Puntos clave
- Falú: la ciudad se ha diseñado desde una experiencia masculina y la seguridad de las mujeres exige alumbrado, transporte y espacio público pensados con ellas.
- La participación de las mujeres en la planificación es condición de una ciudad equitativa, no un complemento.
- El urbanismo feminista es una cuestión de derechos humanos: acceso a servicios, cuidados y vida sin violencia en la ciudad.
Ana Falú, arquitecta y urbanista argentina, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba y antigua directora regional de ONU-Hábitat y ONU Mujeres para América Latina, es una de las referencias del urbanismo feminista. Ha dedicado su carrera a promover la inclusión de las mujeres en las políticas urbanas, con una tesis de partida: las ciudades no son espacios neutros sino que están estructuradas de manera que reflejan y refuerzan las relaciones de poder existentes, y por eso excluyen a las mujeres y a otros grupos. Diseñar y planificar puede perpetuar esas desigualdades o combatirlas.
Seguridad urbana con perspectiva de género
Su aportación más conocida es el enfoque de la seguridad urbana desde la perspectiva de género. Las mujeres experimentan el espacio público de forma distinta a los hombres y afrontan más riesgo de violencia y acoso, en gran parte porque las ciudades se diseñaron sin tener en cuenta sus necesidades y experiencias. Falú ha impulsado programas —como Ciudades sin violencia hacia las mujeres, ciudades seguras para todas y todos, en varias ciudades latinoamericanas— con medidas concretas: mejor iluminación, transporte público seguro, espacios que fomenten la presencia y la participación comunitaria. Esas intervenciones no benefician solo a las mujeres: mejoran la calidad de vida de toda la población.
La participación de las mujeres en la planificación urbana
Falú ha subrayado también la importancia de que las mujeres participen en las decisiones urbanas. Para construir ciudades equitativas hace falta que estén representadas en los procesos de planificación y diseño; con frecuencia las decisiones sobre el desarrollo de las ciudades las toman grupos dominados por hombres, y el resultado son políticas que no reflejan las necesidades específicas de las mujeres. Su trabajo ha buscado cambiar esa dinámica promoviendo la inclusión en todas las etapas, de la formulación de políticas a la ejecución de los proyectos.
Acceso a recursos y servicios
Más allá de la seguridad, Falú insiste en diseñar ciudades que promuevan la equidad de género en el acceso a los recursos y servicios. Las ciudades deben garantizar que las mujeres, sea cual sea su nivel socioeconómico, accedan a vivienda, transporte y empleo; en muchas de ellas las mujeres de los grupos más vulnerables afrontan barreras estructurales —la distancia, los horarios, el coste, los cuidados no repartidos— que perpetúan su exclusión social y económica. Su investigación propone políticas que prioricen su inclusión en el desarrollo urbano y un reparto más equitativo de oportunidades.
Urbanismo feminista y derechos humanos
Otra contribución clave es su trabajo en la intersección del urbanismo feminista y los derechos humanos. El derecho a la ciudad debe ser universal y garantizar que todos, sin distinción de género, disfruten de un entorno urbano seguro, inclusivo y accesible. Las políticas urbanas deben reconocer las múltiples discriminaciones que sufren las mujeres —por raza, clase, edad— y adoptar un enfoque integral que atienda a la diversidad de sus experiencias y a la de otros grupos vulnerables.
La contribución de Ana Falú al urbanismo feminista es significativa: con su enfoque en la seguridad, la equidad de género y la participación comunitaria ha demostrado que las ciudades pueden y deben diseñarse para reflejar las necesidades y experiencias de todas las personas, no solo de un grupo privilegiado. Su trabajo invita a repensar el diseño urbano desde una perspectiva más inclusiva, con una idea de fondo: una ciudad segura e inclusiva para las mujeres es una mejor ciudad para todos.
Preguntas frecuentes
¿Quién es Ana Falú y qué propone?
Arquitecta y urbanista argentina, profesora de la Universidad Nacional de Córdoba y antigua directora regional de ONU-Hábitat y ONU Mujeres para América Latina, que propone diseñar ciudades desde las necesidades y experiencias de las mujeres, con seguridad, servicios, cuidados y participación en las decisiones.
¿Qué es la seguridad urbana con perspectiva de género?
Un enfoque que analiza dónde y cuándo las mujeres sienten miedo en la ciudad y actúa sobre el alumbrado, el transporte, el diseño del espacio público y la vigilancia comunitaria, en lugar de tratar la violencia contra las mujeres como un problema privado.