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Sharon Zukin: capital cultural y transformación urbana

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Puntos clave

  1. Zukin muestra que la cultura es la economía simbólica de la ciudad y fija el valor del suelo.
  2. Los artistas del SoHo abrieron la puerta al capital inmobiliario: el ciclo se repite en cada barrio creativo.
  3. La autenticidad comercializada destruye lo que vende; debe entenderse como derecho a permanecer.

El capital cultural de una ciudad es el conjunto de museos, teatros, galerías, festivales, gastronomía y prácticas cotidianas que le dan identidad y la hacen atractiva para residentes, visitantes e inversores. El concepto procede de Pierre Bourdieu, que lo aplicó a las personas, pero la socióloga Sharon Zukin, profesora en Brooklyn College y en el Graduate Center de la City University of New York, lo trasladó a la escala urbana. Su tesis es que la cultura se ha convertido en la principal economía simbólica de las ciudades: produce imágenes, valor inmobiliario y consumo, y por eso decide quién puede permitirse vivir en cada barrio.

Sharon Zukin y la economía simbólica de The Cultures of Cities

En The Cultures of Cities (1995) Zukin describe cómo, tras la desindustrialización, ciudades como Nueva York apostaron por la cultura como motor económico. Museos ampliados, distritos artísticos, parques renovados y calles comerciales temáticas se convirtieron en herramientas para atraer capital y turismo. Zukin acuña la expresión pacificación por capuchino para describir cómo un parque antes considerado peligroso, como Bryant Park, se convierte en espacio seguro y consumible mediante cafés, mobiliario cuidado y seguridad privada. La cultura funciona aquí como instrumento de control del espacio tanto como de disfrute.

Antes, en Loft Living (1982), Zukin ya había estudiado cómo los artistas que ocuparon los lofts industriales del SoHo neoyorquino en los años sesenta y setenta abrieron sin quererlo la puerta a promotores y compradores de renta alta. El modo de producción artístico, como ella lo llama, convierte el trabajo creativo en marca de barrio y la marca en precio del suelo. El ciclo se repite en Williamsburg, Shoreditch, Kreuzberg o Lavapiés: primero llegan los creadores, luego las galerías y los cafés, después el capital inmobiliario y, por último, la expulsión de quienes crearon el atractivo.

Capital cultural, gentrificación y pérdida de autenticidad

En Naked City: The Death and Life of Authentic Urban Places (2010) Zukin lleva la crítica más lejos. La búsqueda de autenticidad, de barrios con carácter, comercio local y diversidad, se ha convertido en el principal argumento de venta de la ciudad contemporánea. Pero ese deseo destruye lo que persigue: cuando la autenticidad se comercializa, los alquileres suben, las tiendas de toda la vida cierran y el barrio se convierte en decorado de sí mismo. Zukin propone entender la autenticidad no como estética sino como derecho de los residentes a permanecer y a seguir dando forma a su lugar.

El capital cultural, por tanto, tiene un lado luminoso y otro sombrío. Enriquece la vida urbana, sostiene empleo creativo, mejora la calidad de vida y refuerza el orgullo local. Al mismo tiempo, cuando se gestiona solo como estrategia de competitividad, homogeneiza los barrios, sustituye la cultura de las comunidades por una versión estandarizada apta para el turismo y transfiere el valor generado por vecinos y artistas a propietarios e inversores. Los paisajes culturales que describe Zukin son, en el fondo, paisajes de poder que deciden qué se conserva, qué se vende y quién decide.

Políticas culturales urbanas inclusivas

Zukin no propone renunciar a la cultura como motor urbano, sino cambiar quién se beneficia. Eso implica proteger el comercio de proximidad con alquileres regulados, reservar espacios de trabajo asequibles para creadores, incorporar a las comunidades en la gestión de museos y festivales, y medir el éxito de una política cultural por la permanencia de los residentes y no solo por el número de visitantes. Ciudades como Berlín o Barcelona han ensayado planes de usos y protección del comercio tradicional con resultados desiguales, pero la lección de Zukin sigue vigente: el capital cultural es un bien común que el mercado tiende a privatizar.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la pacificación por capuchino de Sharon Zukin?

Es la expresión con que Zukin describe cómo un espacio público considerado peligroso se vuelve seguro y consumible mediante cafés, mobiliario cuidado y seguridad privada, como ocurrió en Bryant Park; la cultura actúa como instrumento de control del espacio.

¿Cómo se relacionan capital cultural y gentrificación?

Los recursos culturales revalorizan los barrios donde se concentran; si no hay políticas de protección, los alquileres suben, el comercio local cierra y los residentes y creadores que produjeron el atractivo acaban desplazados.

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