palestinos un estatus de residencia revocable en lugar de ciudadanía. Bollens, que comparó Jerusalén con Belfast y Johannesburgo en On Narrow Ground (2000), mostró que la planificación en ciudades divididas rara vez es neutral: sirve al grupo que controla el Estado y convierte el plano en un mapa de poder.

Zonificación, licencias y demoliciones: la etnocracia según Yiftachel

Los instrumentos son técnicos y cotidianos. Las expropiaciones de suelo para uso público que después aloja barrios israelíes; los planes de zonificación que declaran zonas verdes o sin plan los barrios palestinos, de modo que construir en ellos es ilegal y las casas se demuelen; las licencias de construcción, que Ir Amim y otras organizaciones documentan como casi inalcanzables para los palestinos de la ciudad; y las inversiones desiguales en agua, alcantarillado, escuelas y recogida de basuras entre el oeste y el este. Yiftachel llama etnocracia a ese régimen en que la planificación produce y mantiene la supremacía de un grupo, y Jerusalén es su caso más estudiado.

El muro y las carreteras: la ciudad archipiélago de Pullan

El muro de separación, construido desde 2002, y la carretera de circunvalación reorganizaron la geografía. Wendy Pullan y sus colegas, en el proyecto Conflict in Cities, mostraron cómo el muro dejó barrios palestinos de Jerusalén, como Kufr Aqab o el campo de Shuafat, fuera de la barrera pero dentro del municipio, sin servicios y sin salida, y cómo los asentamientos del anillo exterior, con sus carreteras y túneles, fragmentan Cisjordania y separan Jerusalén Este de su entorno palestino. La ciudad se ha convertido en un archipiélago de enclaves conectados para unos y bloqueados para otros, en el que los lugares santos, como analiza Pullan, son también frentes de disputa.

Desigualdad medible, Ir Amim y la planificación como guerra por otros medios

La desigualdad resultante es medible. Los palestinos son cerca del 40 % de la población de Jerusalén y reciben una fracción mucho menor del presupuesto municipal; la tasa de pobreza en Jerusalén Este supera con mucho a la del oeste; miles de viviendas palestinas han sido demolidas por falta de licencia mientras se aprueban decenas de miles de unidades en asentamientos. Ir Amim, la organización que dirige Oppenheimer, publica cada año informes sobre esas cifras y sobre proyectos como el tren ligero o los parques nacionales usados para limitar la expansión palestina, y defiende una ciudad que reconozca a sus dos pueblos.

La lección de Jerusalén es que el urbanismo puede ser una forma de guerra por otros medios: zonificación, licencias, infraestructuras y muros deciden quién puede vivir dónde con la misma eficacia que las armas y con más permanencia. Las ciudades divididas, de Belfast a Nicosia y Mostar, muestran que la planificación puede también reconstruir puentes cuando se usa para compartir en lugar de para controlar; en Jerusalén, esa posibilidad sigue dependiendo de una solución política que el urbanismo, mientras tanto, hace cada día más difícil.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se usa la planificación urbana en el conflicto de Jerusalén?

Mediante expropiaciones de suelo para barrios israelíes en el este anexionado, planes que declaran zonas verdes o sin plan los barrios palestinos y hacen ilegal construir en ellos, licencias casi inalcanzables, demoliciones, inversiones desiguales en servicios y el muro y las carreteras que fragmentan la ciudad, según Bollens, Yiftachel y Pullan.

¿Quién es Yudith Oppenheimer y qué es Ir Amim?

Yudith Oppenheimer dirige Ir Amim, la organización israelí que documenta cada año la situación de Jerusalén Este, las demoliciones, las licencias y los proyectos que limitan la expansión palestina, y que defiende una ciudad que reconozca a sus dos pueblos; sus análisis se publican como informes y artículos de la organización.

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