Puntos clave
- Delaney: el territorio es una comunicación que dice quién manda, qué se puede hacer y qué pasa si se desobedece.
- Low muestra que los límites más eficaces son invisibles: precios, guardias, ausencia de bancos, señales de bienvenida.
- La ciudad inclusiva no elimina territorios: garantiza espacios comunes donde ningún grupo domina.
La territorialidad urbana es el proceso por el que personas, grupos e instituciones reclaman, marcan, controlan y defienden porciones del espacio de la ciudad, con límites que pueden ser físicos, un muro, una verja, una barrera, o simbólicos, un grafiti, una forma de vestir, una mirada. El geógrafo Robert Sack la definió en 1986 como una estrategia para influir en personas y recursos controlando un área, y desde entonces dos autores la han llevado a la ciudad contemporánea: la antropóloga Setha Low, que estudió las urbanizaciones cerradas y el espacio público, y el geógrafo David Delaney, que en Territory: A Short Introduction (2005) mostró que todo territorio es a la vez espacio, poder y significado.
David Delaney: el territorio como espacio, poder y significado
Delaney insiste en que el territorio no es un dato natural sino una comunicación. Un límite territorial dice a quien lo cruza qué puede hacer, quién manda y qué le ocurre si desobedece, y funciona porque quienes lo ven lo entienden y lo aceptan. Por eso los territorios urbanos son tan diversos: la propiedad privada, el municipio, el distrito escolar, el barrio, la esquina de una banda, la terraza de un bar, la plaza tomada por una manifestación. Cada uno tiene su forma de marcar, su régimen de acceso y su manera de sancionar, y todos superponen capas de control sobre el mismo suelo.
Setha Low: de las urbanizaciones cerradas a las plazas vigiladas
Low aporta la etnografía. En Behind the Gates (2003) estudió las urbanizaciones cerradas de Nueva York y Texas y mostró la territorialidad en su forma más literal: muros, garitas y vigilantes que separan a quien pertenece de quien no, y que sus residentes justifican con el miedo y el deseo de homogeneidad aunque no se sientan más seguros. En sus trabajos sobre plazas y parques, de Costa Rica a Nueva York, documentó territorios más sutiles: la remodelación que expulsa a vendedores y jubilados, el diseño que decide quién puede sentarse, la vigilancia privada que convierte el espacio público en propiedad de hecho.
Inclusión y exclusión: los límites que no se ven
La territorialidad produce inclusión y exclusión a la vez. Un barrio con identidad fuerte protege a sus vecinos y sostiene sus redes, pero puede cerrarse a los recién llegados; el territorio de una banda ofrece pertenencia a sus miembros y peligro a los demás; un distrito de mejora empresarial mantiene limpias las calles del centro y expulsa a las personas sin hogar. Low subraya que los límites más eficaces son los que no se ven: el precio de un café, el uniforme de un guardia, la ausencia de bancos, la señalización que sugiere quién es bienvenido. La arquitectura hostil, pinchos y bancos divididos, es la territorialidad convertida en mobiliario.
Leer la ciudad con la territorialidad: gentrificación, protesta y fronteras invisibles
El análisis territorial ayuda a leer conflictos urbanos actuales. La gentrificación es un cambio de territorio: los nuevos residentes marcan el barrio con sus comercios y sus normas y los antiguos dejan de reconocerlo como suyo. Las protestas que ocupan plazas disputan a quién pertenece el espacio público. Los enclaves fortificados de Teresa Caldeira o la militarización que describe Stephen Graham son formas de territorialidad de clase y de Estado. Y las fronteras invisibles entre barrios, que la gente aprende de niña y respeta toda la vida, explican por qué la proximidad geográfica no produce mezcla social.
Para el urbanismo, la lección de Low y Delaney es doble. Primero, todo diseño produce territorio: cada verja, cada banco, cada cámara y cada norma de uso decide quién entra y quién queda fuera, y conviene hacerlo de forma consciente. Segundo, la ciudad inclusiva no es la que elimina los territorios, imposible mientras haya grupos con identidades, sino la que garantiza espacios donde ninguno domina: calles, plazas, parques y transporte donde extraños y desiguales pueden coexistir bajo reglas compartidas. Ese espacio común es el que la territorialidad privada, con muros o con precios, amenaza cada día.
Preguntas frecuentes
¿Qué es la territorialidad urbana?
Es el proceso por el que personas, grupos e instituciones reclaman, marcan, controlan y defienden partes del espacio urbano con límites físicos o simbólicos; según Robert Sack, una estrategia para influir en personas y recursos controlando un área.
¿Qué es la arquitectura hostil?
Es el mobiliario urbano diseñado para impedir usos no deseados, como pinchos bajo los puentes, bancos divididos que impiden tumbarse o superficies inclinadas; Setha Low la interpreta como territorialidad convertida en diseño que expulsa sobre todo a las personas sin hogar.