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Wacquant: marginalidad urbana avanzada y estigma territorial

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Puntos clave

  1. Wacquant: la pobreza urbana es una posición producida por instituciones, no una característica natural de quienes viven en el barrio.
  2. El South Side de Chicago pasó de gueto comunal a hipergueto; la banlieue de París no es un gueto y llamarla así importa un diagnóstico falso.
  3. El estigma territorial justifica demoliciones y desplazamientos presentados como soluciones al barrio problema.

La pobreza institucionalizada y el estigma territorial son los dos rasgos con que el sociólogo francés Loïc Wacquant, profesor en Berkeley y discípulo de Pierre Bourdieu, describió en Los condenados de la ciudad (2008) la marginalidad urbana avanzada: la forma de pobreza que producen las sociedades ricas desde los años setenta, cuando la precarización del trabajo, la retirada de la protección social y la expansión del Estado penal se combinan dentro de barrios segregados. Una calle termina frente a una frontera invisible: a un lado siguen las viviendas, los comercios y la vida cotidiana; al otro, una mirada exterior reduce el barrio a una palabra, problema. Wacquant explica cómo un territorio se convierte en marca contra quienes viven en él.

Hipergueto y banlieue: Chicago y París comparados

Su comparación es entre el gueto negro de Chicago y la banlieue obrera de París. El South Side de Chicago, donde Wacquant investigó en los años ochenta y noventa, pasó del gueto comunal, un barrio segregado pero con instituciones propias, iglesias, negocios, prensa, al hipergueto: un territorio abandonado por el empleo industrial y por el Estado social, ocupado por el Estado penal, donde la pobreza se concentra sin las instituciones que antes la organizaban. La Courneuve, en las afueras de París, sufrió la desindustrialización y el paro pero conservó servicios públicos y mezcla étnica; Wacquant concluye que la banlieue no es un gueto y que llamarla así importa un diagnóstico falso.

Tres pasos: precarización, retirada social y Estado penal

El mecanismo tiene tres pasos. Primero cambia la relación con el trabajo: la precarización debilita la estabilidad que sostenía las trayectorias de las clases populares. Después se retrae la protección social, y la inseguridad deja de depender solo del empleo. Por último, las políticas punitivas ocupan el espacio dejado por las políticas sociales, con más policía, más prisión y más control sobre los pobres, lo que Wacquant desarrolló en Castigar a los pobres (2009). La pobreza urbana, sostiene, no es una característica natural de quienes viven en el barrio sino una posición social y espacial producida por instituciones.

Estigma territorial: la marca contra quienes viven allí

El estigma territorial es el efecto simbólico de esa producción. Cuando un barrio queda marcado por su nombre, en la prensa, en la política y en la administración, sus habitantes cargan con la mancha en el empleo, la escuela y el trato policial, y reaccionan de formas que Wacquant describe con precisión: negando pertenecer al barrio, desplazando el estigma hacia vecinos peores, retirándose de la vida pública o, en ocasiones, reivindicándolo. En un artículo de 2014 con Tom Slater y Virgílio Pereira mostró que el estigma es además un instrumento de política: justifica demoliciones, renovaciones y desplazamientos que se presentan como soluciones al barrio problema.

Aplicaciones, críticas y la tarea de nombrar bien

Su marco ha sido aplicado a las favelas de Río, las villas de Buenos Aires, las periferias de Madrid o las áreas de vivienda social británicas, y también discutido: se le reprocha subestimar la agencia de los habitantes y las diferencias entre contextos, y que su modelo de Estado penal se ajusta más a Estados Unidos que a Europa. Su respuesta es que la marginalidad avanzada es una tendencia con variantes nacionales, y que la tarea de la sociología es distinguir el hipergueto, la banlieue y la favela en lugar de fundirlos en la imagen del gueto global.

La lección de Wacquant es que el barrio marginado no es la causa de la marginalidad sino su lugar de depósito, y que las políticas dirigidas al territorio, renovación, seguridad, imagen, fracasan si no actúan sobre el trabajo, la protección social y el trato penal que lo producen. Combatir el estigma territorial empieza por nombrar bien: un barrio pobre no es un problema sino el resultado de decisiones, y sus habitantes son ciudadanos a los que la ciudad debe lo que a todos los demás.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la marginalidad urbana avanzada según Wacquant?

Es la forma de pobreza que producen las sociedades ricas desde los años setenta, cuando la precarización del trabajo, la retirada de la protección social y la expansión del Estado penal se combinan dentro de barrios segregados, produciendo una posición social y espacial que Wacquant analizó en Los condenados de la ciudad.

¿Qué es el estigma territorial?

Es la marca que un barrio recibe por su nombre en la prensa, la política y la administración, que sus habitantes cargan en el empleo, la escuela y el trato policial, y que además sirve como instrumento de política para justificar demoliciones, renovaciones y desplazamientos, según Wacquant, Slater y Pereira.

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