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Forma urbana

Mariana Valverde: cómo las reglas pequeñas ordenan la ciudad

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Puntos clave

  1. Valverde: el poder urbano necesita técnicas, y una licencia o un plano de zonificación tienen más efectos espaciales que muchos discursos.
  2. En Toronto, la discrecionalidad de inspectores y funcionarios decide quién puede ganarse la vida en la calle y en qué barrio se aplica el rigor.
  3. Ver como una ciudad es gobernar combinando normas heredadas, competencias parciales y saberes técnicos sin decisión central.

Las reglas pequeñas ordenan la ciudad más que las grandes teorías, y esa es la apuesta de Mariana Valverde, socióloga del derecho de la Universidad de Toronto, en Everyday Law on the Street (2012) y en su artículo Ver como una ciudad (2011). Un restaurante recibe una licencia, una parcela cambia de uso, una patrulla decide dónde intervenir: ninguna escena parece explicar por sí sola cómo funciona una ciudad, y sin embargo Valverde propone mirar precisamente ahí. Licencias, policía, zonificación, reglamentos y jurisdicciones producen orden espacial mediante acciones concretas, y gobernar la ciudad consiste en distribuir actividades, competencias y posibilidades sobre el territorio con reglas que parecen técnicas y menores pero que juntas organizan quién puede hacer qué, dónde y bajo qué autoridad.

La producción jurídica del espacio: licencia, zonificación, reglamento, policía

El mecanismo empieza cuando una norma se conecta con un espacio, una actividad y una autoridad competente. Una licencia permite o condiciona una práctica; la zonificación asigna usos posibles a distintas partes de la ciudad; un reglamento establece conductas permitidas y prohibidas; la policía aplica capacidades sobre lugares concretos; la jurisdicción define qué autoridad decide sobre qué asunto. Valverde dirige la atención hacia esas operaciones porque el poder necesita técnicas para hacerse efectivo: no basta con conocer una gran ley o una ideología, hay que observar cómo una regla llega hasta una calle, un negocio o una parcela. Es la producción jurídica del espacio, un orden que surge de múltiples decisiones que encajan, se superponen o entran en tensión.

Toronto: inspectores, vendedores ambulantes y la discrecionalidad que decide

Toronto es su laboratorio. En Everyday Law on the Street, Valverde acompañó a inspectores municipales, policías y funcionarios de licencias y documentó cómo se regulan los puestos de comida, los taxis, los carteles, el ruido, las terrazas y las viviendas de alquiler, y cómo esas decisiones cotidianas producen desigualdades: las normas de aspecto y de uso se aplican con más rigor en unos barrios que en otros, los vendedores ambulantes migrantes cargan con requisitos que los negocios establecidos no conocen, y la discrecionalidad del inspector decide en la práctica quién puede ganarse la vida en la calle. Un documento aburrido, muestra, tiene más efectos espaciales que muchos discursos sobre la ciudad.

Escala y jurisdicción: ver como una ciudad frente a ver como un Estado

La escala y la jurisdicción son el tercer elemento. Una misma conducta observada en dos espacios sometidos a reglas o autoridades distintas recibe respuestas distintas según quién tiene competencia y qué normativa se aplica, y Valverde muestra que el poder urbano opera mediante escalas, saberes y técnicas legales aparentemente menores que se combinan sin una decisión central: distintas autoridades intervienen sobre fragmentos de espacio y sobre problemas definidos de maneras diferentes. Frente a Ver como un Estado de James Scott, que describe un poder que simplifica y uniformiza, ver como una ciudad es gobernar por combinación pragmática de normas heredadas, competencias parciales y conocimientos técnicos.

Foucault, críticas y qué cambia mirar la ventanilla

La inspiración de Michel Foucault explica el enfoque: el poder aparece menos como algo guardado en una institución y más como algo ejercido mediante prácticas, y Valverde lleva esa sensibilidad a las configuraciones sociojurídicas concretas de la ciudad, combinaciones de reglas, autoridades, conocimientos y relaciones sociales en una situación específica. La pregunta cambia de quién tiene el poder a cómo consigue operar, y los estudios posteriores sobre las ordenanzas contra la mendicidad, la regulación de Airbnb o los controles de acceso al espacio público han seguido ese método. Sus críticos señalan que la atención al detalle puede perder de vista las estructuras económicas; ella responde que las estructuras solo actúan a través de ventanillas.

La lección de Valverde es que la ciudad se gobierna desde el mostrador administrativo tanto como desde el pleno, y que cambiarla exige leer sus reglas pequeñas: qué licencias se exigen, a quién se inspecciona, qué usos permite el mapa y qué autoridad decide. Una política urbana que solo mira las grandes decisiones ignora la trama jurídica cotidiana que produce desigualdad calle a calle, y una que la mira puede corregirla con la misma herramienta modesta que la creó: un documento distinto en la misma ventanilla.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa la producción jurídica del espacio según Mariana Valverde?

Que el orden urbano surge de múltiples decisiones legales concretas, licencias que permiten o condicionan actividades, zonificación que asigna usos, reglamentos que fijan conductas, policía que actúa sobre lugares y jurisdicciones que definen quién decide, reglas que parecen menores pero juntas organizan quién puede hacer qué, dónde y bajo qué autoridad.

¿Qué diferencia hay entre ver como una ciudad y ver como un Estado?

Ver como un Estado, según James Scott, describe un poder que simplifica y uniformiza el territorio desde arriba; ver como una ciudad, según Valverde, describe un gobierno pragmático por combinación de normas heredadas, competencias parciales, escalas y conocimientos técnicos que producen orden sin una decisión central.

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