Puntos clave
- La pobreza femenina es de ingresos, pero también de tiempo, carga de cuidados y acceso a servicios.
- Moser describió el triple rol: trabajo productivo, reproductivo y gestión comunitaria, dos de ellos sin pagar.
- Chant propone hablar de feminización de la responsabilidad: crece la carga más que el número de mujeres pobres.
La feminización de la pobreza urbana es la tendencia por la que las mujeres representan una proporción creciente de las personas pobres en las ciudades y sufren la pobreza con más intensidad que los hombres de su mismo entorno. El término lo acuñó la socióloga Diana Pearce en 1978 para Estados Unidos, y desde entonces lo han revisado a fondo dos investigadoras del desarrollo urbano: Sylvia Chant, de la London School of Economics, y Caroline Moser, pionera de la planificación con perspectiva de género. Sus trabajos muestran que la pobreza femenina no es solo cuestión de ingresos, sino de tiempo, responsabilidades y acceso desigual a los recursos de la ciudad.
Brecha salarial y trabajo informal en la ciudad
La primera causa está en el mercado laboral. Las mujeres cobran menos por trabajos equivalentes y se concentran en sectores precarios como el empleo doméstico, el comercio ambulante o el cuidado remunerado, muchas veces sin contrato ni protección social. En las ciudades del Sur global, donde la economía informal absorbe a la mayoría de las trabajadoras, esa precariedad se traduce en ingresos irregulares que impiden acceder a una vivienda formal, a crédito o a pensiones. La ciudad ofrece más empleo que el campo, pero lo reparte de forma desigual.
Caroline Moser y el triple rol de las mujeres
Moser, en Gender Planning and Development (1993), describió el triple rol que asumen las mujeres de bajos ingresos: el trabajo productivo que genera ingresos, el reproductivo de cuidado del hogar y de los hijos, y la gestión comunitaria, es decir, organizar el barrio para conseguir agua, luz o escuela. Ninguno de los dos últimos se paga, pero consumen la mayor parte del día. Moser distinguió además entre necesidades prácticas de género, como una guardería cercana, y necesidades estratégicas, como cambiar la división del trabajo en casa, y reclamó que la planificación urbana atendiera las dos.
Sylvia Chant y la feminización de la responsabilidad
Chant revisó críticamente el lema de que el 70 % de los pobres del mundo son mujeres, una cifra sin base estadística sólida, y propuso hablar de feminización de la responsabilidad y la obligación. Su argumento, desarrollado en Gender, Generation and Poverty (2007) y en Cities, Slums and Gender in the Global South (2016, con Cathy McIlwaine), es que lo que crece no es tanto el número de mujeres pobres como su carga: cada vez asumen más trabajo, más gestión del hogar y más responsabilidad sobre la supervivencia familiar, mientras los hombres se desentienden o emigran. Medir la pobreza solo por ingresos oculta esa desigualdad de esfuerzo.
Vivienda, servicios básicos y hogares encabezados por mujeres
En los asentamientos informales la falta de agua, saneamiento y alumbrado castiga más a las mujeres, que cargan el agua, cuidan a los enfermos y se exponen a la violencia al usar letrinas o caminar de noche. Chant advierte que los hogares encabezados por mujeres no son siempre los más pobres, como se suele suponer, pero sí los más vulnerables ante cualquier crisis, porque dependen de un único ingreso y de redes de apoyo frágiles. La ciudad diseñada sin considerar estos usos cotidianos perpetúa la exclusión que dice combatir.
Las respuestas eficaces combinan medidas urbanas y sociales: transporte público seguro y asequible en los horarios que exige el cuidado, guarderías y centros de mayores dentro de los barrios, titularidad de la vivienda a nombre de las mujeres en los programas de regularización, alumbrado y espacios públicos diseñados con ellas, y transferencias que no refuercen su papel de únicas responsables del hogar. Moser y Chant coinciden en que la meta no es asistir a las mujeres pobres, sino redistribuir tiempo, recursos y poder de decisión sobre la ciudad que habitan.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa feminización de la pobreza?
Es la tendencia, nombrada por Diana Pearce en 1978, por la que las mujeres representan una proporción creciente de las personas pobres y sufren la pobreza con más intensidad por la brecha salarial, el trabajo de cuidados no pagado y el menor acceso a recursos.
¿Qué es el triple rol de Caroline Moser?
Es la suma del trabajo productivo remunerado, el trabajo reproductivo de cuidado del hogar y la gestión comunitaria del barrio que asumen las mujeres de bajos ingresos; solo el primero se paga, pero los tres consumen su tiempo.