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Por qué compran edificios para dejarlos vacíos

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Puntos clave

  1. Un bloque alquilado se tasa por su renta; vendido piso a piso se tasa al precio minorista, y vaciarlo convierte una valoración en la otra.
  2. Los fondos de valor añadido sumaron 1.600 millones y el 27 % de las transacciones de vivienda de alquiler en dieciocho meses, según Savills.
  3. El tanteo público, usado en Barcelona desde 2018, permite a la ciudad comprar el bloque antes que el fondo.

Compran edificios para dejarlos vacíos porque un bloque vacío vale más que uno lleno, y la carta que lo anuncia llega en un sobre correcto, con membrete de una sociedad que nadie del edificio había oído nombrar: informa de un cambio de titularidad y adjunta una oferta, una cantidad a cambio de dejar el piso antes de fin de año. En el portal los vecinos comparan cifras y descubren que a cada uno le han ofrecido algo distinto; nadie ha sido desahuciado, nadie ha incumplido nada, el contrato de cada cual vence en una fecha distinta y no se va a renovar, y seis meses después hay tres persianas bajadas. La pregunta es contable, no moral: por qué al nuevo propietario le interesa más el edificio vacío que lleno.

Mayorista y minorista: por qué un bloque vacío vale más

La respuesta está en cómo se valora un activo. Una finca alquilada se tasa por la renta que produce, aplicando una rentabilidad de mercado; ese mismo edificio, vendido piso a piso a familias compradoras, se tasa al precio minorista de cada vivienda, que es sustancialmente mayor, y la diferencia entre el precio mayorista y el minorista es el beneficio de la operación. Vaciar no es un daño colateral sino el procedimiento técnico que convierte una valoración en la otra; el sector tiene incluso un término para esa prima, se paga más por un inmueble libre de ocupantes, y en esa hoja de cálculo el inquilino figura como una carga que reduce el valor del activo.

La operación tiene tamaño medible: según la consultora Savills, los fondos de valor añadido dedicados a estos procesos de privatización sumaron en España unos 1.600 millones de euros en dieciocho meses, el 27 % de todo el volumen transaccionado en vivienda de alquiler, mientras la inversión total en residencial de alquiler batía un récord por encima de 3.800 millones, con inversores institucionales en torno al 85 % del dinero, promotores cerca del 10 % y administraciones públicas apenas el 4 %.

Nombres y cifras: Fidere, Patrizia, Ares, Nuveen y el cambio de propiedad

Los nombres importan, porque el anonimato es parte del mecanismo. La prensa financiera identificó las grandes operaciones recientes como las carteras de Fidere, Patrizia y Ares, que juntas superan los dos mil millones, y ha informado de que la gestora Nuveen puso a la venta complejos de alquiler en Alcalá de Henares y el sureste de Madrid con más de seiscientas viviendas. Nada de esto es ilegal ni oculto; se anuncia en notas de prensa y ferias del sector, y ahí está el punto: no es un abuso aislado sino un modelo de negocio publicado, con calendario, rentabilidad objetivo y presentación.

Detrás hay un cambio estructural de propiedad: los datos del Registro indican que los titulares de más de diez viviendas poseen en torno al 4 % del parque, cerca del 9 % si se excluye la vivienda habitual en propiedad, y el ministerio informa de que los hogares caseros pasaron del 3 % a casi el 10 % mientras los hogares propietarios cayeron del 79 % al 64 %.

El perdedor que no figura en ninguna estadística: no renovaciones en el Eixample

El perdedor de esta historia no aparece en ninguna estadística de desahucios. Su contrato simplemente termina, un final legal, silencioso y sin sentencia, que además fragmenta a los vecinos porque cada puerta negocia sola y en un momento distinto. En Barcelona, un bloque del Eixample se convirtió en símbolo del proceso cuando sus inquilinos recibieron no renovaciones tras el cambio de propiedad, y desde entonces se han contado decenas de casos comparables en el mismo distrito; la evidencia muestra que el patrón se concentra donde la brecha de precios es mayor, y dos de cada tres euros invertidos en residencial de alquiler en España van a Madrid.

El contraargumento y el derecho de tanteo público

El contraargumento no es débil. Vender pisos a familias no es en sí un crimen social: convierte a inquilinos potenciales en propietarios y responde a una demanda real de compra; España tiene un parque de alquiler profesional muy pequeño, por debajo del 8 % frente a cerca del 20 % en Francia, Alemania o Países Bajos, de modo que expulsar al capital institucional devolvería el alquiler a pequeños propietarios dispersos sin mantenimiento ni escala; y la escasez de fondo no la crearon los fondos sino décadas de vivienda pública insuficiente. Lo que se discute, sin embargo, no es quién posee sino qué pasa con el uso: cada bloque privatizado resta viviendas al alquiler permanente en el barrio donde más se necesitan y las devuelve a un mercado de venta que ya no alcanza a quienes vivían allí.

Existe un instrumento urbanístico concreto para frenarlo: el derecho de tanteo y retracto público, que permite a la ciudad o la comunidad comprar el bloque al precio pactado entre vendedor y comprador antes de que lo haga el fondo, como usa Barcelona desde 2018 y aplican París y Berlín en distritos protegidos, junto con normas que obliguen al nuevo propietario a mantener los contratos existentes y límites a la conversión de bloques de alquiler en venta. La lección es que vaciar un edificio es una técnica financiera, no un accidente del mercado, y que el culpable es menos el fondo que aplica un modelo publicado que la política que lo hizo rentable: una ciudad que quiera edificios llenos tiene que hacer que los vacíos valgan menos.

Preguntas frecuentes

¿Por qué un propietario prefiere el edificio vacío antes que lleno?

Porque una finca alquilada se tasa por la renta que produce a una rentabilidad de mercado, mientras el mismo edificio vendido piso a piso a familias se tasa al precio minorista de cada vivienda, sustancialmente mayor; vaciar es el procedimiento técnico que convierte la valoración mayorista en beneficio minorista, y el inquilino figura en la hoja de cálculo como una carga.

¿Quiénes son los culpables de los edificios vacíos en plena crisis de vivienda?

Menos los fondos que aplican un modelo de negocio publicado que la política que lo hizo rentable: décadas de vivienda pública insuficiente, un parque de alquiler profesional mínimo y la ausencia de herramientas como el tanteo público, la obligación de mantener los contratos existentes y los límites a convertir bloques de alquiler en venta.

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