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Calle y movilidad

Urbanismo social: Peñalosa y Gehl, ciudades para la gente

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Puntos clave

  1. El urbanismo social pone la inclusión y la cohesión comunitaria en el centro de la planificación.
  2. Peñalosa, exalcalde de Bogotá, defendió un modelo que prioriza a peatones y ciclistas sobre el automóvil.
  3. Gehl sostiene en Ciudades para la gente que el diseño debe partir de la escala humana.

El urbanismo social es la corriente de planificación que pone la inclusión social y el espacio público de calidad en el centro, frente a los enfoques que priorizan la infraestructura o el crecimiento económico. Busca ciudades que sirvan a las personas —interacción, equidad, acceso a servicios básicos— y donde las necesidades de todos los ciudadanos, sea cual sea su condición económica, social o física, estén representadas. El término nació en Medellín, con los programas de Sergio Fajardo (2004–2007) que llevaron bibliotecas, escuelas y transporte a las comunas más pobres; aquí se explica a través de dos de sus referentes, Enrique Peñalosa y Jan Gehl.

Enrique Peñalosa: la calle antes que el coche

Enrique Peñalosa, alcalde de Bogotá en dos periodos (1998–2001 y 2016–2019), es conocido por defender una ciudad que priorice a peatones y ciclistas sobre los automóviles. En su primer mandato impulsó la red de ciclovías, la construcción de parques y bibliotecas públicas y TransMilenio, el sistema de autobuses rápidos inaugurado en 2000. Peñalosa sostiene que la calidad del espacio público refleja los valores de una sociedad y que invertir en infraestructura accesible y de calidad para todos, sobre todo en los sectores vulnerables, es la vía para reducir la desigualdad: una ciudad bien diseñada cambia la vida de la gente y promueve cohesión y equidad.

Jan Gehl: ciudades para la gente

Jan Gehl, arquitecto y urbanista danés, lleva medio siglo defendiendo el diseño urbano centrado en las personas, desde La humanización del espacio urbano (1971) hasta Ciudades para la gente (2010). Para Gehl las ciudades deben diseñarse a escala humana, con calles peatonales, parques y espacios públicos que promuevan la convivencia y la actividad física, y ser acogedoras y seguras para todos, sin distinción de edad, género o condición socioeconómica. Calles anchas para caminar, plazas activas y naturaleza integrada en el entorno urbano son los pilares de su método, que mide la vida urbana contando quién está en la calle y qué hace.

Peñalosa y Gehl coinciden en que el espacio público de calidad es la base de la inclusión. Parques, plazas y calles peatonales mejoran el entorno físico y actúan como lugares de encuentro donde personas de orígenes distintos se cruzan y crean lazos. Gehl ha mostrado que los espacios bien diseñados fomentan la participación de los ciudadanos en la vida urbana, reducen la segregación y mejoran la seguridad percibida; Peñalosa añade que esos espacios deben ser accesibles sobre todo para los sectores desfavorecidos, que suelen carecer de infraestructura pública de calidad y son quienes más la necesitan.

Diseño y política pública

Los dos advierten de que el urbanismo social no es solo diseño sino política pública. Para que estas ideas se materialicen, los gobiernos deben priorizar la inversión en infraestructuras que beneficien a la mayoría en lugar de proyectos que favorecen a las élites. Peñalosa sostiene que el transporte público de calidad y el acceso equitativo al espacio público deben tratarse como derechos en una ciudad; Gehl insiste en integrar la participación ciudadana en la planificación para que los proyectos respondan a necesidades reales y no a la maqueta.

El urbanismo social propone así una ciudad centrada en la equidad, la inclusión y el bienestar de todos sus habitantes. Al diseñar espacios públicos de calidad y accesibles busca cohesión social y menos desigualdad, y al priorizar a las personas sobre la infraestructura pensada para el automóvil o el crecimiento sin límite, transforma las ciudades en entornos más habitables, justos y sostenibles. Medellín, Bogotá y Copenhague son la prueba de que funciona cuando se sostiene en el tiempo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el urbanismo social?

Una corriente de planificación urbana que pone el foco en la inclusión social y en crear espacios públicos que fomenten la cohesión comunitaria, frente a los enfoques que priorizan el coche o la rentabilidad. El término se asocia sobre todo a Medellín; aquí se explica a través de Peñalosa y Gehl.

¿Qué hizo Enrique Peñalosa en Bogotá?

Como alcalde impulsó un modelo de ciudad que da prioridad a peatones y ciclistas: red de ciclovías, espacio público recuperado y transporte masivo. Su idea de fondo es que la calidad del espacio público es una cuestión de igualdad, porque es lo único que ricos y pobres comparten.

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