Puntos clave
- La ciudad colonial fue un mundo compartimentado, ciudad del colono y ciudad del colonizado, que la independencia no deshizo.
- Roy: la informalidad del Sur es producto de una discrecionalidad estatal heredada del gobierno colonial.
- Robinson: medir las ciudades del Sur con conceptos del Norte reproduce la mirada colonial; todas son fuentes de conocimiento.
La descolonización del espacio urbano es el proceso de identificar y desmontar las jerarquías que la colonización dejó inscritas en la forma de las ciudades, la ciudad europea frente a la ciudad indígena, el centro servido frente a la periferia abandonada, la nomenclatura y los monumentos del poder colonial, y de sustituirlas por formas de planificar y habitar construidas desde las sociedades que las sufrieron. Ananya Roy y Jennifer Robinson han dado a ese proceso su base teórica: Roy mostrando que la informalidad del Sur global es un producto colonial y estatal, y Robinson reclamando que las ciudades del Sur dejen de medirse con conceptos del Norte. Su trabajo convierte la descolonización en una tarea de la planificación, no solo de la memoria.
La ciudad colonial: un mundo compartimentado que la independencia no deshizo
La ciudad colonial fue diseñada como instrumento de dominación. Frantz Fanon la describió en 1961 como un mundo compartimentado: la ciudad del colono, sólida, iluminada y asfaltada, y la ciudad del colonizado, hacinada y sin servicios, separadas por cuarteles y comisarías. Anthony King documentó en Colonial Urban Development (1976) cómo esa separación se codificó en zonificación, normas sanitarias y arquitectura en Delhi, Lagos o Nairobi. La independencia rara vez la deshizo: las élites nacionales ocuparon los barrios europeos y la periferia siguió siendo la ciudad de los otros, con la informalidad como única vía de acceso.
Ananya Roy: la informalidad como herencia colonial y estatal
Roy, en Urban Informality: Toward an Epistemology of Planning (2005), sostiene que esa informalidad no es un residuo sino una forma de urbanización que el propio Estado produce al decidir qué ocupaciones tolera, cuáles demuele y cuáles legaliza, una discrecionalidad heredada del gobierno colonial. Descolonizar el espacio urbano exige, por tanto, reconocer la ciudad autoconstruida como legítima, dar seguridad de tenencia y servicios a lo ya construido y abandonar la idea de que el plan maestro importado es la única ciudad posible. Roy critica también la planificación de expertos que sigue tratando a los habitantes del Sur como objetos de desarrollo.
Jennifer Robinson: descolonizar el pensamiento urbano
Robinson, en Ordinary Cities (2006), ataca la jerarquía intelectual. La teoría urbana se ha construido desde París, Chicago o Los Ángeles y se aplica al Sur como medida de lo que falta, reproduciendo la mirada colonial que dividía el mundo en modernos y atrasados. Su propuesta de tratar todas las ciudades como ordinarias, es decir, como fuentes de conocimiento, y de comparar desde cualquier lugar, es la descolonización del pensamiento urbano. Lagos, Lusaka o La Paz tienen tanto que enseñar sobre la vida urbana como Londres, y la planificación que no lo reconoce planifica contra sus propios habitantes.
Prácticas de descolonización: nombres, monumentos, planificación indígena y mejoramiento
La descolonización tiene expresiones concretas. El cambio de nombres de calles y la retirada de monumentos coloniales, del movimiento Rhodes Must Fall en Ciudad del Cabo en 2015 a las revisiones del callejero en ciudades europeas y latinoamericanas. La incorporación de la planificación indígena en Canadá, Australia y Nueva Zelanda, con derechos sobre el territorio y formas propias de gobernar el espacio. El mejoramiento in situ de asentamientos en lugar de su erradicación. Y la protección del patrimonio y los usos populares frente a la conservación que solo valora la arquitectura colonial. Ninguna basta sola, y todas encuentran resistencias.
La lección de Roy y Robinson es que descolonizar el espacio urbano no es un gesto simbólico sino una reorganización de quién planifica, para quién y con qué conceptos. Una ciudad inclusiva en el Sur global, y también en el Norte que recibe a sus migrantes, es la que reconoce las formas de habitar que la colonización marginó, reparte servicios y tenencia sin condicionarlos a la formalidad y aprende de sus propios barrios antes que de los modelos importados. Esa es la ciudad que la descolonización propone construir.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la descolonización del espacio urbano?
Es el proceso de identificar y desmontar las jerarquías que la colonización inscribió en las ciudades, segregación, centros servidos y periferias abandonadas, monumentos y nombres del poder colonial, y de planificar desde las formas de habitar que la colonia marginó, con tenencia, servicios y reconocimiento.
¿Qué ejemplos hay de descolonización urbana?
El movimiento Rhodes Must Fall en Ciudad del Cabo en 2015 y la revisión de callejeros y monumentos, la planificación indígena en Canadá, Australia y Nueva Zelanda, el mejoramiento in situ de asentamientos en lugar de su erradicación y la protección del patrimonio y los usos populares.