Puntos clave
- Jacobs dibujó a la misma escala calles de todo el mundo y extrajo ocho requisitos comunes reproducibles.
- Los árboles son el elemento más eficaz para transformar una calle mediocre; la proporción altura-anchura ronda uno a uno.
- Las grandes calles tienen tráfico pero subordinado: velocidad baja, cruces frecuentes y espacio para el peatón.
Great Streets (1993) es el libro en que el urbanista Allan Jacobs, profesor en Berkeley y antes director de planificación de San Francisco, respondió a una pregunta que parece sencilla y no lo es: qué hace que una calle sea grande, no por su tamaño sino por la vida que sostiene. Para responderla dibujó a la misma escala y recorrió a pie decenas de calles de todo el mundo, de los Campos Elíseos a la Rambla de Barcelona, del Paseo de Gracia a la Via dei Giubbonari de Roma y a la pequeña Roslyn Place de Pittsburgh, y extrajo de la comparación las cualidades físicas que comparten. Su conclusión es que las grandes calles se diseñan, y que sus ingredientes son conocidos y reproducibles.
Los ocho requisitos de una gran calle
Jacobs distingue entre requisitos y factores que contribuyen. Los requisitos son ocho. Lugares para caminar con tranquilidad, aceras anchas y continuas donde la gente pueda ir a su ritmo. Comodidad física: sombra en verano, sol en invierno, protección del viento. Definición: fachadas y árboles que delimiten el espacio y le den proporción, como una habitación al aire libre. Cualidades que atraigan la vista: detalles, variedad, cosas que mirar cada pocos metros. Transparencia: puertas, ventanas y escaparates que conecten el interior con la calle. Complementariedad entre edificios, que se parezcan sin ser iguales. Buen mantenimiento. Y calidad de construcción y diseño.
Árboles, proporciones y tiempo: los factores que contribuyen
A esos requisitos se suman factores que ayudan: los árboles, que Jacobs considera el elemento más eficaz para transformar una calle mediocre; los principios y finales claros, una plaza o un monumento que marque dónde empieza y termina; la variedad de edificios y usos; la accesibilidad para todos; la densidad de gente y actividades que la sostenga; los lugares para sentarse y detenerse; y el tiempo, porque las grandes calles maduran durante décadas. Jacobs mide cada una con dibujos comparativos a la misma escala, anchura de aceras, altura de fachadas, separación de árboles, y muestra que la proporción entre altura y anchura, en torno a uno a uno o uno a dos, aparece en casi todas.
Contra la calle del coche: velocidad, cruces y bulevares
El libro es también una crítica del diseño de calles del siglo XX. Las normas de ingeniería de tráfico dimensionaron las calles para el coche, con carriles anchos, radios de giro generosos y aceras residuales, y produjeron vías rápidas y muertas donde nadie quiere estar. Jacobs muestra que las grandes calles suelen tener tráfico, los Campos Elíseos lo tienen, pero que el coche está subordinado: velocidades bajas, cruces frecuentes, aparcamiento que no domine y espacio central para el peatón. En The Boulevard Book (2002), con Elizabeth Macdonald y Yodan Rofé, extendió el análisis a los bulevares de calzadas múltiples que la ingeniería consideraba peligrosos y que resultaron ser de los más seguros y vivos.
Influencia de Great Streets en las guías de diseño urbano
La influencia de Great Streets se nota en el urbanismo de la vida cotidiana y en las guías de diseño de calles que ciudades de todo el mundo han adoptado desde los años noventa, de los manuales de calles completas en Estados Unidos a las guías de espacio público de Londres o Barcelona. Su método, comparar calles reales dibujadas a la misma escala, sigue enseñándose en las escuelas de arquitectura, y su lista de requisitos sirve para diagnosticar cualquier calle: cuál le falta y qué habría que cambiar. Jacobs dialoga con Jane Jacobs, con quien no tiene parentesco, y con Jan Gehl y William Whyte, pero su aportación específica es haber traducido la vida de la calle a dimensiones.
La lección de Allan Jacobs es que una gran calle no es un lujo de capitales europeas sino el resultado de decisiones concretas al alcance de cualquier ciudad: ensanchar la acera, plantar árboles en línea, definir el espacio con fachadas continuas, abrir plantas bajas, bajar la velocidad y cuidar los detalles. Las mejores calles del mundo son, en su análisis, las que fueron diseñadas para que la gente quisiera estar en ellas, y esa intención sigue siendo la única receta que funciona.
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son los requisitos de una gran calle según Allan Jacobs?
Lugares para caminar con tranquilidad, comodidad física, definición espacial mediante fachadas y árboles, cualidades que atraigan la vista, transparencia entre interior y calle, complementariedad entre edificios, buen mantenimiento y calidad de construcción y diseño.
¿Qué calles analiza Great Streets?
Decenas de calles de todo el mundo dibujadas a la misma escala, entre ellas los Campos Elíseos de París, la Rambla y el Paseo de Gracia de Barcelona, la Via dei Giubbonari de Roma y la pequeña Roslyn Place de Pittsburgh.