Puntos clave
- La investigación sobre mujeres y ciudades se concentra en Estados Unidos y el Reino Unido y apenas estudia Asia, África y América Latina.
- El miedo en el espacio público es el tema más frecuente, pero pocos estudios evalúan qué intervenciones lo reducen.
- Faltan estudios sobre justicia económica, movilidad de cuidado y participación de las mujeres con menos recursos.
Mujeres y ciudades es el campo de investigación que estudia cómo las mujeres viven, usan y son excluidas del espacio urbano, y cuatro décadas después de que la historiadora Dolores Hayden preguntara en 1980 cómo sería una ciudad no sexista, sigue teniendo vacíos importantes. Una revisión sistemática publicada en 2019 por Mashhadi Moghadam y Rafieian, que analizó 275 artículos académicos aparecidos entre 1977 y 2019, muestra que las publicaciones han crecido con fuerza en la última década, pero que se concentran en Estados Unidos y el Reino Unido, tratan de forma fragmentaria la seguridad y la salud, y rara vez pasan del diagnóstico a la propuesta. Sus conclusiones sirven de mapa de lo que la investigación urbana sabe sobre las mujeres y de lo que todavía ignora.
La geografía del conocimiento: Estados Unidos, Reino Unido y el resto ausente
El primer hallazgo es la geografía del conocimiento. La mayoría de los estudios proceden del mundo anglosajón, y las ciudades de Asia, África y América Latina, donde vive la mayor parte de las mujeres urbanas del planeta y donde la informalidad, la violencia y la falta de servicios las afectan con más dureza, apenas aparecen. Esa concentración reproduce el problema que Jennifer Robinson denunció para la teoría urbana en general, y significa que las recomendaciones disponibles se diseñaron para contextos con transporte público, alumbrado y policía que en muchas ciudades no existen.
Seguridad: mucho diagnóstico del miedo, poca evaluación de medidas
El segundo vacío es la seguridad. El miedo de las mujeres en el espacio público es el tema más recurrente de la literatura desde los años ochenta, con los trabajos de Gill Valentine sobre la geografía del miedo, pero la revisión encuentra que la mayoría de los estudios describen la inseguridad sin evaluar qué intervenciones la reducen. Las auditorías de seguridad con perspectiva de género, iniciadas en Toronto en 1989 y extendidas por ONU Mujeres en su programa de ciudades seguras desde 2010, y las medidas de diseño, iluminación, visibilidad, paradas a demanda nocturnas, existen, pero la investigación que mide sus resultados es escasa y poco comparable.
Desigualdad económica, movilidad de cuidado y presupuestos de género
El tercer eje es la desigualdad económica. Las mujeres, sobre todo las de grupos marginados, enfrentan barreras específicas de acceso al empleo, la movilidad y los servicios: viajes encadenados de cuidado que el transporte radial no atiende, tarifas que penalizan los trayectos cortos y múltiples, barrios sin guarderías ni comercio de proximidad. La revisión señala que las políticas urbanas pueden perpetuar o mitigar esas desigualdades, pero que faltan estudios sobre justicia económica que evalúen medidas concretas, como las tarifas integradas de Viena o los presupuestos con perspectiva de género que esa ciudad aplica desde los años noventa.
Derecho a la ciudad y diseño inclusivo: las tareas pendientes
Los dos últimos temas son el derecho a la ciudad y el diseño. La investigación feminista ha reclamado la participación de las mujeres en la toma de decisiones urbanas, pero la revisión concluye que las mujeres de sectores desfavorecidos siguen ausentes de los procesos de planificación. Y aunque está documentado desde Hayden y Jane Darke que las mujeres experimentan la ciudad de forma distinta, los esfuerzos por diseñar entornos inclusivos, con excepciones como el urbanismo de género de Viena, Barcelona o Umeå, siguen siendo limitados y poco evaluados. Leslie Kern, en Ciudad feminista (2019), ha vuelto a formular esa agenda para el gran público.
La lección de la revisión es que el conocimiento sobre mujeres y ciudades ha avanzado más en describir el problema que en resolverlo. Diversificar los contextos estudiados, evaluar las intervenciones de seguridad y economía con datos comparables, integrar la interseccionalidad y garantizar la participación de las mujeres con menos recursos son las tareas que la investigación futura debe asumir para que el derecho a la ciudad deje de ser una reivindicación y se convierta en una práctica medible.
Preguntas frecuentes
¿Qué vacíos tiene la investigación sobre mujeres y ciudades?
Según la revisión de 275 artículos publicados entre 1977 y 2019, los estudios se concentran en el mundo anglosajón, tratan la seguridad y la salud de forma fragmentaria y sin evaluar intervenciones, apenas abordan la justicia económica y no garantizan la participación de las mujeres desfavorecidas en la planificación.
¿Qué ciudades han aplicado el urbanismo de género?
Viena, con presupuestos y planificación con perspectiva de género desde los años noventa, Barcelona y Umeå con diseño de espacio público inclusivo, Toronto con las auditorías de seguridad de 1989 y las ciudades del programa de ciudades seguras de ONU Mujeres desde 2010.