Puntos clave
- Simone: las ciudades africanas funcionan gracias a redes informales, las personas como infraestructura, inventivas y precarias.
- Pieterse: los gobiernos no pueden planificar el crecimiento; hace falta política urbana que parta de la informalidad.
- Roy: la informalidad la produce el Estado al decidir qué ocupaciones tolera, regulariza o demuele.
La urbanización en el Sur global es el proceso por el que África, Asia y América Latina concentran hoy la casi totalidad del crecimiento urbano mundial, unos 2.500 millones de nuevos habitantes urbanos previstos hasta 2050 según Naciones Unidas, en ciudades que crecen sin la industrialización, el empleo formal ni la capacidad estatal que acompañaron a la urbanización europea y norteamericana. Tres autores han construido el marco para entenderla: AbdouMaliq Simone, que en For the City Yet to Come (2004) mostró cómo las redes informales hacen funcionar las ciudades africanas; Edgar Pieterse, que en City Futures (2008) analizó la crisis de gobernanza de esas ciudades; y Ananya Roy, que en 2005 definió la informalidad urbana como modo de producción de la ciudad y no como su anomalía.
AbdouMaliq Simone: las personas como infraestructura
Simone trabajó en Duala, Yibuti, Dakar y Johannesburgo y encontró ciudades que, sin infraestructuras ni empleo formal suficientes, funcionan gracias a lo que llama las personas como infraestructura: redes de intercambio, favores, comercio ambulante, transporte informal y asociaciones que conectan a los habitantes y les permiten sobrevivir y prosperar. Esas prácticas son inventivas y flexibles, pero también precarias, y Simone advierte contra romantizarlas: la ciudad por venir de su título es la que esas redes anticipan y que las políticas públicas todavía no han sabido reconocer ni apoyar.
Edgar Pieterse: la crisis de gobernanza y la política urbana radical
Pieterse, director del African Centre for Cities en Ciudad del Cabo, aborda la gobernanza. Las ciudades del Sur crecen más deprisa de lo que sus gobiernos pueden planificar, con presupuestos mínimos, competencias fragmentadas entre niveles de gobierno y una mayoría de la población fuera de los registros formales. Su crítica se dirige tanto al desarrollismo que promete infraestructuras que nunca llegan como a las agendas de ciudad global y ciudad inteligente que copian modelos del Norte. Propone en su lugar una política urbana radical que parta de la informalidad como hecho, invierta en servicios básicos universales y construya instituciones con las organizaciones de los propios barrios.
Ananya Roy: la informalidad como modo de producir ciudad
Roy aporta la crítica a la planificación. En su artículo Urban Informality: Toward an Epistemology of Planning, mostró que la informalidad no es la ausencia del Estado sino un modo de urbanización que el propio Estado produce al decidir qué ocupaciones tolera, cuáles regulariza y cuáles demuele: los asentamientos de los pobres son ilegales mientras las urbanizaciones de las élites fuera de norma se legalizan. Su trabajo sobre Calcuta y sobre las ciudades del Sur como lugares de teoría, con Aihwa Ong en Worlding Cities (2011), reclama que el urbanismo se piense desde Bombay, Lagos o Río y no solo desde Chicago y París.
Oportunidades: mejora de barrios, tenencia y servicios sin desplazar
Los tres coinciden en las oportunidades. Las ciudades del Sur son jóvenes, densas y creativas, y las soluciones que sus habitantes han desarrollado, del transporte colectivo informal a los mercados y la autoconstrucción incremental, contienen lecciones para la sostenibilidad urbana global. Las mejoras de barrios que reconocen la tenencia y extienden servicios sin desplazar, como las de Medellín o las promovidas por Slum Dwellers International, muestran que la política puede apoyarse en la informalidad en lugar de combatirla. La condición es un Estado que acompañe en vez de demoler.
La lección de Simone, Pieterse y Roy es que el futuro urbano se decide en el Sur y que las categorías del urbanismo heredado, plan, zonificación, formalidad, no bastan para gobernarlo. Entender la informalidad como forma de producir ciudad, invertir en lo básico para todos y construir gobernanza con las comunidades son los tres principios de una urbanización que, en lugar de reproducir la desigualdad a escala inédita, puede convertir el mayor crecimiento urbano de la historia en la mayor oportunidad de justicia.
Preguntas frecuentes
¿Por qué la urbanización del Sur global es distinta?
Porque África, Asia y América Latina concentran casi todo el crecimiento urbano mundial, unos 2.500 millones de personas hasta 2050, en ciudades que crecen sin la industrialización, el empleo formal ni la capacidad estatal que acompañaron a la urbanización de Europa y Norteamérica.
¿Qué es la informalidad urbana según Ananya Roy?
No es la ausencia del Estado sino un modo de urbanización que el propio Estado produce al decidir qué ocupaciones tolera, cuáles regulariza y cuáles demuele, de modo que los asentamientos de los pobres son ilegales mientras las urbanizaciones de las élites fuera de norma se legalizan.