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Neil Brenner: la urbanización trasciende las fronteras de la ciudad

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Puntos clave

  1. Brenner: la escala municipal no es contenedor natural de lo urbano; la escala se construye y decide qué problemas se ven.
  2. Los paisajes de minería, logística, energía y residuos están tan urbanizados como los centros porque existen para sostenerlos.
  3. Scott y Storper objetan que disolver la ciudad en el proceso planetario pierde lo específico de la aglomeración.

La urbanización global trasciende las fronteras de las ciudades es la tesis con que Neil Brenner, geógrafo de la Universidad de Chicago y antes director del Urban Theory Lab de Harvard, ha reformulado la teoría urbana desde el marxismo, la escala y la reestructuración del Estado. Un centro logístico puede estar lejos del centro urbano y seguir formando parte de su funcionamiento; una autopista cruza municipios, una red conecta regiones, una inversión reorganiza territorios distantes. La pregunta de Brenner es dónde termina realmente la ciudad, y su respuesta es que la urbanización no cabe en los límites administrativos dibujados sobre un mapa: la ciudad es parte de procesos territoriales mucho más extensos, conectados por redes, regiones y formas de acumulación.

New State Spaces: la escala se construye y se disputa

El primer paso es dejar de tratar la escala municipal como contenedor natural de lo urbano. En New State Spaces (2004), Brenner mostró que los Estados europeos reorganizaron desde los años setenta las escalas desde las que gobiernan, del keynesianismo espacial que redistribuía entre regiones a las políticas que promueven ciudades y regiones metropolitanas competitivas, y que esa reestructuración cambió qué es una ciudad: no un lugar fijo sino un nivel de gobierno y acumulación que se produce y se disputa. La escala, en su lectura, no viene dada; se construye, y quien la fija decide qué problemas se ven y cuáles se ocultan.

Urbanización extendida: los paisajes operativos que sostienen la ciudad

El segundo paso es seguir el proceso en lugar de la frontera. Una gran operación urbana depende de corredores situados fuera del municipio principal por donde circulan recursos, inversiones y conexiones; si se mira el límite administrativo, ese corredor parece exterior a la ciudad, y si se sigue el proceso, forma parte de una red territorial mayor. Brenner llama urbanización extendida a esa condición: los paisajes operativos de la minería, la agroindustria, la logística, la energía y los residuos, del Amazonas a los desiertos de centros de datos, están tan urbanizados como los centros, porque existen para sostenerlos. La ciudad ya no coincide con lo denso ni con lo construido.

Cambiar la unidad de análisis: la urbanización como proceso planetario

El tercer paso son las consecuencias metodológicas. Con Christian Schmid, Brenner sostuvo que la teoría urbana debe abandonar la ciudad como unidad de análisis y estudiar la urbanización como proceso planetario, con sus momentos de concentración, extensión y diferenciación, y sus laboratorios de Harvard cartografiaron los territorios que abastecen a las metrópolis. La crítica a las estadísticas de la era de las ciudades, que declaran urbana a la mitad de la humanidad contando habitantes dentro de límites arbitrarios, forma parte de ese programa: el problema no es cuántos viven en ciudades sino cómo la urbanización reorganiza el planeta entero.

El debate con Scott, Storper y la crítica feminista

El debate ha sido intenso. Allen Scott y Michael Storper respondieron en 2015 que disolver la ciudad en el proceso planetario pierde lo específico de la aglomeración, que sigue explicando por qué las personas y las empresas se concentran; geógrafas feministas y poscoloniales señalaron que la mirada planetaria, desde arriba, deja fuera los cuerpos, las diferencias y las experiencias situadas, y que reproduce la universalidad que dice criticar. Brenner ha reconocido parte de esas objeciones y ha insistido en que su propuesta no niega la aglomeración sino que la sitúa en los paisajes que la hacen posible.

La lección de Brenner es que gobernar la ciudad exige mirar más allá de ella. Las decisiones sobre vivienda, transporte o clima que se toman dentro de un municipio dependen de corredores, cuencas, minas y redes que están fuera y que no tienen voz en ellas, y una política urbana que solo ve la frontera administrativa ignora la mitad de su objeto. Empezar por las relaciones y no por el límite, como propone Brenner, es la condición para una planificación a la escala real de los procesos que producen la ciudad.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa que la urbanización trasciende las fronteras de las ciudades?

Que los corredores logísticos, las cuencas, las minas y las redes situados fuera del municipio forman parte del funcionamiento de la ciudad, de modo que, según Neil Brenner, la urbanización es un proceso planetario con momentos de concentración y extensión que no cabe en los límites administrativos dibujados sobre un mapa.

¿Qué críticas ha recibido la urbanización planetaria de Brenner?

Allen Scott y Michael Storper sostienen que disolver la ciudad en el proceso planetario pierde lo específico de la aglomeración, y geógrafas feministas y poscoloniales señalan que la mirada desde arriba deja fuera los cuerpos, las diferencias y las experiencias situadas; Brenner responde que su propuesta sitúa la aglomeración en los paisajes que la hacen posible.

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