Puntos clave
- La MaaS nació en Helsinki en 2016 con Whim; su empresa, MaaS Global, quebró en 2024 sin reducir el uso del coche.
- Zipper: la integración no cambia el reparto modal; lo hacen la calidad del transporte público y la restricción del coche.
- Shaheen: la MaaS funciona cuando la autoridad pública integra a los privados, como WienMobil o Jelbi.
La movilidad como servicio, conocida por sus siglas en inglés MaaS, es el modelo que integra transporte público, bicicletas y patinetes compartidos, taxis, coches de alquiler por horas y otros servicios en una sola aplicación donde el usuario planifica, reserva y paga cualquier viaje, con la promesa de que esa integración haga innecesario tener coche propio. La idea la formuló el ingeniero finlandés Sampo Hietanen y se estrenó en Helsinki en 2016 con la aplicación Whim, que ofrecía suscripciones mensuales de movilidad ilimitada. Una década después, investigadores como Susan Shaheen, de la Universidad de California en Berkeley, y analistas como David Zipper han evaluado qué cumplió esa promesa y qué no.
Contra la fragmentación: la promesa de Whim y Helsinki
La propuesta responde a un problema real: la fragmentación. En la mayoría de ciudades el metro, el autobús, la bicicleta pública y el taxi tienen billetes, aplicaciones y tarifas distintos, y esa fricción empuja al coche, que siempre está en la puerta. La MaaS promete un viaje puerta a puerta combinando modos, información en tiempo real y un solo pago, y sus defensores calculaban que ese servicio podría competir con la comodidad del coche privado. Shaheen, pionera del estudio de la movilidad compartida desde los años noventa, ha mostrado que la integración funciona cuando el transporte público es la columna vertebral y los servicios compartidos resuelven el primer y el último kilómetro.
David Zipper: por qué la MaaS privada no cambió el reparto modal
La experiencia ha sido más modesta que la promesa. Whim no consiguió que sus usuarios abandonaran el coche en número significativo y su empresa, MaaS Global, se declaró en quiebra en 2024. Zipper ha documentado ese resultado en sus análisis: las aplicaciones privadas de MaaS no logran un modelo de negocio sostenible porque los márgenes del transporte son mínimos, los operadores no quieren ceder su relación con el cliente y los usuarios no pagan por una integración que Google Maps ofrece gratis. Su conclusión es que la MaaS no cambia el reparto modal por sí sola: lo que reduce el uso del coche es la calidad del transporte público y la restricción del espacio al automóvil.
Susan Shaheen: la integración funciona cuando es pública
Las versiones que funcionan son públicas. Shaheen y otros investigadores señalan que la integración tarifaria y de información dirigida por la autoridad de transporte, como en Viena con la aplicación WienMobil, en Berlín con Jelbi o en Helsinki con la propia HSL, sí mejora la experiencia y el uso, porque el operador público integra a los proveedores privados bajo sus condiciones y no al revés. La MaaS como bien público, con datos abiertos, tarifas sociales y cobertura de barrios periféricos, puede además reducir desigualdades de acceso; la MaaS como producto de suscripción privado tiende a servir a quien ya tiene alternativas.
Interoperabilidad, privacidad y equidad: los retos de gobernanza
Los retos que ambos autores identifican son de gobernanza más que de tecnología. Interoperabilidad de datos y billetes, que exige normas y estándares; reparto de ingresos entre operadores; protección de la privacidad en aplicaciones que registran cada desplazamiento; y garantía de que la integración no deje fuera a quien no tiene teléfono inteligente o tarjeta bancaria. Zipper añade una advertencia sobre los patinetes y coches compartidos, cuyo efecto neto sobre el coche privado es pequeño, y sobre el riesgo de que las ciudades inviertan en plataformas antes que en autobuses.
La lección de la movilidad como servicio es que la integración es valiosa pero no sustituye a la infraestructura. Una aplicación no crea frecuencias, carriles bus ni redes ciclistas, y sin ellos solo ordena lo que ya existe. Las ciudades que han obtenido resultados han usado la MaaS para hacer más fácil el transporte público y más difícil el coche, con la autoridad pública como integradora. Con esa condición, la promesa de Helsinki sigue siendo válida: que moverse por la ciudad sin coche sea tan sencillo como abrir una aplicación.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la movilidad como servicio o MaaS?
Es el modelo que integra transporte público, bicicletas y patinetes compartidos, taxis y coches por horas en una sola aplicación donde el usuario planifica, reserva y paga cualquier viaje, con la promesa de hacer innecesario el coche propio; se estrenó en Helsinki en 2016 con Whim.
¿Por qué fracasó Whim y qué versiones de MaaS funcionan?
Whim no logró que sus usuarios dejaran el coche y MaaS Global quebró en 2024 porque los márgenes son mínimos y los operadores no ceden su cliente; funcionan las integraciones dirigidas por la autoridad de transporte, como WienMobil en Viena o Jelbi en Berlín, con el transporte público como columna vertebral.